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10 de enero de 2020

La caída del avión en Irán no da tregua a la crisis

La caída del Boeing 737 de Ukraine International Airlines, que trasladaba 176 pasajeros, durante la madrugada del pasado miércoles, se inscribe como un suceso dramático que ha conmocionado al mundo entero, debido a las vidas perdidas. El hecho ocurre en un escenario de tensiones, choques y guerras, en Medio Oriente, provocado por la presencia imperialista en la región.

La caída del avión ocurrió algunas horas después de que el gobierno de Irán lanzara una veintena de misiles sobre las bases de Ain al-Asad y de Erbil, y de que el mismo día dos cohetes impactaran en las inmediaciones de la Zona Verde de Bagdad –lugar que alberga varias embajadas, entre ellas la norteamericana-, en respuesta al asesinato del jefe militar iraní Qasem Soleimani. Esto indicaría para algunos que el régimen iraní mantenía activas sus defensas antiaéreas a la espera de posibles represalias por parte del imperialismo yanqui.

Es la hipótesis que infieren desde los Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña, cuyos gobiernos señalan que “todo indicaría” que el avión habría sido derribado por un misil tierra-cielo lanzado desde Irán, si bien recalcan que el hecho no sería intencional, sino el resultado de una negligencia iraní en medio de las tensiones disparadas en la última semana. Para acreditar esta versión alegan contar con informes de inteligencia que sustentarían tal hipótesis, entre ellos la detección del lanzamiento de dos misiles, por parte de un satélite estadounidense, minutos antes de que el avión colapsara. Por su parte, The New York Times difundió un video, cuya veracidad dicen haber confirmado, donde pareciera verse el impacto de un objeto contra lo que supondría ser el avión en cuestión.

Por el lado del gobierno iraní han manifestado que de ninguna manera se trata del derribo del avión y que el siniestro se debería a causas técnicas ocasionadas por la falla del motor de la aeronave, lo que habría llevado al colapso de la misma y su precipitación a pocos minutos de haber despegado de aeropuerto de Teherán. El jefe de la Organización de Aviación Civil de Irán, Ali Abedzadeh, aseguró que “durante más de un minuto y medio [el avión] estuvo ardiendo y en el aire, y la localización muestra que el piloto estaba intentando regresar [al aeropuerto]" (BBC 10/1). La misma fuente habría aseverado que “desde un punto de vista científico es imposible que un misil alcanzara el avión ucraniano” (La Nación 10/1).

El presidente de Irán, Hassan Rohani, solicitó crear un equipo conjunto con expertos ucranianos e iraníes para esclarecer los hechos. Desde Ucrania, respondieron cautelosamente sin aseverar ninguna de las hipótesis y plegándose a la convocatoria iraní. También se invitó al fabricante Boeing para que participe de los peritajes de la aeronave. Uno de los puntos claves es el análisis de las cajas negras recuperadas, cuya complejidad depende de la capacidad técnica de unos pocos países. Desde Irán aún no han determinado a quién encomendarán esta tarea. La investigación de los hechos podría involucrar a varios expertos, países e instituciones, y dilatarse a lo largo de más de un año, hasta que se pueda determinar con veracidad lo sucedido.

La crisis continúa

Desde Prensa Obrera advertimos que la situación de Medio Oriente se encontraba atravesada por contradicciones y tensiones, a tal punto, que incluso la decisión de evitar un desenlace bélico mayor podía escapar a la voluntad de los distintos protagonistas. En definitiva, cualquier hecho aislado podría hacer explotar el polvorín en el que se ha convertido una región atestada de tropas imperialistas, conflictos bélicos y puja de intereses.

 

La crisis desatada por la caída del Boeing 737 se desarrolla en este terreno turbulento. Desde los Estados Unidos aprovecharon la situación para extender el cerco diplomático contra Irán, señalando al régimen iraní como un elemento desestabilizador de la región, mientras que, en verdad, es el despliegue militar norteamericano –más de 60 mil soldados en la zona- y su política imperialista la que ha hecho estragos en Medio Oriente. Trump acaba de anunciar que intensificará las presiones económicas y sanciones contra Irán, atizando aún más la crisis en la región. Irán es presentado así como el responsable de los hechos, cuando el trasfondo se encuentra dominado por un imperialismo que mantiene al límite la tensión en la zona. Recordemos que Estados Unidos abandonó unilateralmente el acuerdo de 2015, por el que Irán había aceptado congelar su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones económicas. Esta reintroducción de sanciones agravó dramáticamente las penurias económicas de las masas iraníes.

Bajo la apariencia de desestimar una escalada bélica, por parte del imperialismo, se oculta una acumulación de tensiones que más temprano que tarde podría dar lugar a un estallido de todas las contradicciones presentes y a un desenlace bélico a gran escala. Es la crisis mundial lo que domina el escenario actual y lo que está llevando al imperialismo y a Medio oriente a un callejón sin salida.

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