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18 de diciembre de 2019

Tucumán, fin de año al rojo vivo

¿Qué nos deja este 2019 y cuál es la perspectiva para los trabajadores tucumanos de cara al 2020? Veamos.

Durante este año, las idas y vueltas electorales fueron el tema central de la situación política en Tucumán. Los realineamientos políticos, los cambios de bando y los acuerdos espurios fueron parte de la cotidianeidad.

Las elecciones, tanto provinciales como nacionales, fueron ganadas con holgura por el PJ local. Incluso, el gobierno se dio el lujo de prescindir, en cierta forma, del endeble aparato kirchnerista de la provincia. Juan Manzur sólo recurrió a las faldas de CFK cuando José Alperovich se metió de lleno en la disputa por la gobernación. El gobernador no tiene una buena relación con Cristina desde hace unos años; es más, los caballitos del cristinismo en Tucumán siempre fueron Beatriz Rojkés -la esposa de Alperovich- y un grupo reducido sin mayor influencia.

Pocos meses después de declarar la defunción del kirchnerismo, el gobernador comprendió que Macri tenía pocas posibilidades de ser reelecto y se olvidó de todas las leyes que los diputados macristas le votaron a libro cerrado. Manzur entendió rápidamente que debía subirse al caballo ganador, y se apuntó como armador de la fórmula Fernández-Fernández entre los gobernadores peronistas.

Estos gobernadores, junto con sectores de la burocracia sindical y hasta de la UIA, corrieron presurosos al llamado y comenzaron a darle forma al pacto social. Todos estos sectores miran de reojo al kirchnerismo, motivo por el cual fue nominado como candidato Alberto Fernández, con el objetivo de montar un armado que integre a todas las alas del PJ.

El primer desaire de Manzur con el nuevo gobierno nacional lo sufrió con el anuncio del gabinete presidencial. Su número puesto para ministro de Salud -el diputado, ex ministro de Salud de Tucumán, Pablo Yedlin- fue desplazado por un kirchnerista. El Ministerio de Salud reporta una caja interesante, por el manejo de las obras sociales. Manzur ya conoce esas mieles, de cuando fue ministro de CFK.

Deuda para pagar sueldos

En el frente interno, el gobierno pareciera tener todos los cabos atados. Conserva la mayoría en la Legislatura y ahora se apoderó del Concejo Deliberante de la capital. Todo esto gracias a la inestimable ayuda del bussismo. Ricardo Bussi, el hijo del genocida Antonio Domingo, maneja una bancada de ocho legisladores, que rápidamente congeniaron con los oficialistas. Esto no sorprendió a nadie, porque Manzur nunca tuvo pruritos para aliarse con defensores de la dictadura militar o con antiabortistas rabiosos. A todo esto se suma que la denuncia por abuso contra Alperovich pueden terminar arrimando al gobierno los pocos cargos que obtuvo la lista del ex gobernador.

En materia económica, en cambio, la situación es muy delicada. Hacia fines del mes pasado, entre gallos y medianoche la Legislatura le aprobó la posibilidad de endeudarse por hasta $28.500 millones, una cifra astronómica, de los cuales el Gobierno ya tomó $ 3.000 millones del banco Macro para cubrir agujeros salariales. El problema principal es que la tasa de interés puede superar el 80% anual; y sólo dos gobiernos se endeudan a esa tasa: uno quebrado o uno que quiere armar un negociado para sus socios y amigos. Si la tasa de interés variable a la que se endeudó el gobierno no baja en los próximos meses este préstamo se convertirá en una bola de nieve difícil de pagar.

¿Cuál oposición?

La oposición política en la provincia se ha terminado de desdibujar a partir de la derrota de Cambiemos a nivel nacional. Los radicales y los partidarios de Macri se quedaron con poquísimas bancas en la provincia, y su influencia política va disminuyendo. A pesar de que obtuvieron dos diputados nacionales en la última elección, no queda claro qué rumbo tomarán estos. Beatriz Ávila, que dos años atrás había sido electa por las listas de Cambiemos en representación del PJ disidente, ahora arma un bloque nuevo y dispara munición gruesa contra el ex presidente.

