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23 de diciembre de 2019

Star Wars, el ascenso de Skywalker: el imperio engendra la rebelión

El devenir de La Fuerza y el despertar de los insumisos

El noveno y último episodio de la saga iniciada por George Lucas en 1977 y finalizada por J.J. Abrams se estrenó el pasado jueves, dando así conclusión a un fenómeno cultural que abarca más de cuatro décadas y varias generaciones de aficionados por todo el mundo. A lo que se da terminación es a la idea originaria de Lucas pensada en tres trilogías de La guerra de las galaxias, lo que no evita que la reciente adquisición de Disney, de los derechos de Star Wars, conlleve la producción de otros insumos derivados de esta historia.

Este episodio es responsable de darle un fin a la historia de los Skywalker (Anakin, Luke, Leia), dándole lugar a un nuevo staff de personajes: Finn, Stormtrooper desertor que se une a la resistencia; Dameron, piloto de la resistencia; y Rey, alrededor de quién gira el desarrollo de la historia. Un dato particular es el lugar de liderazgo ocupado en la trama por las mujeres. Tanto Rey como Leia serán protagonistas de los acontecimientos y encarnarán la dirección de las fuerzas rebeldes contra la amenaza del Lado Oscuro.

Donde hay opresión existe esperanza

Cada trilogía de Star Wars no deja de reflejar los acontecimientos políticos de la época y las principales tendencias que se imponen en el ánimo de la población.

Así la primer trilogía- lanzada entre finales de los 70´y principios de los 80´- se encuentra impregnada de una fuerte crítica al gobierno de Nixon y a la guerra de Vietnam, donde la derrota del Imperio Galáctico haría las veces de analogía de la victoria del Vietcong contra las fuerzas del imperialismo yanqui.

La segunda trilogía- fines de los 90´al año 2005- estará signada por el fracaso de la “democracia” y su mutación en regímenes políticos personalistas con atribuciones y potestades excepcionales. Es el periodo del 11S, las incursiones belicistas en medio oriente, el desarrollo armamentístico y la lucha contra el “terrorismo”. El propio Palpatine asume el poder político bajo el pretexto de un atentado Jedi en su contra, lo que motivará la resonante frase de Padme “Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso”. La República celebraba en nacimiento el Imperio.

Esta tercer trilogía- 2015 a 2019- aparece marcada por una galaxia dominada por la tiranía, con las fuerzas rebeldes reducidas al carácter de una “resistencia” debilitada y perseguida. Es la era de los Trump, Bolsonaro, Johnson y sus símiles. Pero también de las grandes irrupciones populares.

Las últimas entregas mostrarán un mundo de contraste social, bancarrota y miseria. Planetas lujosos donde las clases dominantes- muchos de ellos enriquecidos por la industria armamentística- se codean entre la abundancia, contrastando con niños y jóvenes empobrecidos y sometidos a una existencia penosa y degradante. La propia protagonista, Rey, pertenece a un lugar desértico, donde sobrevive desmantelando los restos de una sociedad derrumbada.

El secreto de los rebeldes radica en su base social, la cual se extiende por toda la galaxia, pero bajo una aparente apatía. Esto será el fenómeno que llevará a las fuerzas de la resistencia a su casi desaparición. A diferencia de las otras trilogías, el liderazgo de los rebeldes se encuentra en franco retroceso: los Jedi casi no existen y la Nueva República ha sido eliminada. Pero el régimen también cruje por sus luchas intestinas, y el despliegue militarista y represivo va ganando simpatizantes silenciosos a la causa de la resistencia en cada rincón de la galaxia.

La fragilidad de la resistencia debe ser sopesada por la extensión y profundidad de la clase oprimida que la sustenta, lo que será un factor determinante en la evolución de los acontecimientos de este último episodio.

El devenir de la fuerza

La Fuerza- una energía que rodea y vincula a todas las cosas del universo-  se ha convertido en uno de los conceptos con los que Star Wars ha impregnado la cultura de la ciencia ficción y penetrado en el imaginario popular. La comprensión acerca de su naturaleza y dinámica será clave para entender los sucesos de este último episodio.

Quien recapitule la historia de los nueve episodios podrá ver con facilidad que el curso de los acontecimientos estaría dominado por el bamboleo de un movimiento pendular entre dos sectores, del cual pareciera no haber salida. La Federación de Comercio contra La República Galáctica; La Alianza Rebelde contra El imperio Galáctico; La Primera Orden contra La Nueva República; La Resistencia contra La Primera Orden. Cada bando a su vez expresa una cara de La Fuerza: La República, y sus derivados, con los Jedi, serán el Lado Luminoso de La Fuerza; mientras los Sith expresarán el Lado Oscuro. Sin embargo, La Fuerza no deja de ser una sola.

Esa unidad de opuestos es fundamental para decodificar una historia que hasta el momento nos presentaba una evolución binaria de las cosas. La lucha entre el “bien y el mal” aparece como una analogía a los procesos históricos dominados por la aparición de regímenes militaristas, totalitarios y tiranos- las similitudes del Lado Oscuro con el Nazismo son manifiestas- enfrentados a la democracia y las aspiraciones de libertad.

El límite de esta interpretación radica en presentar una simplificación de los procesos históricos en los términos de una lucha incesante entre regímenes de tipo totalitarios contra la democracia republicana: la idealización de la democracia burguesa como un valor universal, coloca a la república como única salida al despotismo. Aunque es meritorio reseñar que en la segunda trilogía, nos encontramos ante un Lucas decepcionado con las instituciones democráticas, devenidas en instrumento de la tiranía. Oscuridad y luz, no son fenómenos separados. El fascismo se engendra en las entrañas de la república, en su propia clase dirigente, y como resultado de su fracaso y agotamiento; la “república”, en cambio, nace de la rebeldía al orden social injusto, de la insubordinación y la emancipación. Los actores de este último episodio ya no serán las instituciones caducas del régimen, sino la resistencia de un grupo de rebeldes que incitan a las masas para su sublevación.  El signo de la etapa es la rebelión popular.  

El fracaso de Skywalker

Esta entrega intenta dar una salida al movimiento binario que tiene atrapada a la galaxia. Mientras la entrega anterior exploraba el concepto de alcanzar un “equilibrio” de La Fuerza, este último episodio parece haber comprendido la inviabilidad de tal propósito. Quizás el espíritu de un mundo convulsionado, dominado por la bancarrota y la crisis, con ascensos fascistizantes e irrupciones populares, se haya colado en esta batalla interestelar, ofreciendo una superación a las contradicciones insalvables de la sociedad.

Republica e imperio, son el fracaso de los Skywalker, quienes no han logrado por ninguno de estos medios da un curso de salida a la crisis en la que se sumerge la galaxia. La posta ha pasado a manos de una nueva generación, en cabeza de los hijos del capitalismo en bancarrota, con mujeres empoderada, jóvenes rebeldes y una reflexión profunda sobre las derrotas del pasado. Serán ellos quienes sinteticen las contradicciones de La Fuerza, para dar lugar a un cambio histórico, a un nuevo ascenso, a una nueva sociedad.

 

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