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9 de enero de 2020

Kicillof y el PRO acuerdan atenuar el impuestazo, pero anuncian un mayor ajuste

Cuando la Cámara de Diputados bonaerense sancionó la ley impositiva, después de aprobar las modificaciones que Juntos por el Cambio impuso en el Senado, la vicegobernadora Verónica Magario hizo declaraciones para tener en cuenta.

Quejándose por el impacto que tendrán esos cambios en la ley -sobre una propuesta que ya había sido suavizada por la Gobernación- planteó que “hablamos de 10.000 millones menos de recaudación, que se van a ver en menos escuelas, hospitales y ayuda social”. Clarito, explicó por dónde vendrán los recortes presupuestarios. A la exintendenta de La Matanza no se le ocurre tocar un solo dólar de la deuda descomunal que tiene la Provincia, que solo en enero acumula vencimientos por 570 millones de dólares y 13.000 millones de pesos.

El propio Kicillof, cuando protestaba tras su primer intento frustrado en la Legislatura, había justificado la necesidad del impuestazo asegurando que era la condición para poder otorgar aumentos salariales. Ahora, que tendrá una ley impositiva morigerada, busca ayuda de fondos de la Nación para implementar el pobre bono salarial decretado por el gobierno nacional, con el objetivo de enfriar unas paritarias que deberían ser candentes, teniendo en cuenta la pérdida de al menos un tercio del poder adquisitivo de los estatales tras el gobierno de Vidal.

El Ejecutivo había enviado una nueva propuesta que limaba los aspectos del impuestazo que más resquemores habían generado. Los hogares alcanzados por el aumento del 75% en el Inmobiliario Urbano serán los de valuación fiscal mayor a $1.700.000, el doble de lo que fijaba el proyecto original. También se reducían de 3,5 a 1,5% el incremento de Ingresos Brutos a producción de medicamentos y otros rubros.

Pero cuando, ya con media sanción, el expediente ingresó al Senado -donde Juntos por el Cambio cuenta con 26 de los 46 legisladores- sobrevinieron nuevas podas. Si bien se mantiene el aumento del 75% en el Inmobiliario Rural que pagará un puñado de grades terratenientes, se agrandó de 20 a 25% el descuento para quienes abonen en una única cuota, con lo que terminarán con un incremento igual al que pagará la enorme mayoría de las familias trabajadoras con una casa propia. También se redujo a la mitad el impuesto a la exportación a través de puertos bonaerenses.

La votación de la ley impositiva, tras varias idas y vueltas, es el fruto de una negociación en la cual, amén de las rispideces mediáticas, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio acuerdan en lo fundamental: hay que honrar los compromisos financieros de la provincia. Solucionados los puntos que habían irritado a intentes pejotistas, radicales y macristas –como el destino del Impuesto Automotor-, la norma tributaria estaba rumbeada para salir.

La menor recaudación, en el cuadro de una renegociación de la deuda externa provincial, será esgrimida por Kicillof como un limitante a la hora de afrontar los reclamos populares. Ya antes de la sanción de la ley impositiva, el gobierno anunciaba que para las obras “urgentes” en 300 escuelas (una parte muy menor de las que no cumplen las condiciones básicas de habitabilidad) se servirá de la precarización laboral de los beneficiarios de programas sociales.

El hecho de que todas las alas de la burocracia sindical –ATE, Suteba, CGT- hayan respaldado públicamente la ley impositiva del gobierno y reclamado su sanción, aun cuando contenía un mayor impuestazo contra las familias trabajadoras, debe prevenirnos sobre el rol pro patronal que jugarán en las próximas negociaciones salariales.

Por el contrario, está planteada la pelea por asambleas en los lugares de trabajo para exigir la inmediata apertura de paritarias, y por delegados paritarios electos en asambleas para evitar la entrega del salario por parte de burócratas sin mandato. Al igual que la lucha por presupuesto para salud y educación, requiere un programa antagónico al del gobierno y la oposición, empezando por la investigación y el repudio de la deuda usuraria, con impuestos progresivos a las grandes rentas y fortunas partiendo de la actualización de las propiedades al valor de mercado; todo ello en camino a reorganizar la provincia en base a los intereses de los trabajadores y no de un puñado de especuladores internacionales.

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