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30 de diciembre de 2019

Santa Fe: Perotti va por su ley de Emergencia

El recién asumido gobernador del PJ, Omar Perotti, ha largado una batería de leyes para su tratamiento legislativo. Senadores ya aprobó una ley de reforma tributaria y una mega ley de emergencias: social y alimentaria; en las contrataciones públicas y sanitaria; económica, fiscal y financiera; y por último en seguridad. El lunes será el tratamiento de ambas leyes en la Cámara de Diputados, para intentar obtener la sanción definitiva. Al mismo tiempo, el viernes pasado Perotti logró la sanción definitiva de la adhesión al “Consenso Fiscal” pactado entre Alberto Fernández y el conjunto de los gobernadores del país.

“Austeridad” y pago de la deuda

Perottí se ha lanzado fervorosamente a replicar en Santa Fe la misma política que Alberto Fernández está llevando adelante en el país. La mega ley de Emergencia de Perotti, como un clon de la ley de Emergencia de Alberto Fernández, que implica un gran robo a los jubilados para pagar la deuda externa, habla de solidarizarse con los que menos tienen, redistribuir los ingresos y otros enunciados por el estilo. Sin embargo, el verdadero sentido de la ley lo dejaron en claro los voceros del gobierno: se trata de “un verdadero plan de austeridad y equilibrio fiscal”. 

El primer punto fuerte es que la ley de Emergencia le concederá al gobernador las facultades para suspender, dar por concluidas o desestimar licitaciones en curso, sobre el conjunto de las contrataciones de proveedores del Estado y obras públicas. El famoso argumento de la necesidad de “achicar” el Estado, para reducir gastos, representará la paralización de la obra pública en la provincia, y por consiguiente el despido de trabajadores vinculados a la construcción, como así también pertenecientes a innumerables empresas que prestan servicios al Estado. Un mazazo al pueblo santafesino.

Pero a la par de este plan de ajuste, la mega ley indica que el ejecutivo provincial podrá contraer deuda pública por 15 mil millones de pesos sin necesidad de pasar si quiera por la legislatura. Hoy Santa Fe, cuenta con un déficit fiscal de 8 mil millones de pesos, a lo que deben sumársele 22 mil millones de deuda flotante- con vencimiento a largo plazo-, y un agujero en la caja provincial de jubilaciones de 13 mil millones de pesos más. Si bien, siempre el Frente Progresista y el PJ se encargaron de señalar que de todas formas Santa Fe es una de las provincias menos endeudadas del país, lo cierto es que más del 90% de la deuda pública está contraída en moneda extranjera. Al ritmo de las devaluaciones del peso, la provincia se ha comenzado a hundir cada vez más. Por ello, en la ley está incluido un inciso que señala que el Tesoro Provincial podrá hacerse con todos los recursos de las distintas áreas de la provincia que excedan al gasto ejecutado. Un verdadero santo y seña para vaciar los recursos de salud, educación y concentrar el gasto público para pagar la deuda.

El engañoso envoltorio de este plan de austeridad y concentración de recursos en manos del ejecutivo, es la emergencia social y alimentaria para “contribuir con los que menos tienen”, según dicen. Sin embargo, en todo el apartado dedicado al punto en dicha ley, no hay una sola medida concreta para enfrentar la desocupación, los despidos y la miseria social que azota a la provincia. Solamente indica la “coordinación” con el Ministerio de Desarrollo Social nacional. Ninguna medida como prohibir los despidos en la industria, un plan de trabajo genuino o ni siquiera de universalización de programas sociales como seguro al desocupado. 

Los intocables

Paralelamente a esta mega ley, Perotti hizo aprobar en senadores- y ahora pasará a diputados-, una reforma tributaria que  modifica el impuesto  inmobiliario urbano y rural y el impuesto a los ingresos brutos. El capital agrario y las cerealeras pegaron el grito en el cielo frente a estos aumentos. Pero la realidad es que el inmobiliario hacía varios años que no se actualizaba y los aumentos vinieron con un tope del 65%. Pero lo más importante de todo, es que para el caso de los rurales se les establece el impuesto a partir de la valuación fiscal de la tierra y no según su valor de mercado. Los impuestos son ínfimos para los sectores capitalistas del agro. Así, mismo, en referencia a los ingresos brutos, las cerealeras tenían previsto un tope del 1,5% para este año, según el pacto fiscal firmado anteriormente entre Lifschitz y Macri. Ahora eso se elevaría al 2%, siendo que el cobro de ingresos brutos es sobre la base de lo facturado y no de las ganancias totales. Una ganga para el capital agrario y el complejo agroexportador, que mantienen sus grandes intereses intactos.

Luego de tantos números y leyes, la conclusión es clara: el lunes por la tarde, Perotti pretenderá aprobar en diputados una mega ley que implicará dotarlo de superpoderes para llevar adelante un brutal recorte en el Estado, al mismo tiempo de que le permitirá concentrar los recursos de la provincia para afrontar el pago de la deuda. La reforma tributaria, tan agitada como un ataque a los grupos concentrados de la provincia, en realidad no pasa de ser una actualización de impuestos desfasados, con algunas leves modificaciones, para enormes grupos capitalistas que controlan la gran cadena productiva, que va desde los pools de siembra hasta los puertos privados que desembocan en el Paraná.

El Consenso Fiscal, firmado entre Perotti y Alberto Fernández y rubricado en ambas cámaras de diputados y senadores, contó con el apoyo del PJ oficialista, pero sobre todo del PS que cuenta con la mayoría en la Cámara de Diputados. Los senadores radicales votaron la reforma tributaria y la ley de emergencia. En diputados, el PS también le daría el visto bueno a la reforma tributaria, y solo pondría objeciones frente a la ley de emergencia, aunque están en plenas negociaciones. Estamos frente a un régimen donde el conjunto de los partidos de Estado están por el pago de la deuda y por aplicar un brutal plan de ataque a las masas, descargando la crisis del país y de la provincia sobre sus espaldas. Llamamos la atención a los activistas y luchadores de la provincia respecto al hecho de que Carlos Del Frade, del Frente Social y Popular, haya votado a favor de aceptar el Consenso Fiscal firmado por Perotti y Alberto Fernández. Están resignados frente al gobierno nacional.

Los trabajadores de Santa Fe debemos rechazar esta mega ley de Emergencia y el Consenso Fiscal. Reclamemos una reforma tributaria en donde se parta de gravar a las grandes riquezas para financiar un plan de reactivación industrial y social de la provincia bajo control de los trabajadores. 

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