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10 de marzo de 2020

El chantaje de las petroleras: barril criollo y flexibilización laboral

Defendamos los puestos de trabajo. Apertura de los libros.

Algunos gerentes de petroleras caracterizaron a la caída abrupta del precio del barril como una especie de “pico de fiebre”. En realidad, asistimos a una manifestación de algo mucho más profundo: la tendencia a la recesión que domina la producción mundial en general, y la consiguiente contracción del uso de energía. Los choques entre Rusia y la OPEP expresan una disputa sobre quién resigna su parte de la renta petrolera.

En este contexto la ilusión de Alberto Fernández de garantizar el pago de la deuda externa mediante la generación de divisas vía Vaca Muerta amenaza con disiparse definitivamente. De urgencia, el gobierno convocó a las empresas para discutir un abordaje de la situación. Las petroleras reclaman que se reinstale alguna forma de “barril criollo” como el dispuesto por Cristina Kirchner (que garantizaba precios internos más altos que los internacionales).

Una medida de este tipo consumiría importantes recursos fiscales, en momentos en que el gobierno se compromete a ajustar el gasto en función del pago de la deuda externa. Lo mismo vale hasta cierto punto para el caso que decidan reducir los derechos de exportación.

Por otro lado, nuevos beneficios a las petroleras no garantizan una rebaja de los precios de los combustibles, ya que las refinadoras vienen presionando por subirlos. Al propio gobierno le afectaría una rebaja de las naftas y el gasoil, porque implicaría una menor recaudación de los impuestos.

De todas formas no hay que perder de vista que la producción de Vaca Muerta ya estaba en un franco amesetamiento desde antes del “pico de fiebre”, y que hasta el propio sindicato reconocía hace semanas que 3.000 puestos de trabajo penden de un hilo.

Las empresas, sin embargo, no prueban que con un barril por debajo de los 50 dólares no tengan rentabilidad. En el año 2014, por ejemplo, el entonces presidente de YPF Miguel Gallucio decía que un barril a 80/85 dólares dejaba para Vaca Muerta “una rentabilidad marginal”, pero ese precio cayó a menos de 50 dólares desde mediados de 2015 hasta el año 2017 (cuando rigió el barril criollo), y sin embargo no dejaron nunca de extraer petróleo.

Es que el costo de producción se ha reducido sustancialmente. En primer lugar porque ha descendido el costo de perforación de los pozos no convencionales y han aumentado considerablemente la cantidad de fracturas por pozo, pero además porque la adenda que flexibiliza el convenio colectivo de trabajo bajó los costos laborales (con la consecuentes muertes obreras).

Está en marcha un chantaje empresario por el restablecimiento de subsidios estatales y una extorsión a los obreros petroleros para que acepten nuevos ataques al convenio y suspensiones masivas, o caso contrario ejecutar miles de despidos.

Ante este chantaje reclamamos la apertura de los libros de las empresas al control de los comités obreros y de profesionales para determinar los costos reales de producción. Urge romper con la complicidad de la dirección del sindicato, reclamando asambleas para deliberar y tomar acciones de lucha ante el primer despido. Que la crisis la paguen los capitalistas.

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