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1 de febrero de 2020

Bancarios: Palazzo se somete a las “sumas fijas” del gobierno

Un análisis de las negociaciones salariales
Por Corresponsal
Tribuna Bancaria

Recientemente se dio a conocer la actualización salarial firmada por La Bancaria.

Esta consistió en  dos sumas fijas de adelanto a cuenta de futuros aumentos de $3.000 por enero y $1.000 por febrero para salarios de hasta $73.000 brutos; para el segundo escalafón salarial de hasta  $95.000 se pagará por enero $4.000 y por febrero $2.500; para el tercer escalafón de salarios será $5.000 por enero y $3.500 por febrero y para el escalafón jerárquico (más de $114.000) serán $6.000 por enero y $4.500 por febrero. Cabe aclarar que este adelanto es no acumulativo y no se aplica sobre el resto de los conceptos. Por otro lado, es menester recordar que en años anteriores, el acuerdo a cuenta de futuras paritarias cobrado en los meses de enero, febrero y marzo, era unos puntos por debajo de lo que luego se acordaba con la patronal, siendo este año un nimio 6% aproximadamente.

La estrategia de Sergio Palazzo (secretario general del sindicato), quien apoyó abiertamente la candidatura de Alberto Fernández, parece ser largar pequeños adelantos de aumentos a cuentagotas, lo que reafirma su compromiso con los pagadores seriales de deuda externa, dispuestos a continuar recargando el ajuste sobre los trabajadores para garantizar los cumplimientos con el FMI.

Por otro lado, también se  firmó la actualización por índice de inflación del salario de diciembre 2019, firmada en el último acuerdo paritario, que representa un 3,8% sobre el salario básico  de diciembre 2018 ($23.392) dando una suma de $888 pesos más el ROE (ajuste por ganancias). Esta última actualización no es retroactiva a enero de 2019, como debería ser si el acuerdo paritario buscara evitar la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.


Mientras La Bancaria argumenta un aumento anual del 53.8%, la realidad expone la maniobra utilizada por la burocracia para ponderar al gremio como “un sindicato luchador”.

Antes de analizar dicho aumento es preciso recordar que el sector financiero fue el sector más (o acaso el único sector) beneficiado por las politicas del gobierno de Macri. Dicho esto, con un salario inicial en diciembre de 2018 de  $23.392, un aumento del 53.8% nos tendría que haber llevado a un salario de convenio de $ 35.977,36 cuando la realidad es que en el mes de enero de 2019 cobramos $25.066. Esto es debido a que los sucesivos parches que se le pusieron a nuestro salario vía la tan citada "cláusula de revisión" no eran retroactivos y el grueso de esos aumentos fueron en octubre. Recordemos también que esta claúsula de revisión ingresó en este acuerdo paritario en lugar de la cláusula gatillo que actualizaba los haberes bancarios y era retroactiva, dejando a las claras que la nueva disposición es un derecho regalado a las patronales. Capítulo aparte merece el abandono total de la lucha contra el impuesto a las ganancias, una verdadera confiscación del salario.

La diferencia entre lo realmente cobrado y lo que La Bancaria anuncia ($10.911,36) se mantiene durante los meses de enero, febrero, marzo y abril, en mayo y junio la diferencia fue de $6.095,36; en julio, agosto y septiembre arrojan una diferencia de $3.469,36 y de octubre a diciembre la diferencia es nula ya que recién en esos meses se alcanzó el aumento. Si sumamos las diferencias salariales entre lo que se cobró y lo que La Bancaria dice que cobramos obtenemos la suma de $66.561. De esta manera queda claro que para afirmar que realmente los bancarios logramos una paritaria anual del 53.8% nos deberían abonar esos $66.561. Ante este cuadro se torna de vital importancia poner en pie asambleas por sector para discutir cómo enfrentar el ajuste en curso y la defensa de nuestro convenio colectivo de trabajo. Las y los trabajadores del gremio somos testigos y vivimos los atropellos que las patronales imponen sobre nuestro convenio con el silencio cómplice del sindicato. Podríamos enumerar, entre varios aspectos, la polifuncionalidad, las tercerizaciones, los incumplimientos en las licencias, la excesiva sobrecarga de tareas y por supuesto la pérdida de la carrera bancaria.

El salario y las condiciones laborales no deben negociarse a nuestras espaldas.

Que la crisis la paguen los capitalistas.

 

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