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8 de enero de 2020

Hospital Bouquet Roldán: el mural antiderechos de la mano de los responsables del fusilamiento de Carlos Fuentealba

El día domingo 22 de diciembre fue pintado en las paredes del Hospital Bouquet Roldán un mural “antiderechos”. La iniciativa estuvo garantizada por Nadia Márquez, actual concejala en Neuquén por la Democracia Cristiana, partido que llevó como candidato a intendente a Jorge Sobisch, responsable político del fusilamiento del maestro Carlos Fuentealba. En la inauguración del mural, fue la propia Márquez la que hizo mención al rechazo del protocolo ILE.

La pintada se realizó con la oportunidad que brindó Sabrina Gallo, directora del Hospital, cuando este sector de trabajadores ligados a la Iglesia Evangélica reclamó “igualdad de derechos de expresión” con las compañeras que hicieron una pintada en el mismo Hospital el pasado 8 de marzo. El mural del 8 de marzo levantaba la necesidad de terminar con los femicidios, el acceso a la ESI, a la anticoncepción y al aborto legal.

El Plenario de Trabajadoras (junto a nuestra compañera diputada Patricia Jure) y la Multisectorial de Mujeres desarrollaron toda una campaña tanto en redes sociales como en el propio hospital, llevando el reclamo de la anulación del mural a la dirección y al gobierno provincial.

El derecho a la libertad de expresión de los “antiderechos”

El mural fue habilitado por la dirección del hospital, bajo el argumento de respetar la libertad de expresión de los “verdes y celestes”, es decir, una falacia. Es que no se puede hablar de libertad de expresión cuando el aborto clandestino es una imposición sobre las mujeres trabajadoras, cuando se obliga a las niñas a ser madres, cuando la injerencia de las iglesias instituye los principios de la “familia cristiana”, teniendo por objetivo el sometimiento material y emocional de las mujeres y el tutelaje del Estado.

Por lo tanto, la supuesta “paridad” de derechos no es tal. Las mujeres seguimos siendo encarceladas si hay una denuncia por aborto clandestino. Nos sobran ejemplos: caso Belén, quien estuvo 3 años presa, caso Patricia Solorza que murió por no haber sido atendida en el Servicio Penitenciario, caso Melisa en Bariloche y la lista sigue.

Asimismo, las Iglesias cuentan con otro recurso como es la “objeción de conciencia” que funciona como un mecanismo para impedir el acceso al ILE. O en la propia ley de Educación Sexual Integral donde en su artículo 5to permite la objeción de conciencia (y una amenaza latente sobre las y los docentes), de acuerdo a la idiosincrasia de los miembros de la comunidad educativa.

El mural “antiderechos” constituye una respuesta reaccionaria a la aplicación de la ILE en la provincia y una provocación al movimiento de mujeres. Si bien la dirección del Hospital desmintió que se tratara de una intervención institucional, lo cierto es que su permanencia ejerce una violencia simbólica brutal y es una presión para los profesionales de la salud para que ejerciten la llamada "objeción de conciencia". El mural expresa una lucha política a fondo. Los sectores reaccionarios buscan que pase esta antecedentes para extenderlo a todos los espacios públicos. La derrota de este interno es un aporte a la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito.

La gran campaña desplegada ha obligado a la ministra de Salud de la provincia a despegarse del mural. Claro, que después de varios días de silencio. Las iniciátivas tienen que continuar para que el mural pro aborto clandestino sea sacado definitivamente.

El Plenario de Trabajadoras de Neuquén se encuentra en esta tarea.

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