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30 de enero de 2020

Creciente ola de suicidios en Río Gallegos

De octubre pasado hasta ahora hubo alrededor de 15 suicidios en la ciudad y decenas de intentos. Esto, claro, son los datos publicados solo en los principales 3 diarios locales. Sin embargo, no se trata de nada nuevo: Santa Cruz es una de las provincias líderes en el ranking de suicidios nacional, como se ve en estudios tales como el de Deborah Altieri, un informe del ministerio de salud de la provincia o la entrevista al psiquiatra Mauro Morelli el año pasado.

En Santa Cruz, a pesar de este cuadro desesperante, el gobierno hace oídos sordos y se niega a implementar la ley 3594, aprobada en 2018, que es una adhesión a la ley nacional 27130 de prevención del suicidio. Hay escasez de instituciones, personal y profesionales para atender la problemática del suicidio y la salud mental, que tiene décadas en la provincia. Esto claro supondría un mayor presupuesto, y el gobierno de Alicia K está empeñado hace años en que “cierren los números” de la provincia sobre la base del ajuste a la salud, la educación y el salario de los y las trabajadoras.

Por un lado, es indudable la responsabilidad del Estado en acrecentar estos factores de riesgo, el cual se encuentra dirigido en la provincia por los K hace casi 30 años. El ajuste a la educación, la nula industrialización y generación de empleos, el abandono de espacios para el desarrollo artístico son ejemplos de eso. Por el otro, el índice de suicidios que crece año a año es una muestra irrefutable del avance de la decadencia de la sociedad capitalista. Esto último, la relación entre la tasa de suicidios, los trastornos de depresión y ansiedad y las crisis económicas, está ampliamente estudiada y documentada.

Para salir de este panorama devastador es necesario todo un programa que parta de terminar con la desocupación, el trabajo precario y los salarios de miseria para la juventud y les trabajadores. Es necesaria la apertura de espacios de esparcimiento y desarrollo artístico, la inclusión dentro de los planes de estudio docentes de capacitación para abordar estas problemáticas y una campaña de concientización a cargo de profesionales aptos. Además, se requiere abordar reclamos históricos de la juventud y las disidencias sexuales como el cupo laboral trans y la educación sexual integral.

Este programa integral solo verá la luz mediante la organización y lucha consciente de la juventud y la clase obrera.

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