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11 de marzo de 2020

El impacto del dengue y coronavirus en escuelas porteñas

El estado crítico de los establecimientos agrava la crisis sanitaria.

Cientos de casos de dengue detectados en Caba, la aparición del virus coronavirus y los "protocolos" para proceder en escuelas, hospitales y geriátricos, chocan contra una realidad material que el Estado oculta. La deteriorada infraestructura escolar, la falta de elementos de higiene, la falta de limpieza de lo más elemental, junto a la miseria social creciente, son el caldo de cultivo para que estas enfermedades se propaguen.

¿Qué pasa en las escuelas?

 En la conferencia nacional ofrecida por el Ministerio de Salud, la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti declaró que la recomendación para las escuelas sigue vigente y se está cumpliendo “continuar con el ciclo lectivo y fortalecer las estrategias de información”. El ministro de Educación Nicolás Trotta, por su parte, insiste en que por el momento no se piensa en interrumpir el ciclo lectivo, y firmó una resolución (2020-82-APN-ME) que recomienda la adopción de “medidas preventivas” en las escuelas públicas y privadas de todos los niveles educativos. Puntualmente, piden que durante 14 días no concurran a las aulas tanto alumnos, como docentes y personal no docente que hayan regresado de los países considerados de contagio.

Las medidas de prevención abarcan el lavado de manos con agua y jabón; utilización de alcohol en gel; limpieza de espacios con agua y lavandina; cubrirse la nariz y la boca con el pliegue-codo o usar un pañuelo descartable al toser o estornudar; usar cestos de basura para desechar los pañuelos utilizados; ventilar los ambientes; y limpiar las superficies y los objetos que se usan con frecuencia. Quienes trabajamos en las escuelas y estamos en las aulas todos los días sabemos que los establecimientos no cuentan con casi ningún elemento otorgado por el Estado que garantice la higiene y cuidado de trabajadores y estudiantes. En un cuadro creciente de pauperización educativa, los problemas de infraestructura se agravan y crecen las escuelas con colapso edilicio, falta de aulas y precariedad en la instalación de servicios básicos. Lamentablemente suena irrisorio imaginarse baños con jabón, papel higiénico, ¡toallitas para secarse las manos y alcohol en gel!

Trotta omite, además, cómo garantizar que las escuelas sean ámbitos seguros y cómo actuar frente a personas inmunodeprimidas o en riesgo. Toda la acción del Ministerio consiste en una licencia y enviar a todos los establecimientos educativos materiales... ¡gráficos! que expliquen las medidas de prevención. La realidad concreta es que no se garantizan ni mínimamente las condiciones materiales para cumplir con esas medidas.

Al mismo tiempo, no se aclara cómo, procederán con las patronales privadas que presionen para que la docencia se tome tal licencia, ya que las mismas no están dispuestas a perder ni un centavo. Algo que preocupa si tenemos en cuenta que siempre la variable de ajuste son los descuentos al presentismo de los magros sueldos docentes.

También el dengue

Las escuelas públicas de Caba van denunciando cada hora más casos confirmados de dengue: docentes, auxiliares y alumnos y alumnas se suman a la lista de enfermos.

Sin embargo, el gobierno de la Ciudad envía a los establecimientos sólo recomendaciones para “prevenir la transmisión de todas las infecciones respiratorias en ámbitos de atención al público, incluyendo las infecciones producidas por coronavirus”, sin hacer ninguna mención al dengue, que se expande en la Ciudad y el país afectando a las poblaciones más vulnerables.

Donde los sectores más pobres poseen escasas condiciones sanitarias y acceso restringido a la salud, es donde el dengue hace mayores estragos. La enfermedad ataca principalmente a las barriadas, ya sea por la falta de una política estatal de control que redunda en basurales a cielo abierto, que son criaderos de mosquitos; como por el abandono de la salud pública donde la falta de insumos para reactivos y la puesta en funcionamiento del protocolo de prevención lleva a ocultar los casos posibles de dengue.

La falta de programas y campañas en los ámbitos educativos deja a trabajadores y estudiantes a merced de la enfermedad. Se suma a esto el incremento del precio de los repelentes y alcohol en gel (para el coronavirus), alimentando el negocio de las grandes empresas proveedoras, en un contexto donde se eleva el costo de vida y los salarios están completamente por detrás de la inflación.

Esta situación refleja la responsabilidad del Estado que no realiza acciones concretas frente a la crisis sanitaria a la que está sometido todo el país. Es necesaria la distribución gratuita para toda la población de repelentes y sanitarios, así como la entrega de insumos, herramientas de trabajo y recursos a escuelas y hospitales públicos para detener las epidemias en curso.

En ese sentido se han presentado pedidos de informe en la Legislatura porteña, a partir de una iniciativa del Partido Obrero y el FIT que hemos distribuido en las escuelas, y participaremos de la audiencia pública en la Facultad de Medicina, junto a trabajadores de la salud, el día viernes 13.

Desde Tribuna Docente llamamos a poner en pie asambleas por escuelas y armar comisiones de higiene y seguridad con docentes, familias y estudiantes, para organizar y exigir un plan de contingencia para que las escuelas no se conviertan en ámbitos de proliferación de enfermedades que ponen en riesgo nuestra salud.

Les trabajadores tenemos un enorme desafío para defender la educación pública y enfrentar al ajuste.

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