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9 de enero de 2020

Australia, una catástrofe con consecuencias irreversibles

Las consecuencias que están dejando los incendios en Australia se agravan cada día. La Universidad de Sydney arrojó nuevas cifras que muestran un daño irreversible en el ecosistema y la biodiversidad. Solo en Nueva Gales del Sur, uno de los dos estados más afectados, hay 800 millones de animales muertos. Se calcula que en el conjunto del país la cantidad ya supera los 1.000 millones -entre mamíferos, aves, reptiles, ranas e invertebrados- e incluso califican la cifra como conservadora. A su vez, ya hay 26 personas fallecidas, más de 30 desaparecidas, miles de evacuados, casi 2.000 viviendas destruidas y 8,5 millones de hectáreas quemadas.

El humo, que ya había cubierto de partículas los glaciares de Nueva Zelanda, llegó a Chile y Argentina. En algunos lugares se pudo observar el sol con tonos rojos producto de una nube de humo, aunque no afecta la salud de les habitantes de ninguno de los países. 

Las especies que estaban en alerta amarilla, por peligro de extinción, hoy están al borde de desaparecer: ranas, zarigüeyas y marsupiales. Entre estos últimos se encuentran los koalas, de los calcula se calcula que murieron alrededor de unos 28.000. Los animales que logran escapar del fuego están en condiciones muy desfavorables para poder sobrevivir, ya que los incendios destruyeron sus hábitats. Esto afecta sus posibilidades para encontrar alimentos, refugio, y espacios de reproducción. 

La decisión aberrante de matar 10.000 camellos cimarrones con francotiradores demuestra que estamos ante una situación de barbarie absoluta, donde las medidas para solventar las consecuencias del fuego se centran en seguir masacrando seres vivos. El argumento es que en una zona de extrema sequía, los animales consumen “mucha” agua. 

El gobierno australiano se caracteriza por su política negacionista respecto a la cuestión de la crisis climática debido a su defensa incondicional de la industria del carbón –uno de los principales soportes económicos y con peso en las decisiones políticas del país-, responsable en gran medida de la alta emisión de gases que provoca el aumento considerable de temperaturas, y sus consecuencias sobre el medio ambiente.


Entre las personas fallecidas hay por lo menos un bombero. La denuncia sobre las condiciones en las que realizan sus tareas -casi la totalidad son voluntarios y cumplen jornadas de hasta 12 horas- obligó al gobierno a poner a disposición una compensación económica para quienes lo solicitaran, luego del intento inicial, por parte del primer ministro Scott Morrison, de rechazar cualquier tipo de financiación. Si bien la compensación es un paso adelante, sigue lejos de ser un salario fijo, con condiciones laborales y jornadas establecidas por convenio. A su vez, los bomberos siguen denunciando la falta de herramientas para hacer frente al fuego.

Las condiciones podrían agravarse

Si bien en los últimos días el descenso de las temperaturas y las lluvias colaboraron en enfrentar el fuego, se espera que un nuevo pico en la ola de calor, a partir de mañana, dificulte la situación. 

Neville Nicholls, profesor de la Universidad de Monash, advierte que el país se encuentra en la víspera de la temporada de ciclones en el norte, una nueva ola de calor superior en el sur, sumado a posibles inundaciones. 

Los incendios quemaron bosques enteros dejando el suelo pelado. Se estima que cuando las lluvias lleguen no habrá defensa que contenga la fuerza de tormentas, lo que podría provocar inundaciones devastadoras. 

Hasta ahora, la temporada de incendios en Australia ha llevado a la emisión de cuatrocientas megatoneladas de dióxido de carbono: un promedio altísimo que, sumado a la destrucción de vegetación y bosques, impacta negativamente en la capacidad del medio ambiente para absorber las mismas. A largo plazo, esto provocaría ascensos en las temperaturas del mar y el aire, veranos más largos y calurosos, mayores sequías en el sur, pero a su vez un aumento de lluvias de mayor intensidad en el resto del país.

Organicemos la defensa del medio ambiente 

La situación australiana es una demostración más que la defensa del medio ambiente corre exclusivamente por cuenta de les jóvenes y trabajadores. Es necesario tomar la ofensiva: preparemos una nueva huelga internacional contra la depredación capitalista que está aniquilando al planeta y sus seres vivos. Con esta perspectiva, convocamos a participar del acto previsto para este viernes a las 15 horas en la Embajada de Australia ¡La lucha es ahora!

 

 

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