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28 de noviembre de 2019

Grave: censuran sátiras políticas de Langer en una revista de la UBA

Los radicales atacan y el kirchnerismo obedece.
Por Juan Winograd Consejero Superior UBA

Este miércoles 27 tuvo lugar un alarmante acto de censura por parte de los radicales y peronistas que gobiernan la Universidad de Buenos Aires, con la eliminación de ilustraciones de sátira política del reconocido Sergio Langer (quien hiciera sus primeros pasos en la emblemática revista Humor bajo la dictadura militar) de una revista de la Facultad de Ciencias Sociales, en un episodio que envolvió incluso al funcionario del gobierno nacional Claudio Avruj.

Sucedió en la reunión del Consejo Superior de la UBA, donde el asunto conllevó una larga discusión, junto a los reclamos de los docentes ad honorem y los becarios UBA que se movilizaron a la sesión.

Los dibujos acompañaban una nota publicada en la revista Espoiler (25/10) de Sociales, “No nos dejen solos: ¿quién quiere ser el nuevo Bernardo Neustadt?”, en la cual se desarrolla una crítica al periodismo-empresario, al estilo Neustadt, que se acomoda al poder de turno y al “humor social” en función de sostener una audiencia. De todas formas, el contenido de la nota ni se puso en cuestión y lo más probable es que sus censuradores siquiera la hayan leído.

El punto que motivó el repudió y la censura del Consejo Superior fue la mordacidad de Langer para denunciar el rol de los periodistas sometidos al poder, incluida una imagen de Alfredo Leuco con un uniforme nazi. En otras notas de la revista ilustradas por el humorista, aparece una bandera de Brasil intervenida con esvásticas y la frase en alemán que figuraba en la entrada de Auschwitz, “el trabajo os hace libres”.

Para los decanos radicales y peronistas que integran el Consejo Superior, la utilización de símbolos nazis fue un motivo suficiente para tildar la publicación de “antisemita”, votar un repudio y mandatar a la facultad a bajar las ilustraciones de la publicación online de la revista. Quienes dirigen la Universidad de Buenos Aires no son capaces de distinguir una apología de una sátira y una reivindicación de una denuncia. Para colmo de cinismo, la resolución votada justifica la censura en nombre de “la libertad de expresión” (¡!). 

Solo la UJS-Partido Obrero alzó claramente la voz contra este acto de censura dentro de la Universidad Pública y rechazó el proyecto de los radicales. Los consejeros y decanos kirchneristas se abstuvieron, planteando tímidas dudas. La decana de la Facultad de Sociales, Carolina Mera, se abstuvo, para acto seguido decir que iba a acatar la resolución del Superior y proceder a bajar las ilustraciones de Langer.

¿Canonizamos al nazismo o lo enfrentamos?

Con todo, el debate en la sesión tuvo algunos aspectos interesantes. Varios consejeros intervinieron en la línea de que el nazismo es un “límite ético” y que por lo tanto no corresponde usar su simbología ni siquiera para hacer una sátira o humor político. En nuestra intervención criticamos esta concepción que tiende a canonizar el nazismo y colocarlo como algo más que estaría “más allá de lo humano”. La consecuencia de este discurso en una postración ante las tendencias fascistas que existen en la actualidad. El nazismo no fue un producto divino, sino una creación humana y de una clase social en particular, la burguesía imperialista. Lejos entonces de intentar borrar cualquier referencia al nazismo, debemos combatirlo, incluso en su estado embrionario.

Un consejero de Nuevo Espacio Medicina se indignó con la ilustración que mostraba a la bandera de Brasil intervenida, señalando que le parecía una ofensa para la comunidad brasilera de su facultad. Nuestra respuesta fue clara: a nosotros nos ofende Bolsonaro con sus declaraciones contra las mujeres y las disidencias, nos ofenden Camacho y todos los secuaces de Bolsonaro en Bolivia llamando a quemar la Whipala. ¿Por qué vamos a privarnos de denunciar de fascistas o nazis a quienes se comportan como tales? El rechazo que provoca una Esvástica o una referencia a Auschwitz es una conquista social enorme que, en la medida en que el régimen capitalista engendra tendencias fascistas, debe convertirse en voluntad de lucha para no repetir esa tragedia. Y más vale que podemos y debemos valernos de la fuerza que tiene esta simbología en la conciencia de las masas para movilizarlas contra los nuevos experimentos fascistas. 

Una operación política

Para ser justos, reconozcamos que el bloque radical-pejotista (encabezado por el vicedecano radical de Ciencias Económicas, Emiliano Yacobitti) no actuaron motivados por ningún principio ético, sino por el vulgar principio de la caja. Es que la censura de esta publicación forma parte de la guerra de camarillas que se está procesando por el control de la Facultad de Sociales. El bloque que intenta desplazar a la actual decana Mera pretendió armar una operación mediática en torno a la supuesta publicación antisemita. Digamos que no tuvieron demasiado éxito en esta empresa, ya que no pudieron sumar a la cruzada contra Langer al talibán del macrismo, Alfredo Leuco, y al Secretario (anti)derechos humanos, Claudio Avruj -el mismo funcionario que en estos años se reunió con familiares de genocidas salió a plantear que lo de Langer era “una canallada” y que debía “actuar la ley antidiscriminatoria”.

Para despejar dudas de que el problema es netamente político, recordemos que un año atrás, cuando el Secretario Académico de la Facultad de Medicina, Carlos Reyes Toso, comparó la legalización del aborto con la desaparición forzada de personas en el Congreso de la Nación, ninguno de los censuradores actuales manifestó problema alguno. Peor aún, fue quien esto escribe el tildado de fascista por proponer algo tan elemental como que la UBA se pronuncie públicamente por la aprobación de la ILE y aclare que Reyes Toso hablaba a título personal.

Abajo la censura. Por la democratización de la UBA

A modo de cierre. La censura sobre la revista Espoiler vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de la democratización de la universidad. La disputa entre las distintas camarillas profesorales por el control de la Facultad de Sociales no solo está llevando a la parálisis a la facultad, sino que ha puesto en cuestión la libertad de expresión para sus docentes e investigadores.

Llamamos a rechazar la censura ejercida por los radicales y aceptada por Mera y a abrir un debate entre los estudiantes y trabajadores de Sociales para que en esta crisis se abra paso una salida propia, que pasa por la expulsión de las camarillas capitalistas que dominan la universidad y la democratización del gobierno universitario.

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