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6 de febrero de 2020

Viva la huelga petrolera en Brasil

Pulseada clave contra Bolsonaro.

El anuncio de cierre de una fábrica de fertilizantes controlada por la petrolera estatal Petrobras, que amenaza con dejar mil trabajadores en la calle, detonó una huelga general de los trabajadores petroleros que ingresó hoy en su sexto día.

La medida, convocada por la Federación Unica de Petroleros (FUP), se extiende ya a 50 unidades de la empresa en todo el país, en 12 estados diferentes. A pedido de la dirección de la empresa, un juez del Tribunal Superior del Trabajo ordenó el mantenimiento del 90% de las tareas y amenazó con cuantiosas multas al sindicato, pero dichas reprimendas no han hecho más que hacer crecer la bronca y extender la lucha.

Las bases de otra federación petrolera, la Federación Nacional (FNP), están realizando también acciones de protestas que habían resuelto a comienzos de año, con lo que ambos conflictos han empalmado.

Los petroleros denuncian también el ajuste sobre sus condiciones laborales (se intenta implementar un banco de horas) y el anuncio oficial de venta de ocho refinerías. La política de desguace y privatización de Petrobras pone en peligro miles de puestos de trabajo, encarece los combustibles y entrega las riquezas naturales del país al capital extranjero.

En este contexto, como parte de las medidas de fuerza, los petroleros montan actividades en que venden combustibles a precios populares.

La política privatista en el petróleo forma parte de una agenda masiva de privatizaciones en el sector público que llevan adelante Bolsonaro y su ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes.

En paralelo con los petroleros, entraron en huelga los trabajadores de Dataprev (empresa tecnológica), que también enfrentan un intento de privatización. Gracias a la medida de fuerza, lograron detener temporariamente 500 despidos. El año pasado, los trabajadores del correo también fueron a la huelga contra los intentos privatistas.

El plan de privatizaciones de Bolsonaro-Guedes es un gigantesco ataque a la clase obrera. 

Está planteado un paro nacional de las centrales sindicales por la victoria de los petroleros, como primer paso de un plan de lucha para quebrar el plan de guerra contra las masas de Bolsonaro-Guedes. No es esta la orientación de la CUT y el PT, que vienen jugando, frente a la movilización contra el gobierno derechista, un papel de contención, que no se plantea derrotar al gobierno en las calles sino encauzar las energías detrás de una salida electoral.

Viva la lucha de los petroleros. Por un congreso de bases del movimiento obrero que discuta un plan de lucha para derrotar a Bolsonaro-Guedes. Por una conferencia latinoamericana de la izquierda y el movimiento obrero combativo.
 

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