fbnoscript
25 de noviembre de 2019

Una movilización antiimperialista contra la violencia hacia la mujer

La marcha por el 25N en Buenos Aires se solidariza con los pueblos de Chile y Bolivia y reclama contra el ajuste del FMI.

Miles de mujeres y disidencias marchan esta tarde en Argentina, como parte de la movilización internacional en el día de lucha contra la violencia de género, que también tenía importantes expresiones en ciudades del continente como San Pablo (Brasil), Santiago de Chile y Ciudad de México.

En la Ciudad de Buenos Aires, la manifestación fue convocada por la Campaña contra las Violencias y los partidos y agrupamientos de izquierda. Las agrupaciones ligadas al kirchnerismo y al PJ, junto a sindicatos de la CGT y la CTA, fueron las grandes ausentes en la calles en esta jornada que denunció el golpe en Bolivia, acompañó las movilizaciones populares en América Latina y tuvo un caracter antiimperialista, toda una señal de parte de direcciones que estuvieron ausentes de las calles durante el gobierno kirchnerista y que ahora vuelven a tomar la misma dinámica mientras transan el pacto social con el gobierno y las iglesias.

La concentración comenzó a las 17 h en la Embajada de Bolivia, para expresarse contra el “golpe de Estado racista, antiobrero, misógino, cívico, clerical y militar”, tal como fue caracterizado en el mentado documento, en el que se reivindica “la resistencia y la lucha que se alzan” en ese país contra el mismo, y se plantea “Fuera Añez, Mesa y Camacho” y “ninguna negociación con los golpistas”.

De allí se dirigía al consulado chileno, reivindicando la rebelión que continúa tras más de un mes, denunciando a las fuerzas represivas por las torturas, asesinatos y los vejámenes sexuales -que tienen como principales víctimas a las mujeres y el colectivo LGBTI-, y planteando “Fuera Piñera” y una asamblea constituyente, libre y soberana para el país transandino.

El acto final tenía lugar en Plaza de Mayo, donde las demandas contra la violencia machista y patriarcal y por la aprobación ya del proyecto de aborto legal de la Campaña confluían con los dirigidos contra el ajuste y los despidos, y para que se vayan el FMI y el imperialismo del país y de toda América Latina.

 

El Estado contra las mujeres

El documento acordado es enfático a la hora de desnudar el papel del Estado como garante y ejecutor de la violencia hacia las mujeres.

En relación con la interrupción de los embarazos, denuncia que “las muertes por abortos clandestinos son femicidios de Estado”, así como “la responsabilidad de todos los bloques políticos, gobernadores e intendentes que nos niegan la interrupción legal del embarazo por causales, reconocidos desde 1921”, y en ese marco la reciente derogación por parte de Mauricio Macri a las modificaciones en el Protocolo por la Interrupción Legal del Embarazo.

De conjunto, plantea la necesidad urgente de separar del Estado a las iglesias católica y evangélicas responsables del “accionar y el discurso de odio en contra de todo nuestro movimiento”, dejando de financiarlas con los presupuestos de Nación y Provincia y aboliendo toda injerencia de las mismas en la educación y la salud.

A su turno, caracteriza que “estamos en emergencia” en materia de violencias, denunciando el papel revictimizador de la justicia y exigiendo que no se pague la deuda externa y se destine presupuesto para “la prevención, sanción y erradicación” de las violencias -que garantice que “los espacios de acompañamiento cuenten con recursos”-, para las reparaciones económicas de hijas e hijos de las víctimas de femicidios –prevista en la Ley Brisa y obstruida “por mecanismos burocráticos estatales” y para los programas de prevención y asistencia a menores que hayan sufrido abuso sexual.

También se repudia el recorte en salud, que ha dejado a miles de personas con VIH sin tratamiento y desabastecido los tratamientos de hormonización previstos en la Ley de Identidad de Género.

Ni ajuste ni represión

El acto reivindica las luchas populares en curso, desde la de la docencia de Chubut –reclamando Fuera Arcioni- hasta la de las organizaciones de desocupados y las de obreros como los de Kimberly Clark por sus puestos de trabajo. A su turno, se expresó contra “la represión como política de Estado”, profundizada durante la gestión de Patricia Bullrich, en cuyo marco se ubican las violencias contra mujeres y disidencias ejecutados por las fuerzas represivas y la persecución del poder judicial.

El texto consensuado denuncia los acuerdos en el Congreso de los bloques políticos mayoritarios para presupuestos de ajuste y vaciamiento, señalando que “mientras que empresarios y bancos se enriquecen, nosotras y nosotres somos arrojades a la pobreza, a la precarización de nuestras vidas”. Y, tras reivindicar que el movimiento de mujeres abrazó “dos herramientas fundamentales en nuestras historias de lucha como lo son el carácter internacional de nuestras resistencias, el paro y el piquete como estrategias de acción contra los opresores”, exige a las conducciones de las centrales sindicales “que convoquen urgentemente a un gran paro nacional contra el ajuste antes que acordar un pacto social”.

Se trata de importantes definiciones para la etapa que se abre. El Plenario de Trabajadoras participaba de la movilización con una importante columna, señalando que tras el cambio de gobierno continúan el FMI y los planes de ajuste, y reivindicando la independencia del movimiento de mujeres frente a todos los gobiernos, y su unidad con la clase obrera por una transformación social de raíz.

Compartir

Comentarios