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4 de febrero de 2020

No hay una “tercera posición” respecto a la deuda

Sobre el “llamamiento para una autoconvocatoria para la suspensión del pago de la deuda”.

Un grupo de organizaciones políticas (entre ellas el MST, Poder Popular), sindicales (seccionales de ATE y CTA dirigidas por Rompiendo Cadenas, entre otras), referentes como Nora Cortiñas, Adolfo Pérez Esquivel, Claudio Lozano, Luis Zamora, el Perro Santillán, María del Carmen Verdú, entre otros, han lanzado una “autoconvocatoria hacia una amplia campaña de movilización popular ¡Suspensión del pago e investigación de la deuda!”(del llamamiento firmado).

La iniciativa fue presentada públicamente frente al Congreso Nacional en una conferencia pública el mismo día en que se trataba la ley de “sustentabilidad de la deuda en moneda extranjera” y que el Frente de Izquierda Unidad realizaba un acto de lucha en repudio a la deuda y a la ley.

El documento que presenta la campaña proclama la necesidad de suspender “ya los pagos e iniciar una auditoría integral y participativa de la deuda, al mismo tiempo que denunciar el acuerdo con el FMI y a la deuda como mecanismo de dominación”.

La formulación sortea una definición precisa sobre si hay que reconocer o no la deuda pero el centro de todo el documento está en no entrar en colisión con el gobierno de Alberto Fernández que estaba haciendo votar, en ese momento, un reconocimiento y un compromiso de pago que implica un rescate de los bonos cuyos precios han caído estrepitosamente en el mercado. (Por eso la ley fue acompañada por toda la oposición, incluidos Carrió y el macrismo, con la sola excepción de los diputados del Frente de Izquierda.) Esto explica que el llamamiento lo firmen funcionarios como Claudio Lozano que se incorporó al gobierno entrando al directorio del Banco Nación.

Incluso, de entrada, el llamamiento señala que “El nuevo gobierno ha constatado la emergencia social y la realidad de que la deuda pública nacional es impagable, lo que seguramente puede replicarse en las provincias”. Un claro ocultamiento de que el reconocimiento del carácter impagable de la deuda por parte del gobierno solo ha servido para justificar las profundas medidas tomadas contra los trabajadores empezando por la quita de la movilidad jubilatoria, las sumas fijas en contraposición de las actualizaciones, por la reducción en gastos de salud, educación (la paritaria docente empezó sin oferta salarial pero rechazando las cláusulas gatillo), los impuestazos en las provincias, el aumentazo en ingresos brutos, la entrega a la banca de los deudores UVA, entre otras.

Sobre todo esto el documento no dice nada y coloca al gobierno del mismo lado que quienes cuestionan el pago de la deuda. Ignora así todo lo que el gobierno está haciendo para hacerse cargo de la deuda e incluso rescatarla (como ya sucedió con el canje de 2004-2005 que es tomado como modelo por el gobierno) y cómo traslada ese costo a los trabajadores.

El documento no menciona el rumbo que ha tomado la política exterior de los Fernández en aras de conseguir el apoyo internacional en el proceso de reestructuración de la deuda. Se ha colocado en el terreno del imperialismo, ¿cómo se puede calificar si no la presencia de Alberto Fernández en Israel en el mismo momento en que se pone en marcha un acuerdo de Netanyahu con Trump para ampliar la ocupación sionista contra el pueblo palestino? O la permanencia de Argentina en el Grupo de Lima contra Venezuela, o el sostenimiento de Hezbollah en la lista de organizaciones terroristas a pedido de Trump, o la participación argentina en la III Cumbre Antiterrorista bajo la conducción de Mike Pompeo. En poco más de un mes la política del nuevo gobierno obtuvo el beneplácito expreso de Trump, Guaidó, Netanyahu y Angela Merkel. Los mismos que apoyaron a Macri hasta la quiebra.

La proclamación que “La pretendida sostenibilidad de la deuda pública no puede basarse en la aplicación de políticas de saqueo, contaminación, exclusión y pérdida de derechos laborales y sociales” carece de valor si no hay una denuncia precisa del rumbo que el gobierno está llevando adelante y un llamado a enfrentar esa política. Con argumentos similares a los volcados en el llamamiento, Itai Hagman, viejo aliado de Lozano, votó a favor del proyecto en la sesión del 29 de enero, y los dos diputados del PCR se retiraron sin hacer ruido al momento de votar, para terminar votando todos ellos el ingreso de tropas imperialistas al país.

El párrafo no se detiene a denunciar el rumbo a favor de la minería contaminante (que en Mendoza y Chubut frenó la rebelión popular), del saqueo en Vaca Muerta con fideicomiso para preservar los dólares de los saqueadores, de la contaminación sojera.

MST: una política incompatible con el FIT Unidad

Una mención merece el MST que firmó el llamamiento como partido y con sus referentes nacionales, incluso, Guillermo Pacagnini participó de la conferencia de prensa. El MST a la tarde de ese mismo día fue parte del acto convocado por el FIT Unidad de repudio a la deuda, de denuncia de un verdadero pacto para rescatar la deuda usuraria y fraudulenta, como claramente está explicitado en el documento de convocatoria. Las diferencias entre ambos documentos son fundamentales: el del FIT establece una delimitación profunda con el gobierno y señala con claridad que el rescate de la deuda es un costo enorme para las condiciones de vida del pueblo argentino y que además conducirá a un nuevo fracaso; es decir, establece un rumbo de independencia política para los trabajadores. En cambio el “llamamiento” encubre al gobierno. El MST aparece así “jugando a dos puntas”: entre el Frente de Izquierda y los restos de la centroizquierda que hoy incluso ostentan cargos en el nuevo gobierno (¡Lozano!). El MST debe esclarecer de qué lado se coloca finalmente.

La campaña contra la deuda debe partir de la delimitación del gobierno y de la oposición que dio su aval en el Congreso, y debe estar dirigida al rechazo a la misma y por la defensa de las jubilaciones, el salario, las paritarias y todas las reivindicaciones populares. Sobre esta base pongamos en pie una fuerte campaña y movilización.

 

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