El busissmo ni siquiera pretende plantarse como oposición. Sólo le interesa cuidar su cuota de poder a la sombra de Manzur. Ni qué hablar de Alperovich, quien como mencionamos luego de hacer una pésima elección se ve envuelto en una denuncia por abuso sexual en forma reiterada; una acusación que no sorprende a nadie viniendo del principal encubridor del crimen de Paulina Lebbos.

El lugar de la oposición política en Tucumán está vacante. Un partido revolucionario que quiera ocuparlo debe hacer una fuerte agitación de denuncia contra el régimen imperante y debe intervenir activamente en todos los conflictos, con la perspectiva de la independencia política de la clase obrera.

Los trabajadores

Durante este año se sucedieron distintos conflictos, sintomáticos del estado de la economía provincial. Quebró una gran cantidad de comercios -entre ellos, una importante cadena de supermercados-, la construcción está parada, la zafra del citrus fue nuevamente cortísima -y con salarios de pobreza-, y los trabajadores estatales perdieron entre 10 y 20 puntos del salario contra la inflación.

La mitad de la industria azucarera se encuentra en estado de quebranto. Los ingenios se endeudaron a tasas variables, que se convierten en usurarias y descargan esa quiebra sobre las espaldas de los trabajadores. Los ingenios San Juan y Santa Bárbara no molieron este año y dejaron más de 1.000 trabajadores sin sustento. Otras fábricas azucareras tuvieron zafras más cortas de lo esperado, y sus obreros -en su mayoría, temporarios- no llegaron a completar más de cinco meses de trabajo. La cuestión azucarera no estalló por los aires debido al freno a las luchas obreras que ponen las burocracias de Fotia y de Feia. El renovado secretario de Trabajo de la provincia, Andrés Galván, es un hombre de los sindicatos azucareros. A esta altura, parece que ese puesto del gobierno local le pertenece a esta rama de la burocracia.

Las patronales culpan al gobierno de Macri por este descalabro, debido a que no subió el precio de los biocombustibles o a que no aumentó el de la mezcla de estos con los derivados del petróleo. Los mismos industriales que vitoreaban a Macri se lo sacaron de encima, y ahora le demandan a Fernández una solución a sus problemas. Estos se enfrentan al problema principal de que sus intereses son contrarios a los de las petroleras. ¿Podrá Fernández satisfacer a dos sectores con intereses contrapuestos en un momento de precios bajos de las commodities? El equilibrio es inestable y los trabajadores azucareros tienen una tradición de lucha muy importante, que en cualquier momento puede salir a la luz.

El Partido

Los resultados electorales del FIT-Unidad, tanto en las elecciones provinciales como en las nacionales, no mostraron números importantes. En el marco de una extrema polarización y de la parálisis de la clase obrera, abonada por la burocracia sindical y piquetera, el Partido Obrero realizó una extensa campaña denunciando el pacto social en carpeta y advirtiendo del necesario ajuste que va a poner en práctica el nuevo gobierno nacional, con la complicidad de Manzur y compañía.

Nuestro partido en la provincia –y también el Polo Obrero- ha emprendido una reorganización tras la ruptura del grupo de Jorge Altamira. Lo hacemos tomando como base nuestra concepción histórica de lo que debe ser un partido obrero: una organización de combate de la clase obrera para luchar por un gobierno de trabajadores y no meramente un grupo de propaganda de ideas sueltas.

La agitación política realizada por el PO tucumano tiene el valor de dejar plantada una posición política revolucionaria ante tanto colaboracionismo de un lado y de un ultraizquierdismo desmoralizante del otro.

Defendemos incondicionalmente la independencia política de los trabajadores y un programa de reivindicaciones que incluyen el salario mínimo igual a la canasta familiar, los derechos de la mujer, el apoyo a las rebeliones populares en Latinoamérica, la puesta bajo control de los trabajadores de toda fábrica que cierre o que despida, el 82% móvil para los jubilados, la duplicación y apertura de los programas sociales en vistas a la pelea por trabajo genuino, la oposición al pacto social y la ruptura con el FMI. Con este programa encaramos los desafíos del año que se viene.

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