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3 de enero de 2020

Interpack: primeros fallos judiciales a favor de la reincorporación de los trabajadores

“La lucha sigue” declararon los compañeros de Interpack despedidos, luego del cierre y militarización de la planta. Y tuvieron razón. La justicia acaba de fallar a través de una cautelar a favor de la reinstalación de dos trabajadores. Es un primer gran paso en la perspectiva de la reincorporación del resto.

Un conflicto histórico

Los gráficos de Interpack I recibieron el 2019 ocupando la planta. El conflicto se había desatado por una tanda de despidos que era, en realidad, la punta de lanza de un intento patronal para avanzar sobre las condiciones de trabajo y avasallar el convenio colectivo. Los 20 años de dirección clasista, con su enorme tradición de lucha y conquistas, forjaron un activismo que fue referencia para la clase obrera en general y para los gráficos en particular. Los 33 días de ocupación y el acampe posterior dieron muestra de la tenacidad y conciencia de los compañeros. Un obstáculo que la patronal nunca pudo quebrar. 

La lucha, que incluyó multitudinarias movilizaciones y cortes de calles, enfrentó un bloque monolítico conformado por la patronal, la secretaría de trabajo y la fiscalía. La represión sufrida en plena manifestación en el centro porteño se mostró impotente para quebrar la voluntad de lucha del colectivo obrero. Una enorme solidaridad rodeó el conflicto desde el primer día. Destacado fue el apoyo del Polo Obrero, así como de muchas organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles.

Que se haga efectiva la reinstalación

Este fallo refuerza la lucha y nos plantea en lo inmediato una campaña por la reinstalación efectiva de los dos compañeros. Es un aliciente para todos los trabajadores gráficos en el camino de la lucha contra la patronal y el Estado y sobre todo en la lucha por la recuperación del gremio.

En contraste con todo el apoyo que sumó el conflicto, se destacó el aislamiento al que lo sometió la directiva gráfica. En Interpack, la burocracia sindical replicó en escala mayor lo que hizo en cada uno de los talleres que intentó resistir la ofensiva patronal. El resultado es un gremio con un promedio de 11 fábricas cerradas por mes en el último año y sin ningún plan de lucha para enfrentar esta masacre social. La ausencia de plenarios de delegados y asamblea de gremio es parte fundamental de una orientación estratégica que se colocó tempranamente en el campo del “hay 2019” y dejó pasar el ajuste brutal en las fábricas. El cierre de la planta impresora del diario La Nación, luego de 149 años de existencia, no encontró la menor resistencia de parte de su dirección, integrada a la directiva del sindicato hace años. Fue un “trámite” para la patronal.

Por eso en necesario poner en pie direcciones obreras políticamente independientes. En el marco de un pacto social en marcha y de las primeras medidas de un gobierno que ya lo pintan de cuerpo entero como defensor a ultranza de los intereses del capital este fallo adquiere una mayor relevancia.

Las reservas de lucha del movimiento obrero siguen intactas. En plena campaña gráfica, de cara a las elecciones de gremio de abril 2020, vamos a llevar estas conclusiones a todos los compañeros de base.

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