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29 de enero de 2020

Siguen los créditos UVA: el lobby bancario manda, el gobierno obedece

Los hipotecados marchan al Banco Central este jueves.

Los deudores UVA han salido con justicia a rechazar las recientes disposiciones del gobierno nacional sobre estos créditos hipotecarios indexados por inflación, que desde su creación en 2016 vienen costando sangre, sudor y lágrimas a quienes “osaron” con aspirar a una casa propia.

La resolución comunicada ayer por el Banco Central dispone el fin del congelamiento de las cuotas establecido en agosto del año pasado, en pleno estallido devaluatorio, que de cualquier manera aplicaba solo a una parte de los más de 130 mil deudores estimados –aquella que contaba con créditos y propiedades de menor valor. La medida implica para estos un incremento del 26% de las cuotas, que el gobierno distribuirá en un lapso de 12 meses. Eso es lo que el BCRA denomina en su comunicado un “esquema de bonificación”, ya que de liquidarse sin más el congelamiento, ya en febrero el aumento sería el 26%, y con esta modalidad el incremento en el mes entrante será de entre 5 y 6%. A su turno, lo que ha sido presentado como un “techo” para las cuotas, del 35% de los ingresos familiares, se limita en verdad a un llamado a los bancos a armar un “esquema que atienda puntualmente estos casos” –es decir que la pelota queda en su cancha. El comunicado, de hecho, nada dice del capital adeudado total, que seguirá creciendo sin “bonificaciones” para los compradores, manteniéndolos como inquilinos permanentes.

En esta línea de eufemismos, el gobierno denomina al plan de cuotas “un esfuerzo compartido entre las entidades financieras y los deudores” a lo que constituye en verdad un reconocimiento en favor de tales entidades del salto inflacionario de estos meses, mientras los deudores vieron dinamitada por varias vías su capacidad adquisitiva. Como señaló el legislador Gabriel Solano, “lo único desindexado son los salarios y las jubilaciones”. El BCRA cifra un “aporte” de $1.411 millones de pesos por parte de los bancos durante el período, pero omite las fortunas que se han embolsado –y seguirán embolsándose- gracias a los UVA.

De conjunto, lo que más indigna a los hipotecados es que se mantiene este mecanismo confiscatorio, por lo que señalaron en un tuit que “hoy ganó el lobby bancario”.

El asunto expone crudamente la hipocresía del partido de gobierno. Tanto Alberto Fernández en campaña como la ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat María Eugenia Bielsa, en reuniones con los afectados y declaraciones a los medios, habían reconocido el peso que representan estas cuotas crecientes para las familias, que se ven obligadas a recortar gastos y endeudarse para abonarlos. Previo a ello, cuando era oposición, el kirchnerismo había movido en el Congreso un dictamen para sacar una ley de “emergencia”, que establecía por un año aumentos no mayores a los del Coeficiente de Variación Salarial y preveía la suspensión de desalojos por falta de pago; el limitado proyecto quedará con seguridad en el cajón de los recuerdos.

Todo por la deuda, capítulo mil

El comunicado del BCRA marca a su vez que “producto de las políticas crediticias implementadas por el gobierno anterior, el peso de los créditos hipotecarios UVA recayó, en su mayor parte, en los bancos públicos” y que “el costo del congelamiento ($690 millones desde setiembre 2019 a enero 2020) se financió utilizando los fondos del fideicomiso Procrear”.

Estos señalamientos, junto con las declaraciones del ministro económico Martín Guzmán de que hay que mantener los UVA “con un menor costo fiscal” (28/1), dejan claro que el gobierno no planea usar los fondos de los bancos públicos en beneficio de los deudores hipotecarios y los sectores populares, sino amarrocarlos para el eje ordenador de su política: el rescate (más o menos “reestructurado”) de la deuda externa.

En oposición a ello, el Partido Obrero en el Frente de Izquierda viene acompañando la lucha y los reclamos de los hipotecados UVA, y presentó el año pasado a través de la diputada Romina Del Plá un proyecto de anulación del sistema UVA, techo a la indexación de las cuotas de un 50% del índice de variación salarial, prohibición de desalojos, rebaja significativo del capital adeudado total y compensación de los sacrificios ya realizados por los deudores.

 

La lucha de los hipotecados UVA continúa bajo la actual gestión y tendrá un nuevo episodio este jueves 30, con una movilización al Banco Central a las 17.30 h que se replicará en numerosos puntos del país, reclamando una solución de fondo y que se deje “de favorecer a los bancos, los grandes ganadores de la crisis”. El reclamo para que la paguen los capitalistas está, como se ve, a la orden del día.

 

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