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5 de diciembre de 2019 | #1575

El clasismo, contra el pacto social

La CGT y la CTA se movilizan en apoyo a los Fernández…

“Esta será una fiesta popular”, dijo Alberto Fernández refiriéndose al acto de asunción  del nuevo gobierno el 10 de diciembre, contraponiéndolo a la convocatoria del macrismo en retirada, que tendrá lugar unos días antes.

La CGT y la CTA serán parte de la festichola. “Es una tentación grandísima para los trabajadores, que padecimos tanto en estos cuatro años, que hoy nos podamos movilizar para acompañar y estar, y sentirnos parte de la vuelta del país a otro rumbo”, señaló Héctor Daer. 

El cinismo de Daer no tiene límites. El papel de la burocracia -en especial de la llamada “combativa”- en estos años ha sido fundamental: aislando los esfuerzos de las bases obreras por enfrentar los ataques del macrismo, acompañando desde el Parlamento la sanción de leyes fundamentales y canalizando la bronca general hacia el recambio electoral, incluso durante la transición (“salir de las calles”, fue la consigna). 

Paralelamente, Daer, el referente de los Gordos, fue una pieza fundamental de la articulación entre los gobernadores y el sector kirchnerista, que concluyó en la unidad del PJ. Y ahora se posiciona como uno de los armadores del pacto social y, muy probablemente, quien encabece la central en la próxima etapa.

Justamente, ese rol le ha generado una fuerte tensión con el clan Moyano, que esperaba ver compensados sus servicios con alguna secretaría estratégica (Transporte). Yasky, el otro pilar del palo K, es un incondicional que no vacila en convertir a la CTA en garante del orden, aceptando un eventual congelamiento salarial y asegurando el próximo inicio de clases desde ahora (es decir, el boicot a la primera pulseada del año del movimiento sindical).

La movilización del 10 y el pacto social  

La movilización del 10  será el episodio fundacional del pacto social, cuyo aspecto más determinante es la regimentación de los trabajadores, para imponer la “modernización” de los convenios (reforma laboral por sectores) y las paritarias segmentadas (destrucción de la negociación colectiva). Estas metas, saludadas con euforia por la UIA y el conjunto de las cámaras patronales, definen el contenido del proyecto oficial, más allá de las formas que finalmente termine adoptando. 

La mesa del Plenario del Sindicalismo Combativo se reunirá el 12 de diciembre, en la sede del Sutna, para analizar en detalle las medidas que Alberto Fernández anunciará en la toma de posesión del mando y dar impulso a una marcha a Plaza de Mayo, el próximo 18 de diciembre, para poner en primer plano las reivindicaciones más acuciantes de los trabajadores.  

El clasismo y el PSC, contra el pacto social

Las luchas enormes que se encuentran en desarrollo - del movimiento piquetero; de Kimberly Clark, Minetti, Ansabo y otras plantas fabriles; la enorme movilización triunfante de los residentes y concurrentes de Salud; del Sutna por su paritaria – muestran una realidad que se contrapone  a la subordinación que pretenden, el gobierno entrante, las patronales y las direcciones sindicales. 

Ese movimiento obrero que lucha, con sus derrotas y sus victorias, adelanta un escenario de choques entre las expectativas en un “nuevo rumbo” nacional, que llevó a los Fernández al gobierno, y el pago de la deuda y el rescate a las patronales, que se promete. Este es el campo del clasismo. 

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