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7 de febrero de 2020

Baradel, Lorena Riesgo, y la integración al Estado de Ctera y Suteba

Baradel ha salido en los medios tratando de deslindar su posición de apoyo al gobierno nacional y provincial del nombramiento de su compañera Lorena Riesgo en un cargo en el gabinete de Kicillof.

De hecho, Lorena siendo del Movimiento Evita fue funcionaria desde el 2005 y concejal desde el 2007. Tuvo cargos, incluyendo el de secretaria de Hacienda en la intendencia de Bruera, justo en el momento en que la inundación del 2013 fuera una catástrofe, con decenas de muertos, por la falta de obras.

Que ahora tenga un cargo en el Ministerio de Producción bonaerense es una mancha más al tigre. En todo caso aceitará los vínculos carnales entre Baradel y el gobierno.

Es cierto, la integración de Suteba y Ctera al Estado no depende de cuántos de sus familiares ocupen cargos. Apoyaron a Menem, a la Alianza (levantaron la Carpa), a los K y fueron garantes con sus diputados, funcionarios y dirigentes sindicales de que prosperara el ajuste del macrismo, evitando a toda costa una intervención de lucha de los trabajadores y aislado todos los conflictos.

Y por más que Baradel declare “Que mi mujer trabaje en la Provincia no modifica mi lucha por los docentes” (Urgente 24, 06/02), su vocación de impedir la lucha, fraccionarla, aceptar acuerdos a la baja, tratar de garantizar el inicio de la clases y la paz social está aún más vigente que lo llevado a cabo durante el gobierno de Scioli y de Vidal a la que le regaló el inicio sin lucha en el 2016.

Ellos, Baradel y Yasky, que posaban de disidentes (aunque transformaron a la CTA y a la CTERA en apéndices del gobierno de Cristina K) volvieron al peronismo en el 2019. Y desarrollaron la política de salvataje del macrismo con el “votar bien en el 2019” que fue la política del conjunto de los sindicatos peronistas largada por Moyano, con Yasky del brazo ese fatídico 18 de febrero en el que se propusieron evitar toda lucha de conjunto que permitiera derrotar el ajuste feroz en marcha.

Las tibias declaraciones de Baradel ante la postergación del retroactivo por parte de Kicillof encubren más de lo que dicen. Dejó pasar las emergencias nacionales y provinciales, el pago de la deuda con los acreedores (que claramente traen como consecuencia el robo a los jubilados, el aumento de la edad, la anulación de la cláusula gatillo para los sueldos entre otras medidas antiobreras), la prórroga del presupuesto miserable que fue causal de la muerte de Sandra y Rubén, el trabajo precario de los desocupados en las obras determinadas por el gobierno, la modificación de los planes y contenidos educativos dictada por los sectores empresarios en la reunión de ministros con Trotta.

Baradel y el FUDB (Frente Unidad Docente Bonaerense) declaran que comprenden a Kicillof, que la crisis viene de Vidal, que es una herencia. Tapan que la negociación en la que Kicillof acuerda el pago con “plata de la provincia” era por vencimiento de deuda del 2011. Paga la deuda de Scioli. Paga lo que fugaron los K, en la provincia de Buenos Aires.

Apoyan sin haber convocado a los docentes a deliberar y resolver. Y seguirán así. Rindiendo culto al gobierno que sostienen. Estatizando al sindicato. Acordando los recortes. Se rinden ante el Fondo y ante los bonistas.

No es un tema matrimonial. Es político. Hay que acabar con la burocracia que dirige los sindicatos

Los docentes, que sufren en carne propia las consecuencias del pago de la deuda, van calentando los motores.

Es necesario un Congreso de delegados de escuela que discuta y resuelva un plan de lucha hasta conseguir paritarias libres, sin piso y sin techo, el sueldo acorde al costo de la canasta, las cifras en el básico indexado mensualmente por costo de vida, el pago de todo lo adeudado y de los descuentos de los paros, la defensa del IPS y del Ioma, el cese de los sumarios por luchar, el aumento del presupuesto educativo acorde a la crisis de infraestructura y el contrato en blanco y por convenio a los que trabajadores en las obras.

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