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2 de diciembre de 2019

El modelo precarizador de las apps llegó a Bariloche

Se extiende la explotación laboral a la juventud, las apps y la falta de regulación del servicio

El viejo truco de la innovación a través de las apps para precarizar a trabajadores jóvenes llegó, este 2 de octubre, a San Carlos de Bariloche. Los jóvenes terminan sumándose a los cientos y cientos de personas que, ante la falta de empleo genuino en el país, son empujados a trabajar en condiciones de irregularidad, en manos de estas multinacionales como Pedidos Ya!, Rappi, y Glovo.

La empresa utiliza una aplicación web y móvil que centraliza la entrega de productos, haciendo de intermediaria entre vendedor y comprador. La ganancia que genera, este tipo de negocio, para esta multinacional es redonda, ya que no invierte más que en la app, y se lleva comisiones de 54 comercios adheridos en la ciudad por cada pedido que se entrega entre restaurantes, pizzerías, rotiserías, cervecerías, y demás.

En principio fueron 16 los cadetes contratados, pero, de no mediar dificultades, el número de empleados tercerizados aumentará a más del doble antes de fin de año.

La zona fría, como es categorizada esta ciudad, y el radio laboral en la zona céntrica desde la costanera hasta la calle Brown, y el radio urbano hasta el km 1, convierte el lugar de trabajo en una peligrosa ruta laboral teniendo en cuenta: el mal estado de las calles de nuestra ciudad; la falta de límites de kilometraje al recorrido que tiene cada cadete desde el lugar donde retirar el pedido hasta el lugar de entrega; el hecho de que muchos cadetes se encuentran trabajando sin uniforme sufriendo así las bajas temperaturas de la ciudad, y condiciones climáticas adversas; y el no contar con un lugar de resguardo; lo convierten en un trabajo extremadamente precario y con consecuencias graves para la salud del trabajador. A esto puede sumarse la falta de protección, ART, seguro y recibo de sueldo. Se imponen horarios y francos rotativos, que además son avisados por la app con solo una semana de anticipación, dejando en claro que los tiempos de la vida deben estar subordinados a los tiempos de la empresa. Y bicicletas precarias que no están preparadas para jornadas de 6 a 10 horas.

También está la miseria salarial a la que son arrastrados los trabajadores de servicios de reparto,   teniendo en cuenta que no reciben aumento desde el 2017. Esto queda en evidencia con la poca cantidad de trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia, ya que una tendencia que se viene dando en los últimos años, en especial con aquellos que fueron sumados por plataforma, es la contratación bajo monotributo. La mayoría de la planta de Pedidos Ya! está formada por monotributistas, trabajadores fuera de relación de dependencia, de los convenios colectivos y derechos laborales históricos. Este esquema deja libre de toda responsabilidad a la empresa. Por dar un ejemplo, en nuestro país  un repartidor en bicicleta que trabaja 4 horas de noche cobra la miseria de $10.000. La explotación extrema y el congelamiento salarial son anticipos del “pacto social” que se propone el nuevo gobierno, que pondrá la prioridad de su política económica al servicio del pago de la deuda. Los cadetes ganan por la categoría part-time un total de $9.500 mensuales, más extras, y los que trabajan en categoría full-time, no cobran el doble, sino que cobran un total de $15.500 pesos como techo.

Además de la miseria salarial, se imponen sanciones por no cumplir con los pedidos, como descuentos al salario, suspensiones, e incluso despidos. A la empresa no le importan las razones por por las cuales no se realizó la entrega (emergencias, accidentes, etc.), los trabajadores no tienen posibilidad de realizar ningún descargo.

Por todos estos atropellos es necesario organizar la lucha de los trabajadores de PedidosYa!, una empresa que viene a sumar trabajadores precarizados, como los que abundan trabajando en limpieza en el Centro Atómico Bariloche y las universidades (UNRN, y la UnCO), que son la punta de lanza de la flexibilización laboral en la ciudad. Debemos pararnos contra la precarización laboral, los despidos, las suspensiones, el ajuste, y decirle no al pacto social del nuevo gobierno. En defensa de las condiciones de trabajo y de nuestros salarios.

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