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29 de noviembre de 2019

El cura abusador Lorenzo, cerca de la detención

A pesar del encubrimiento de la Iglesia Católica y la Justicia

La causa en que se investiga los delitos sexuales cometidos por el cura Eduardo Lorenzo -ex capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, párroco de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet y confesor del también abusador Julio Grassi- está cerca de arribar a un momento decisivo, tras 11 años de presentaciones judiciales de las víctimas y sus familias.

Así lo expreso Juan Pablo Gallego, abogado de Diego (“León”), la primera víctima denunciante en la causa, quien lo acusa por haber perpetrado más de doscientas violaciones cuando él tenía entre 15 y 17 años. En una entrevista que brindó a Radio con Vos, aseguró que “Lorenzo tiene una protección mediática, política y eclesiástica que no deja de asombrar. Tanto (el ex monseñor) Aguer como el actual Arzobispo ‘Tucho’ Fernández protegieron a este sujeto no solo en el seno de la iglesia, sino entorpeciendo una investigación judicial que ha costado muchísimo reabrirla”, tras haber sido archivada en 2008, pocos meses después de radicada la denuncia.

Julio Frutos, padrino de “Léon”, denunció en aquel año tanto judicialmente como canónicamente a Lorenzo. En una carta pública expresó: “hace once años anoticié personalmente (al entonces Arzobispo Aguer) que un sacerdote amanecía en la cama matrimonial de su parroquia con un menor de edad, y que a la mañana siguiente podía constatarlo con solo apersonarse allí, tras caminar las cuadras que lo separaban de su cómodo palacio arzobispal. Fui entretenido con promesas y maniobras dilatorias hasta que, decepcionado, a los tres meses hice la denuncia penal correspondiente”.

Es que el encubrimiento eclesiástico había sido total. En septiembre de 2008, el vicario judicial José Luis Kaufmann “investigó” la denuncia presentada por Frutos, que culminó con una “amonestación” para Lorenzo y el compromiso de “no hacer más reuniones con comidas incluidas” –en referencia a las fiestas que organizaba con jóvenes, donde los manoseaba y llegaba a violarlos.

Gallego expresó también que “Aguer sabía perfectamente lo que ocurría, y lo que hizo para cerrar el caso fue presionar sobre la justicia para que no avance. Lo logra con  mucha facilidad, archivan la causa existiendo prueba abrumadora, y le aplican a Lorenzo una reprensión canónica”. Además, denunció que “’Tucho’ Fernández cuenta con personas de confianza para espiar el expediente judicial, ver qué testigos van a ir a declarar para intimidarlos y apretarlos antes. Esto, teniendo en cuenta las intimidaciones que realiza el propio Lorenzo, por teléfono y WhatsApp, como ha sido denunciada en la causa”. Destacó por eso que la detención de Lorenzo pondría en evidencia el encubrimiento de Aguer y Fernández, y que con todas las pruebas presentadas sería un escándalo postergar su detención. “Va a ser responsabilidad de la Justicia si Lorenzo se fuga”.

Julián Bartoli, miembro de la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina y otra de las víctimas denunciantes, adelantó por su parte que “el lunes denuncia en la causa una quinta víctima, que se contactó luego de la última conferencia de prensa de la Red de Sobrevivientes, un caso de los años ‘90. Conozco cuatro chicos más que todavía no están en condiciones de declarar”.

El entramado de impunidad del poder político y eclesiástico no va a poder frenar esta enorme lucha contra los abusos dentro de la Iglesia Católica, que salen a la luz en el marco de ascenso del movimiento de mujeres y disidencias, con hitos como las marchas del #NiUnaMenos, la lucha por el aborto legal y la repercusión de la denuncia pública de actrices argentinas contra Darthés.

Es en este cuadro que se conquistó la condena a los curas encargados del Instituto Próvolo de Mendoza, Nicola Corradi y Horacio Corbacho, dando un golpe al entramado de impunidad de la iglesia. Existen, a su vez, al menos ocho denuncias contra curas de la sede del Próvolo de La Plata, Nicola Corradi y Eliseo Pirmati, y el exprofesor de informática José Britez. El camino es la organización y la movilización de las mujeres, contra el Estado y las iglesias.

¡Basta de encubrimiento! ¡Cárcel y castigo ya para el cura abusador Eduardo Lorenzo! Separación de la Iglesia del Estado.

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