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29 de noviembre de 2019

La Cuarta Huelga Internacional por el Clima

Por Corresponsal
agrupación Tribuna Ambiental

En estos momentos, se desarrollan movilizaciones en distintas ciudades del mundo, en el marco de la Cuarta Huelga Internacional por el Clima. Estas convocatorias han sido el canal para que este año millones de jóvenes levanten la bandera de la defensa del planeta contra la depredación capitalista. En Argentina, donde en septiembre marchamos miles, está convocada una movilización al Congreso.

Este #29N llega en el contexto de una América Latina convulsionada frente a la ofensiva imperialista en la región y las enormes rebeliones populares que se levantan para enfrentarla. Para quienes nos convoca la defensa del ambiente es una cuestión central, porque detrás de esta asonada se encuentran los principales responsables de la destrucción del planeta, los pulpos que en nuestro continente llevan adelante las peores formas de explotación de la naturaleza y de los trabajadores, es decir las petroleras, las mineras, las corporaciones del agronegocio. El saqueo de los recursos y la contaminación son una consecuencia de la opresión nacional, reforzada con la soga al cuello que es la deuda externa y todos sus condicionamientos. Esto es visible con la avanzada sobre la Amazonia para impulsar el agronegocio y la minería, y con el botín de las reservas minerales detrás de los sucesos de Bolivia.

Los gobiernos nacionalistas de la región dejaron en manos de los pulpos internacionales la explotación de los recursos para obtener divisas, que fueron destinadas a pagar las usurarias deudas externas. Ahora que el alza de los precios de las materias primas llegó a su fin, los saqueadores pretenden hacernos pagar la crisis con más endeudamiento y mayores concesiones. Es lo que anticipan las promesas de Alberto Fernández a las petroleras del fracking en Vaca Muerta, de garantizar libertad para fugar sus dólares y barrer con los derechos laborales de los obreros; mientras estimula el “modelo Barrick” de la megaminería a cielo abierto de San juan, para lo cual resuena la posibilidad de que se cree un Ministerio de Minería.

La juventud en Argentina se ha sumado a esta lucha internacional fuertemente, y ha llegado a instalar el tema en la agenda política. Este movimiento está intentando ser canalizado dentro de los marcos del Estado capitalista, con medidas demagógicas e impotentes, mientras garantiza los negocios a costa de la destrucción ambiental. Pero las consignas que señalan que el problema es el capitalismo han cobrado un carácter masivo, y son un importante punto de partida para que el movimiento supere el límite del lobby parlamentario, y progrese una crítica a las bases económicas y sociales de la depredación de la naturaleza.

En ese sentido, movilizaremos para reclamar el fin de la megaminería y el agronegocio contaminante, y el derecho de las comunidades a vetar emprendimientos contaminantes -como ocurrió en Famatina y en Esquel-; evaluaciones de impacto ambiental bajo control de las organizaciones ambientales, comunidades y trabajadores; el saneamiento de los ríos y suelos contaminados bajo supervisión de organizaciones ambientales, comunidades y trabajadores; el cese inmediato de los desmontes y recuperación de las áreas devastadas; contra la privatización de las tierras públicas para la especulación inmobiliaria y el avance sobre los espacios verdes urbanos; por la nacionalización de los recursos naturales y de las empresas energéticas bajo control de trabajadores y usuarios, y la reducción inmediata de las emisiones de gases de efecto invernadero.

A su vez, en esta jornada, levantaremos bien alto la bandera contra el golpe en Bolivia y por la expulsión del imperialismo de América Latina, por la organización de toda la juventud y la clase trabajadora por el triunfo de todas las rebeliones y por una salida socialista a la barbarie social y el colapso ecológico a la que nos empuja este sistema.

¡Si el capitalismo destruye el planeta, destruyamos el capitalismo!

 

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