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12 de diciembre de 2019 | #1576

AGD-UBA: veinte años de construcción clasista

Por Ileana Celotto
secretaria general AGD-UBA
AGDUBA: veinte años de construcción clasista

Son veinte años de lucha basados en la soberanía de sus asambleas, la defensa de los derechos de docentes universitarios y preuniversitarios.

La Asociación Gremial Docente (AGD), sindicato de docentes universitarios de la Universidad de Buenos Aires, cumplió veinte años. Son veinte años de una organización surgida desde las bases, desde un puñado de comisiones internas y 150 afiliades que hoy ya cuenta con 14 comisiones internas y 5.400 afiliades. Son veinte años de lucha basados en la soberanía de sus asambleas, la defensa de los derechos de docentes universitarios y preuniversitarios, y de la universidad estatal pública gratuita y laica en contraposición a lo establecido por la ley de Educación Superior, vigente desde Menem hasta hoy, que combatimos y que habilitó avances privatistas que mercantilizan al sistema universitario. Todo en unidad con el movimiento estudiantil y no docente que levanta también esa bandera. 

Luego de años de pasilleo por el Ministerio de Trabajo, documentando las maniobras antisindicales y antiestatutarias de Aduba, que la Naranja integraba como minoría, se decidió en 1999 colectivamente, entre la Naranja y compañeres que rompieron con la conducción, poner en pie un sindicato que represente los intereses de los trabajadores universitarios frente a la burocratización definitiva de Aduba. 

El “bautismo” en la calle fue el 20 de diciembre de 2001, cuando junto al Suteba La Matanza fuimos las dos únicas columnas sindicales en esas jornadas. Este sábado pasado, en un festejo a salón lleno con 400 compañeras y compañeros, Ileana Celotto, actual secretaria general, reivindicó la resolución de asambleas del gremio por el no pago de la deuda externa, la ruptura con el FMI y la denuncia al anunciado Pacto Social. Toda una sintonía con la insurrección de masas en muchos países de nuestro continente que también enfrentan el ajuste, al FMI y a gobiernos entregadores o conciliadores. 

Como parte de la Conadu Histórica, siendo hoy la asociación de base más grande de esta federación, AGD conquistó decisivos derechos para la docencia de educación superior. Con la gran huelga de 2005, se logró el blanqueo total del salario y,  por primera vez, rentas para ad honorem. La conquista del blanqueo, entregada por las federaciones burocráticas con la paritaria 2018, volvió a conseguirse como parte de la paritaria 2019, al igual que 875 nuevas rentas para ad honorem (que pasan a integrar la planta asalariada de la UBA) y dos cláusulas gatillo automáticas que, permitirán que en febrero 2020, nuestro salario iguale la inflación. 

Junto a la Conadu Histórica, en 2009 conquistamos la ley jubilatoria y el 82% móvil, que AGD defendió para su completa aplicación en la UBA con la Comisión de No al Cese, demostrando una vez más lo antidemocrático del estatuto universitario. También AGD jugó un importante papel dentro de la Federación en la conquista del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) nacional en 2015, triunfo que fue traicionado en la UBA con la firma de un acuerdo trucho por parte de Aduba y Ctera contra el convenio nacional, y a gusto y necesidades de la patronal. 

Los enfrentamientos con las autoridades de UBA en todos estos años se han expresado en distintas peleas por la regularización, contra despidos y concursos fraudulentos, contra la discriminación y violencia de género y laboral, en defensa de la obra social y las condiciones de trabajo, en todas las unidades académicas y sobre la base de la organización y decisión conjunta. Las batallas por la democratización universitaria, la defensa del claustro único docente, de la plena "ciudadanía" para docentes del CBC y preuniversitarios, el CCT nacional, la reforma democrática de su estatuto, mayor representación de estudiantes y claustro no docente nos encontró peleando junto a la Fuba piquetera. 

En todos estos años, AGD también creció en su rol como sindicato de clase fuera de los ámbitos universitarios, entendiendo que la lucha de la clase obrera es una sola. Como parte del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, tenemos el orgullo de ser el primer sindicato querellante en las causas de lesa humanidad. Priorizando el frente único con los que luchan, somos parte de las batallas del movimiento obrero contra el ajuste, como hicimos en las jornadas del 14 y 18 de diciembre del 2017 contra la reforma previsional. Hoy, integrando el Plenario del Sindicalismo Combativo, en nuestras asambleas nos pronunciamos por un congreso de centrales y sindicatos con mandato de bases que permita poner al movimiento de pie, superando a la burocracia sindical para que la crisis no la paguemos los trabajadores.

Como parte de la marea verde, decimos: "el Estado es responsable, aborto legal y ESI ya" y estamos en plena construcción colectiva de un protocolo para enfrentar la violencia hacia mujeres y disidencias.

En estos veinte años de dirección Naranja logramos la prestación de distintos servicios para nuestros afiliados y poner en pie un patrimonio para el sindicato con la compra de una propiedad que constituye nuestra sede gremial. 

Crecimos, nos dotamos de un estatuto democrático y un programa de clase, priorizando el frente único hacia dentro y fuera de las universidades con los que luchan, sobre la base de la independencia política de las gestiones, tanto del Rectorado como de facultades y colegios, de los ministerios y los distintos gobiernos que se han sucedido.

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