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7 de febrero de 2020

Más de 70.000 familias sin luz en medio de la ola de calor

El “congelamiento” de las inversiones.

Tras una semana caracterizada por temperaturas que llegaron hasta los 42° en el Área Metropolitana, las interrupciones en el suministro de energía eléctrica afectaron a decenas de miles de familias en Capital y el Conurbano.

Según el ente regulador, ENRE, por la madrugada del jueves los hogares damnificados por cortes de luz de Edesur y Edenor ascendieron a cerca de 70.000. Al momento de escribirse estas líneas, todavía hay más de 40.000 viviendas padeciendo la falta del suministro. En algunos casos las familias denuncian que llevan cuatro días sin electricidad, lo cual ocasiona perjuicios de todo tipo.

Es solo el pico más alto de una semana en que las interrupciones se contaron de a miles diariamente. Entre las zonas más afectadas se encuentran Villa Luro, Lugano, Parque Chacabuco, Caballito, San Cristóbal y Balvanera en Capital; y una veintena de distritos del Conurbano bonaerense, sobre todo en las zonas Sur y Oeste.

Por su parte, Edelap dejó a barrios enteros de La Plata a oscuras, mientras la sucesión y duración de los cortes en Berisso y Ensenada derivaron en piquetes vecinales para reclamar a restitución del servicio. Esto, cuando la empresa se encuentra envuelta en una polémica por negarse a pagar un resarcimiento a las 80.000 familias que dejó sin luz durante una semana en junio del año pasado, porque de esa manera se vería afectada su capacidad de prestar el servicio.

El hecho de que las privatizadas de energía aleguen que el problema es la mayor demanda por las altas temperaturas es una confesión del vaciamiento. Finalmente la mitad del año se caracteriza por climas cálidos o fríos, y es en esos momentos cuando más se demanda la utilización de electricidad. A ello hay que agregar que el consumo cayó el año pasado un 5%, de lo que se deduce que no estamos frente a un pico sostenido de la demanda que complique el abastecimiento.

Los cortes son la consecuencia de una huelga de inversiones que lleva años. El vaciamiento y la concentración empresarial, lejos de revertirse, se agudizaron mientras las concesionarias embolsaban ganancias millonarias gracias a tarifazos acumulados del 2.000%. Según el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda, las energéticas incrementaron sus beneficios un 1.000% entre 2016 y 2018. Pampa Energía, la nave insignia del Grupo Mindlin, cosechó esos años una ganancia de 24.819 millones de pesos. Rogelio Pagano se hizo de las cuatro distribuidoras del interior bonaerense (entre ellas Edelap). Mientras tanto, durante 2018 la producción de energía eléctrica cayó un 5,3%.

El congelamiento tarifario dispuesto ahora por Alberto Fernández y Kicillof apunta a rescatar este entramado en crisis, y a sus beneficiarios. El rescate de las privatizadas tendrá como efecto inmediato una profundización del parate de la inversión. Para terminar con este vaciamiento hay que empezar por confiscar a los vaciadores, abrir los libros de las empresas para determinar el costo real de generación de energía eléctrica y nacionalizar sin pago de todo el sistema energético.

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