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10 de febrero de 2020

¿Cae Berni?

El ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, contestó al protocolo de acción conjunta de las fuerzas de seguridad de la ministra Sabina Frederic con un sonoro pedido de retiro de las fuerzas de seguridad federales de la provincia de Buenos Aires. En cuestión de horas, el presidente contestó unilateralmente, sin pasar ni preguntar nada a la gobernación de la provincia, diciendo que no retirará a nadie. Un papelón que se las trae y donde la “seguridad” de los bonaerenses es la canchita del juego de poder de distintas alas de la coalición de gobierno. El ex carapintada reclama el control operativo personal de todas las tropas que actúan en la provincia. Sin duda una condición para aplicar su política represiva que ya exhibió bajo el gobierno de Cristina como segundo en el Ministerio de Nación.

Las polémicas entre Berni y Frederic empezaron en la primer semana del gobierno frente al anuncio de la ministra nacional de no incorporar 300 pistolas taser encargadas por su antecesora Patricia Bullrich. Luego en enero se anunció una reunión para avanzar en la conformación de un comando único de las fuerzas de seguridad que actúan en la provincia, la policía Bonaerense y los 6500 efectivos de las 4 fuerzas nacionales que se desplegaron bajo el gobierno kirchnerista como refuerzo a la militarización de los barrios populares y siguieron bajo el macrismo. La carta dice que el convenio propuesto por Frederic  es burocrático, tiene demasiadas regulaciones y centra el reclamo en que las fuerzas nacionales que actúan en provincia lo hagan bajo el comando del Teniente Coronel Berni. Mientras el viernes Frederic anunciaba avanzar con la creación de un Consejo de Seguridad con participación de la oposición parlamentaria, el lunes amaneció con una ruptura de cualquier colaboración de la principal provincia y del mismo color político.

La ministra Frederic no ha querido regalarle el ángulo derechista del choque a Berni. Clarín publica una larga entrevista el domingo donde la ministra se delimita del garantismo de Eugenio Zaffaroni, del CELS, de quien dice que “mi orientación está construida en la vereda opuesta, porque en mis investigaciones yo trabajo confiando en la palabra de las Fuerzas de Seguridad”. Dijo que las nuevas pericias sobre el caso Nisman y Maldonado no pretenden revisar lo actuado por la justicia si no “aprender para el futuro”. Y aseguró que la despenalización de la marihuana está muy lejos de hacerse realidad.

La carta, enviada en forma privada la semana pasada, fue circulada hoy a los medios, en momentos que la interna en el oficialismo va tomando una temperatura mayor. Más allá de quién haya sido el que la dio a trascender, es claro que la fuente de estos choques no tienen que ver con tácticas policiales ni con ningún problema de seguridad que haya tenido una severidad especial en estas semanas. El problema del mando de las fuerzas de seguridad es un problema de orden político, por parte de camarillas que a su turno tendrán que usar el poder del Estado contra las masas.

De lo que no caben dudas tampoco es que el incidente, en cuestión de días, coloca otra gran crisis a Kicillof después de su blooper amenazando de default a los fondos a los cuales finalmente les pagó al contado hasta el último dólar de los bonos emitidos por… Scioli. El gobernador consagrado con tantos votos en la principal provincia del país, aparece dibujado en esta crisis de la conducción de los aparatos de seguridad. Y ojo, que los 48.000 efectivos de la Bonaerense y sus mafias dirigentes pueden empezar a jugar su propio partido en esta crisis a varias bandas entre Berni, Frederic, Alberto Fernández y Kicillof. El locuaz gobernador rompió el silencio diciendo a Berni que se enfoque en su trabajo, el segundo llamado a disciplinar a un Berni que reconoce una sola jefa, Cristina.

A su vez, los intendentes del PJ bonaerense han abierto una sorda rebelión contra Kicillof, buscando una relación directa con el gobierno nacional, donde cuentan con el ministerio de Obras Públicas a través de Gabriel Katopodis, quien no casualmente se pronunció en la otra polémica, la de los presos políticos, alineado con AF. Recientemente pegaron un faltazo masivo a la presentación del plan de arreglo de escuelas de la provincia, en protesta por la disposición de que el conjunto del fondo educativo que se gira a los municipios deba ser usado en arreglar las escuelas de la provincia, un anhelo de Vidal que no pudo completar en su momento.

En el curso del día, Alberto Fernández ha reafirmado que respalda la orientación de Frederic y que ha coordinado con Kicillof el apoyo a la seguridad bonaerense. Kicillof no se ha pronunciado sobre el choque de su ministro con el gobierno nacional, pero si no lo echa, su poder sufre otro deterioro importante.

Estos choques que van recrudeciendo en el periodo que todos suponían iba a constituir la luna de miel del nuevo gobierno, muestran la lucha de camarillas que se desenvuelve bajo el gobierno pretendidamente “popular”. Ninguna de estas fracciones expresan una orientación de independencia  ni desarrollo nacional. Se disputan porciones del poder y del presupuesto del Estado, mientras acuerdan intentar avanzar bajo la tutela del FMI y los imperialismos yanqui y europeo.

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