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7 de febrero de 2020

Altamira frente a la deuda: “Hay que restablecer cierto orden republicano”

¿Y? La deuda, ¿se paga o no?

“¿Qué hay que hacer?” (con la deuda), le pregunta el periodista de Crónica TV a Jorge Altamira un día después que en el Congreso Nacional se votara la ley de “sustentabilidad”, y sin vueltas Altamira responde: “Lo primero, restablecer un cierto orden republicano” y pasó a explicar el hecho extremadamente (sic) grave que era que las negociaciones de la deuda no pasarán por el Congreso Nacional.

La seriedad de este hecho fue enfatizada por Altamira diciendo que “se violó la práctica internacional”. No sabemos a cuál se refiere, lo que sí sabemos es que la “práctica internacional” que hoy impera es la determinada por la crisis capitalista, por la guerra comercial, por los enfrentamientos bélicos y por los levantamientos populares, que solo se rigen por las leyes de la lucha de clases.

Lo que nunca dijo es a quién le reclama la tarea de “establecer un cierto orden republicano”. ¿A los mismos que en forma abrumadoramente mayoritaria, en un acuerdo entre gobierno y opositores, votaron automarginarse? ¿O es una tarea, viniendo de un dirigente que se reclama socialista y revolucionario, para la clase obrera que debiera tener entonces como prioridad el orden republicano y luego el socialismo? Las derivaciones de la afirmación de Altamira nos llevan no ya al revisionismo del trotskismo sino al del marxismo.

Tan concentrado estaba Altamira en este ángulo para responder a la pregunta “¿Qué hay que hacer con la deuda?”, que puso como ejemplo de cumplimiento de estas “prácticas internacionales” a… Donald Trump, quien, citó, debió aceptar modificaciones del Capitolio a los acuerdos de comercio con Canadá y México (lo que además fue un factor de negociaciones con compensaciones). Lo que habría que resaltar cuando se habla de Trump y del “orden republicano” es la decadencia de este. Trump buscó potenciarse como un régimen personalista, pretendiendo erigirse como un ejecutivo fuerte por encima de las instituciones republicanas. A pesar de que Altamira cite prácticas internacionales que digan lo contrario la realidad es la tendencia a regímenes de excepción, de poder personal; fue un fenómeno generalizado no sólo en países europeos, sino en Rusia y China como en los países “emergentes”: Bolsonaro en Brasil, Erdogan en Turquía. Lo que debemos analizar es el desarrollo y las crisis de estas tentativas bonapartistas y semibonapartistas que se fueron abriendo paso en reemplazo de regímenes parlamentarios, incluidas las democracias de las metrópolis, que habían entrado en una parálisis y desintegración. Y en el centro de todo ello se encuentra EE.UU. con Trump como protagonista.

Cuando los que escriben artículos en la web del grupo de Altamira criticando al Partido Obrero y al Frente de Izquierda, que históricamente denunciamos cuando los gobiernos sortearon al Congreso, como fue en el acuerdo del FMI, dicen que “este camino dudoso quedó explícito durante las intervenciones de los diputados del FIT-U, en las que, una y otra vez, exigieron que se pongan en funcionamiento los mecanismos parlamentarios de control del Congreso, o sea depositando su confianza en algún tipo de avance por esta vía” ¿están despreciando “el cierto orden republicano” que Altamira reclama?

¿Y con la deuda? ¿Qué hacemos?

A esta altura el lector se preguntará si Altamira respondió a la pregunta del periodista “¿qué hacemos?” (con la deuda).

Lo primero que habría que señalar es lo que no dijo: “el gobierno pretende proceder a una reestructuración de la deuda sin siquiera investigarla”, que “desde el salto en el endeudamiento de la dictadura genocida, pasando por todos los gobiernos posteriores, todos han ´honrado´ este mecanismo de saqueo de los recursos nacionales, poniendo a la Argentina nuevamente frente a un nuevo quebranto”, que hay un pacto para ¡rescatar! a los acreedores,  o plantear “la ruptura con el FMI y el repudio y no pago a la deuda usuraria; la nacionalización de la banca, del sistema energético y de las riquezas y el patrimonio nacional para centralizar los recursos y poner en marcha una transformación integral bajo la conducción política de los trabajadores para dar satisfacción a las apremiantes necesidades sociales”. Todo lo que el FIT-U sí dijo y dice.

En cambio dijo que “la deuda tal cómo está diseñada es impagable” (¿con otro diseño sería pagable?) y que luego de dar satisfacción a las necesidades de los trabajadores y a un plan de desarrollo del país había que “llamar a los acreedores y sentarse a discutir”, ¿sobre qué base?

Altamira exprofeso evitó tener una definición precisa sobre si hay que pagar o no, se limitó a defender la república como la gran tarea. Tampoco llamó a la movilización o la intervención activa de los trabajadores. Actuó como un propagandista… de las virtudes del republicanismo.

Se entiende con más claridad por qué Altamira rompió con el Partido Obrero. Ningún congreso ni plenario ni reunión de círculo del Partido le hubiera aceptado tamaño derrape.

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