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22 de enero de 2020

370 suspensiones en Arcor-Bagley

Se agrava el retroceso industrial

Desde el pasado lunes, la fábrica de galletitas que tiene Bagley en el barrio Parque Liceo de la ciudad de Córdoba ha paralizado su producción afectando con “vacaciones obligadas” a 370 operarios por dos semanas. Bagley es subsidiaria de Arcor en alianza con el grupo francés Danone. Desde la empresa se informó que la medida "se debe a la baja generalizada de consumo, que causó una situación de sobre stock". 

Es la segunda vez en cuatro meses que la empresa impone vacaciones por falta de producción a sus empleados. En octubre de 2019, también por razones de stock, el grupo Arcor impuso 2.500 suspensiones repartidas entre las plantas de Colonia Caroya, Mercedes en San Luis, Salto en Buenos Aires y Bagley en Córdoba. En noviembre Arcor impuso un párate en la planta de Recreo (Catamarca) afectando más de 400 puestos de trabajo. 

Las reiteradas suspensiones se enlazan con un proceso de cierres de fábricas y despidos que Arcor viene llevando adelante desde el año pasado. Recordemos que en 2019 Arcor directamente cerró las fábricas de tomates y conservas “La Campagnola” que poseía en Mendoza y en la ciudad de Choele Choel en la provincia de Río Negro. También es conocida la imposición de retiros “voluntarios” y no tan voluntarios en otras plantas como en San Luis y Arroyito.    

La retracción de la empresa alimenticia más grande del país y primera productora de caramelos duros a nivel mundial tiene que ver en primer lugar con la recesión y la caída del consumo en Argentina, que afecta gravemente a varias empresas. Recientemente se conoció un informe de la UIA sobre una caída del nivel industrial nacional del 3,1% en el mes de noviembre y 6,9% acumulado de enero a noviembre de 2019. 

En su balance de 2018, Arcor informa pérdidas por 1.000 millones de pesos. Igual situación presenta durante el primer trimestre de 2019, revirtiendo la situación hacia junio, cuando la empresa comunica ganancias por 655 millones para el primer semestre del año; aunque Arcor aclara que el incremento de ventas tiene “por efecto principalmente de las ventas de las sociedades del exterior, que representaron el 34% respecto a las ventas consolidadas del grupo". No obstante y lo más importante de todo, es que el rojo de 2018 es el primero desde 2002, es decir de 15 años de ganancias millonarias sostenidas. 

Las conclusiones son muy claras. Arcor creció a niveles internacionales gracias a la explotación de trabajadores argentinos y el consumo interno, creando un emporio de cuarenta plantas industriales que llegan con sus productos a todo el mundo. Sin embargo cuando la crisis afecta la contabilidad de la empresa, rápidamente la descarga sobre las espaldas de los trabajadores con despidos, suspensiones, cierres de fabricas y mayor súper explotación de los trabajadores. 

Para proceder de esta forma Arcor cuenta con la complicidad del gobierno de Schiaretti y de la burocracia sindical. Desde el propio STIA se ha calculado que en los últimos cinco años en el sector se perdieron unos 15.000 empleos a nivel nacional, en especial trabajos temporarios; y sin embargo la conducción gremial continua dejando pasar despidos y suspensiones sin sacar al menos un comunicado, como es el caso de las suspensiones en Bagley.  

Cada día se hace más necesario luchar por una salida obrera a la crisis para que la paguen los capitalistas. Como plantea la Coordinadora Sindical Clasista (PO) hay que convocar asambleas y congresos de delegados con mandatos para defender los puestos de trabajo, el salario y las paritarias. Para ello es fundamental contar con la independencia política de las organizaciones obreras.

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