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30 de enero de 2020 | #1580

Francia: nuevas movilizaciones contra el gobierno

Francia: nuevas movilizaciones contra el gobierno

Los cuerpos de bomberos fueron reprimidos por la policía de Macron

En Francia, cada semana transcurre un nuevo episodio del enfrentamiento entre la población y el gobierno que lleva a preguntarse si el movimiento se agota o se renueva, cómo continúa, cuál es la política, las consignas, las modalidades de lucha de los militantes y activistas. El viernes pasado hubo una movilización masiva y decidida en las calles de París y de todas las ciudades; este miércoles 29 hubo una nueva jornada de lucha y todo indica que tuvo las mismas características. 

La evolución de la crisis

Ayer martes, las calles de París conocieron nuevamente un hecho casi inédito: una manifestación de miles de bomberos reprimida por la policía. Se respiraba el gas lacrimógeno y en el mismo momento el ministro de Interior se comprometía a satisfacer algunas de las reivindicaciones. Había que evitar un nuevo estallido explosivo. El conflicto de los bomberos dura ya 6 meses, claro que sin abandono del servicio. La intersindical decidió interrumpir la huelga y mantener el conflicto, sobre todo porque no queda claro para nada cuál será la situación de los bomberos con la nueva ley de jubilaciones y si tendrán el mismo sistema que se le ha concedido a la policía.

De este episodio se puede retener que el gobierno está a la defensiva, que tiene que hacer concesiones, o la apariencia de concesiones, para evitar que la fisura se transforme en grieta, que la movilización toca a todos los sectores y quiebra los aparatos del Estado, que el enfrentamiento entre la población y el gobierno se generaliza, se profundiza, se “radicaliza”, como se dice en Francia.

Así fue la manifestación del viernes 24: masiva, sin ser multitudinaria; con abogades, enfermeres, profesores. Enérgica, en todo el país, con una participación creciente de la juventud. En resumen, con una voluntad decidida de decenas de miles de activistas de continuar y profundizar la lucha, a pesar del retroceso de la huelga general. Las direcciones sindicales burocráticas, responsables de este retroceso, repitieron su gesticulación y llamaron a una nueva jornada para el miércoles 29, esta vez sin hablar de la reconducción de la huelga, piden el retiro del proyecto y aceptan su participación en las instancias de “concertación”.

Las direcciones sindicales le dan oxígeno al presidente Emmanuel Macron y al primer ministro Edouard Philippe que lo necesitan imperiosamente; cada día retroceden y se manifiesta la posibilidad de una crisis abierta. El Consejo de Estado, máxima institución administrativa, destrozó el proyecto de jubilaciones; el macronismo se desgarra y se divide. Algunos diputados están abandonando el bloque oficialista, mayoritario en la Asamblea Nacional, y otros comienzan a pedir que el proyecto de jubilaciones sea retirado. El curso parlamentario va a ser un calvario que se conjugará con las movilizaciones y la derrota en las municipales.

¿Qué curso seguir?

Las direcciones sindicales aislaron la tremenda huelga ferroviaria y del subte parisino de 50 días y ahogaron su extensión. En la CGT, las federaciones y uniones departamentales de la oposición amagaron con acciones enérgicas y fueron poco más allá. Hay que seguir planteando la huelga, el retiro del proyecto y el fuera Macron.

El bloqueo de estudiantes y profesores a la reforma educativa y la huelga docente podrán tomar el relevo en la agitación callejera y huelguística. Se espera una participación consecuente en la jornada de hoy. Con todo, hay que volver a la cuestión central, esto es la dificultad de los sectores y militantes combativos de proponer una política y una dirección alternativas, que confronten con las direcciones sindicales. Estas alternativas existen, y son importantes, en algunas ciudades, en algunas oportunidades, en algunos sindicatos de base; no tienen en cambio un carácter nacional y organizado. Se paga el precio de la dispersión y de la ausencia de un combate permanente y de amplitud por un partido y una actividad independiente de la clase obrera.

Hay que hacer todos los esfuerzos para realizar una reunión lo más amplia posible de las estructuras de base de los huelguistas -una actividad que se acerque lo más posible a un congreso del clasismo, a una deliberación política. Esta asamblea debe adoptar un programa de lucha, con el impulso de la huelga general, ninguna negociación, abajo el gobierno de Macron.

La crisis del gobierno nos da algo de tiempo para concretar una intervención independiente, nacional. La energía de la lucha y de los agrupamientos permite avanzar ya con este método: la huelga pertenece a los huelguistas y queremos una coordinación nacional y coordinaciones locales. 

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