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3 de diciembre de 2019

Acusan al arzobispo Mario Poli por encubrimiento de un abuso sexual en La Pampa

Una Iglesia de abusadores
Por Alejo García
UJS Secundarios La Pampa

Una revelación (que era ya un secreto a voces) conmocionó a La Pampa: la denuncia a un sacerdote de Santa Rosa, Hugo Pernini, por abusos sexuales. 

Ya desde hacía unas semanas se conocía la denuncia de un seminarista a otro cura, José Padilla, de la pequeña localidad de Intendente Alvear, por abusos sexuales cuando el denunciante tenía 19 años. Esto llevó a que, unas horas antes de publicada esta nota, se hiciera público que "Padilla presentó su renuncia al cargo de rector del Instituto Nuestra Señora de Luján y, paralelamente, se tomó licencia en su oficio pastoral en la iglesia y en el convento de Intendente Alvear" (Diario Textual, 2/12).

El caso Pernini

El jueves pasado en el canal 2 TV Cooperativa, de Santa Rosa, un joven denunció al ex capellán del Servicio Penitenciario, Hugo Pernini, por abusos sexuales sufridos en la adolescencia y, por otro lado, afirmó que "la jerarquía eclesiástica pampeana conocía el caso y se dedicó a encubrir los hechos." El Arzobispo de Santa Rosa en ese momento, y desde 2008 hasta 2013, era Mario Aurelio Poli, el cual fue el sucesor de Bergoglio en el Arzobispado de Buenos Aires. Poli, en este momento, es la máxima autoridad eclesiástica de la Argentina. Las complicidades y los silencios se comparten, y llegan hasta el Vaticano. 

Sacerdote Hugo Pernini

Los hechos

El joven denunciante pertenecía, según cuenta, a un grupo de jóvenes llamado Espíritu Santo, cuando Pernini comenzó a entrar en confianza, y lo invitaba a confesarse en su casa, arriba de la parroquia, hasta que se cometieron los abusos.

Cuatro años después de lo sucedido, se decidió a hablar, primero con sus familiares y seres queridos, hasta que en 2011 se entrevistó con Mario Poli.

Poli, al escuchar el relato, y en las palabras del joven, "no mostró empatía" y "me dijo que fuera al psicólogo y siguiera mi vida". Una vez reemplazado Mario Poli (2014) por Raúl Martín, fue interpelado por el mismo muchacho, a lo que éste simplemente cambió de parroquia a Pernini, el cual en ese momento ya había escalado en su carrera y estaba al frente de varias comunidades.

La denuncia

Las denuncias por abusos sexuales en Santa Rosa siempre estuvieron (algunas desde hace 20 años). Sin embargo, estas se hacían frente a las iglesias, nunca ante el poder judicial.

El joven, el 22 de noviembre, presentó formalmente la denuncia contra Hugo Pernini ante el Poder Judicial de La Pampa. Unos días después, y a raíz del escándalo, el obispo Raúl Martín decidió separarlo de sus funciones.

Sin embargo esto no es más que demagogia. Hacía décadas que las autoridades eclesiásticas sabían de la existencia de estos hechos de abuso por parte de los sacerdotes, con los que mantuvieron un silencio cómplice, y presionaron a las víctimas para que no contaran sus experiencias.

La Iglesia y el Estado

El futuro gobierno de los Fernández, de estrechos vínculos con Poli y Bergoglio, va en busca de un reforzamiento clerical, para contener a los trabajadores frente a las políticas fondomonetaristas de ajuste que hoy se aplican y que pretende seguir aplicando Alberto Fernández. Por otro lado, los ataques de los sectores clericales a la educación sexual integral, laica y con perspectiva de género buscan perpetuar el silencio de las víctimas frente a los casos de abuso sexual, y más aún en una provincia donde la ESI parece casi inexistente. 

Un dato no menor fue que en nuestra provincia durante el año 2018 se dio una enorme lucha de los estudiantes secundarios reclamando que el Estado provincial garantice la ESI, al punto tal que la Ministra de Educación María Cristina Garello presionó a los directivos de los diferentes colegios para que se frenen los Centros de Estudiantes que habían empezado a construirse a partir de esa lucha. Los vínculos entre el Estado y la Iglesia, garante del oscurantismo, se evidencian con claridad.

Frente al pacto social que se viene, en el cual la Iglesia jugará un rol protagónico, más que nunca tenemos que ir por la separación de la Iglesia y el Estado, la Educación Sexual Integral, laica y con perspectiva de género y la denuncia a las cúpulas eclesiásticas que sostienen, avalan y fomentan los abusos y violaciones. Justicia para las víctimas. Cárcel a los abusadores y sus cómplices.

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