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3 de febrero de 2020

Contaminación petrolera: lo que el viento no se lleva

Hay dos aspectos de la contaminación hidrocarburífera que quedan invisibles ante el impacto mediático que causan los derrames o la presencia de petróleo en los cursos de agua superficiales.

Por un lado está el uso de sustancias radioactivas, como el tritio, para los procesos de recuperación secundaria o terciaria en pozos cuasi agotados.

Por el otro están los llamados pozos sumideros, que es donde, por ejemplo, se reinyecta a las profundidades de pozos abandonados, los líquidos que regresan a la superficie luego del fracking (flowback).

Según un estudio del periodista Italo Pisani con datos de la Secretaría de Energía de la Provincia, hay en Neuquén 2.264 pozos abandonados, incluso 878 de ellos dentro de ejidos urbanos (diario Río Negro, 5/4/2016). No todos son sumideros, pero según un informe más actualizado del periodista Fernando Castro de La Mañana de Neuquén (28/01/2020), son 57 los utilizados para tal fin.

Como se trata de pozos que pueden llevar décadas de abandono, la corrosión de los caños, fallas en la cementación o la rotura de válvulas subterráneas, son situaciones que rompen la hermeticidad y aislamiento en las profundidades y las aguas del flowback se filtren a las napas y subsuelo. Esas aguas cargadas de sustancias químicas, algunos de cuyos componentes son sustancias guardadas bajo las siete llaves del secreto empresario, son un cóctel explosivo contaminante. Hay que tener en cuenta que un tercio de las aguas de fracking regresan a la superficie para ir a los sumideros. Para el 2018 se produjeron casi 1.300.000 metros cúbicos de aguas de flowback. Una “dosis” para envenenar ríos enteros. Esta cifra, creciente por otro lado, implica más de una hora de flujo del caudal del Río Neuquén.

Area Natural (des)Protegida Auca Mahuida

Entre los 57 pozos sumideros, algunos se ubican en la periferia del Área Natural Protegida (ANP) de Auca Mahuida, una reserva natural que debería ser intangible a la explotación petrolera, y sin embargo no lo es. Muy tempranamente (en el año 2013) la multinacional Total fue autorizada a perforar un pozo no convencional de petróleo. Y no es el único. Las áreas Pampa de las Yeguas II, ¡¡Volcán Auca Mahuida en manos de YPF!!, Las Manadas y Aguila Mora son parte del área protegida.

Los trabajadores estatales del ANP han denunciado que en Auca Mahuida vive la “población de guanacos más importante de Neuquén. También, que el cóndor encuentra en esa reserva el sitio más oriental de nidificación de la provincia; alberga 27 especies de vertebrados amenazados de extinción como el pichiciego, la mara, el choique, el águila coronada, entre otras, resguarda 3 especies endémicas de reptiles y en cuanto a la vegetación contiene 14 especies de plantas endémicas de la región”, nada menos.

Una fauna y flora amenazadas de extinción y contaminación

Además de los pozos activos dentro de Auca Mahuida, algunos pozos sumideros están ubicados en el entorno del área protegida, generando las condiciones de contaminación de acuíferos subterráneos importantes y de los escasísimos cursos de agua superficial que contiene  la zona. En la misma denuncia los trabajadores del sector afirman que el camino de acceso a un pozo de YPF “pasa a sólo diez metros de la única aguada permanente de la reserva donde abreva toda la población de guanacos... ” (OPS 1/6/2015).

Gran parte de estos pozos sumideros están también a escasa distancia de arroyos, ríos como el Neuquén, Limay y el Colorado y lagos como Los Barreales-Mari Menuco, transformándose en una fuente de contaminación “oculta”, pero que cada tanto estalla por alguna situación grave que provocan.

Este llamado pasivo ambiental es parte del proceso de destrucción del medio ambiente que la actividad petrolera capitalista lleva al paroxismo a costo cero.

La nacionalización de toda la industria hidrocarburífera bajo control obrero, es la única salida real que puede iniciar un proceso de remediación y mitigación de esta barbarie.

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