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30 de diciembre de 2019

Impuesto al salario: suben los valores, pero sigue la confiscación

El pasado fin de semana, el gobierno acaba de aumentar los valores de referencia para la aplicación del impuesto a las ganancias sobre la cuarta categoría, popularmente conocido como impuesto al salario.
Sobre la base de la evolución del índice salarial RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), entre octubre de 2018 y octubre de 2019, los valores de la escala aumentaron un 44,28%. Los trabajadores y trabajadoras solteros sufrirán descuentos desde los $55.261 netos al mes, para quienes estén casados, y con un hijo, el piso se extiende hasta los $64.415, y a $73.014 para quienes tengan dos hijos.

Para el mismo periodo la inflación interanual fue del orden del 50,5%, en una etapa signada por una fuerte devaluación y disparada de los precios. Así, la afectación a los salarios que se ubican un poco por encima de la canasta familiar, y que han venido perdiendo terreno frente a la inflación, seguirá siendo una constante del gobierno de los Fernández. 

Cuando gobernaban los Kirchner el impuesto a las ganancias sobre la cuarta categoría (asalariados) era justificado bajo el relato de garantizar una redistribución de la riqueza sacándole a los que tienen más para darle a los que menos tienen, sin embargo los montos retenidos fueron girados casi exclusivamente para afrontar el pago de los vencimiento de deuda. El gobierno de Mauricio Macri, que había hecho campaña prometiendo su erradicación para los trabajadores en relación de dependencia, mantuvo el gravamen con los mismos propósitos que sus antecesores. Ahora el gobierno de Alberto Fernández vuelve a legitimar esta confiscación amparándose en el mismo concepto con el cual también intenta liquidar las jubilaciones que se encuentran por encima de la minina: quitarles a quienes están sobre la media con el pretexto de compensar a quienes menos tienen, un viejo cuento que siempre termina perjudicando a los trabajadores. El pacto social de Fernández  precisa seguir expoliando a la clase obrera.


Esta medida se encuentra en sintonía con el resto de las disposiciones del gobierno, que apuntan a poner al servicio de los acreedores de la deuda todo el patrimonio de los trabajadores, jubilados y el país, para garantizar el acuerdo con el FMI y los especuladores. Mas cuando las previsiones de las consultoras privadas proveen que el salario estará por debajo de la inflación durante todo el 2020 (iprofesional.com 30/12).

Para defender el salario se vuelve imperioso derogar esta confiscación contra los trabajadores, que agrava las condiciones de vida de la población laboriosa que vive de su trabajo. Que la crisis la paguen los capitalistas. 

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