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30 de enero de 2020 | #1580

“La soberanía nacional quedó en las oficinas del FMI”

El miércoles 29, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reestructuración de la deuda externa. Sólo los diputados del Frente de Izquierda votaron en contra. Compartimos la intervención de Romina Del Plá

A esta altura de la sesión, ya podemos ir sacando algunas conclusiones. Efectivamente, no estamos frente a un debate del Congreso para involucrarse en el tema de la deuda, estamos frente a un pacto político del oficialismo y la oposición para darle garantías a los bonistas, a los bancos y al FMI, como aquí reclamó la diputada [Elisa] Carrió. 

Creo que, dada su fervorosa intervención, nos ahorra muchas palabras sobre la magnitud de ese acuerdo político y cuál es el objetivo: el objetivo es tranquilizar al Fondo, tranquilizar a los acreedores y decirles “no hay problema, en cualquier condición esta deuda se va pagar”. 

Entonces, aquí se está tratando de introducir un concepto que hay que erradicar de plano, el concepto que se está tratando de presentar es que para salir de la pobreza hay que pagar la deuda; una situación completamente absurda. No sólo absurda sino mentirosa. Es una estafa, una estafa como la propia deuda. El pago de la deuda, su renegociación, nos lleva inexorablemente a una nueva quiebra nacional.

En el camino, sin embargo, se van a intentar todo tipo de ajustes, como ya se han empezado a votar. Y de todas maneras, ese sacrificio nacional no nos va a evitar el quebranto, porque la deuda es impagable. Entonces, es mentira que acá se está votando un mandato, como trataron de presentar algunos diputados del oficialismo. ¡De ninguna manera! Acá se está votando un cheque en blanco y eso es lo que dicen todos los proyectos. Por eso, mientras alguno quiere que le traigan el plan, ¡no le van a traer ningún plan! Porque la cuestión consiste en ver hasta qué punto convencen a los acreedores y logran un acuerdo y, en función de eso, se va a lograr todo lo demás. 

¿A quién quieren convencer con que se va a recuperar la soberanía de las cuentas nacionales? Cuando no han podido presentar ni siquiera un presupuesto, porque lo van a hacer después de negociar con los buitres. Es un escándalo. Pero como es un escándalo lo tienen que presentar en boca de algunos que alguna vez han revistado en el progresismo, para tratar de que la estafa sea todavía mayor y la distracción sea mayor. No cuenten con el Partido Obrero, no cuenten con el Frente de Izquierda. Por el contrario, vamos a reforzar la campaña de denuncia de lo que significa este nuevo sometimiento nacional, este canje que legaliza una deuda ilegal, fraudulenta y usuraria; un sometimiento que viene de la mano de la suspensión de la actualización jubilatoria; que viene de la mano de esta idea de que los jubilados que superan apenas la mínima se la tienen que bancar; de que los trabajadores no seamos excesivos al pedir que los salarios lleguen, no digamos ya a la canasta familiar, sino siquiera a la canasta de pobreza, porque serían “reclamos desmedidos”.

Es un escándalo que se le pretende presentar a la población, porque, claro, los trabajadores sí pagamos nuestras deudas. Los trabajadores, cuando contraemos una deuda, claro que la pagamos. Los que no las pagan son los capitalistas, que luego desde el gobierno, con cada uno de los amigos, obtienen exenciones impositivas, perdones de deuda. Y esto vale para uno y otro y otro gobierno, los que han pasado por todas las instancias. Los trabajadores sí pagamos nuestras deudas. Y nos vienen haciendo pagar década tras década las deudas que contraen las patronales y todos los amigos que luego ocupan los lugares de gobierno. Entonces, esto hay que decirlo muy claro: no hay mandato ni recuperación de la soberanía, hay sometimiento nacional a fondo.

Y quiero aquí mencionar dos temas. Uno es que éste es un fenómeno mundial, lo dije ayer en la comisión [reunión realizada el martes]. El mecanismo de sometimiento y exacción de los pueblos no es sólo de la Argentina, es un fenómeno mundial. Cada uno de los 7.700 millones de habitantes del mundo deberíamos 32.500 dólares per cápita, dado que el negociado de los bancos y de los especuladores tiene un carácter internacional. Pero, digo, deberíamos porque quiero introducir un nuevo concepto, que es que el capitalismo no es una cosa, es una relación social. Por lo tanto el reclamo del pago de la deuda vale en tanto lo reconozcamos. ¿Por qué cuando empieza el riesgo del default baja el precio de los bonos? Porque los propios bonistas saben que si un pueblo se levanta para defender sus recursos, sus derechos, su presente y su futuro, no hay buitre ni fondo ni banco que pueda con él. Y eso es lo que aquí tenemos que discutir: el sometimiento nacional por las próximas décadas o romper definitivamente con ese concepto. Y lo que acá se está haciendo, y muy bien lo dijo mi compañero del Frente de Izquierda Nicolás Del Caño, se está delineando toda la intervención en este sentido que se ve en el plano internacional. 

“¿Dónde quedó la independencia nacional?”

Luego vamos a discutir el tema de las tropas [se refiere al proyecto que autoriza la entrada de tropas extranjeras y que se debatió en la misma sesión]. Que acá no existe ninguna soberanía lo demuestra, no sólo que la diputada Carrió no quiere que se diga nada porque teme no sé qué juicio; sino que acá los propios funcionarios, el canciller [Felipe] Solá y otros han obligado a modificar, incluso, algunas medidas de política internacional que los propios funcionarios de este gobierno querían tomar, como quitar a Hezbollah de la lista de agrupaciones terroristas que había sido incluida por reclamo del imperialismo norteamericano y de Trump, y resulta que retrocedieron por el sencillo tema de que no quieren generarse problemas innecesarios. ¿Y la soberanía dónde está? ¿Dónde está? ¿Dónde quedó la independencia nacional? Quedó en las oficinas del FMI y del gobierno norteamericano, como así ha quedado la justicia argentina. Porque como muy bien dijo ayer su procurador del Tesoro, muy instructiva su intervención, dijo: los bonos de 2005, los de 2010, los de 2016 y estos de ahora, todos, son bajo jurisdicción extranjera, o sea, bajo el kirchnerismo, bajo el macrismo, ahora bajo el Frente de Todos, todos fijando la sede de la justicia en los tribunales de Nueva York. Esa es la expresión más cabal del cipayismo.

El Frente de Izquierda plantea que hay que investigar la deuda, desconocer todo lo que de ella es ilegítima, ilegal, usuraria y fraudulenta, que es la enorme mayoría, y proceder a utilizar esos recursos para el desarrollo de un programa integral al servicio de los trabajadores y las trabajadoras de este país, que somos los que ponemos en pie la verdadera riqueza y no los banqueros y las patronales que son los que viven a costillas de todos los demás.

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