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12 de marzo de 2020 | #1584

“La deuda es con los jubilados”: vamos por un plan de lucha

La jueza Saino propuso 2,7 millones de juicios como salida
“La deuda es con los jubilados”: vamos por un plan de lucha

Foto: Ojo Obrero Fotografía

Una copiosa lluvia obligó a postergar una semana, para el próximo miércoles 18 de marzo, la autoconvocatoria de organizaciones de jubilados que nació de la audiencia pública convocada en Diputados por Romina Del Plá. Allí se dieron cita varias organizaciones de lucha, Eugenio Semino, destacados previsionalistas y, por sobre todo, 150 jubilados y organizaciones sindicales combativas. 

En tanto, ya son 12.000 los jubilados que participan del amparo de la Defensoría de la Tercera Edad, que ahora tiene destino en la Corte mediante un Per saltum. Un camino jurídico obligado por el absurdo fallo de la jueza Silvia Saino, que caracteriza que al no ser “homogénea” la situación de las víctimas del decreto de Fernández, recomienda juicios individuales. ¡Dos millones setecientos mil juicios!

Semejante propuesta ante una Justicia abarrotada de juicios previsionales y donde Semino tuvo que saltar a la Corte porque hay un solo juez de Cámara, es una perversión. Y al mismo tiempo una invitación a la lucha.

El gobierno ha tratado de apagar la bronca con el plan de 170 remedios gratis que no significan, en absoluto, solución al deterioro del ingreso del jubilado, cuando la canasta básica ya trepa a 40.378 pesos en enero. Por otra parte, el financiamiento será en parte de rentas generales y en parte del propio Pami. En los pasillos del golpeado instituto de salud de los jubilados se dice que habrá recorte desde el 1° de abril de los llamados programas sociales del Pami, a excepción de un bolsón de alimentos que pasaría de 400 a 600 pesos. Esos programas son, por ejemplo, el subsidio a geriátricos que, para muchos jubilados sin red familiar ni recursos económicos, es de vida o muerte.

La movilización de los jubilados tiene que apuntar a que ningún programa se corte y, al contrario, se adapten a las necesidades dictadas por la carestía. No casualmente decenas de jubilados y pensionados de la mínima y la Puam (Pensión Universal para el Adulto Mayor) apelan a los comedores del Polo Obrero para subsistir.

Por otro lado, la cuestión de la movilidad tiene un alcance enorme. Viene el aumento de junio, que también se hará por decreto. La nueva ley que preparan sería por recaudación -o sea, disociada de la inflación. Y en estos días, conocimos también que una comisión parlamentaria “estudia” los números de los regímenes diferenciales o especiales, que suman cerca de 80 por insalubridad y condiciones laborales particulares, y las cajas de las trece provincias no transferidas que conservan distintas conquistas.

Nadie está pensando en cómo refinanciar al Anses, que se vino vaciando desde Menem a la fecha mediante rebajas a repetición de los aportes patronales. La reforma a los privilegios de los jueces (que siguen) introdujo el aumento del aporte personal, no patronal. Lo que constituye un antecedente en el sentido de cajas complementarias, con aportes personales, y habilitaría a una variante mixta de las AFJPs.

La inquietud, la defraudación y la bronca por este nuevo robo a los jubilados hay que transformarla en un plan de lucha que movilice a cientos de miles de jubilados y trabajadores. Los recaudos por el coronavirus pueden retardar la tarea, pero solo eso. Tenemos que explotar a fondo las redes sociales, que tanto usan los jóvenes y los jubilados chilenos y los pueblos del mundo. Exigir a los sindicatos. La injerencia creciente del FMI, acentuará la disyuntiva: ellos o nosotros. Parafraseando a las mujeres que salieron el 8 y 9 de marzo, “la deuda es con los jubilados”. Si los trabajadores y jubilados nos movilizamos como ellas, la ganamos. Manos a la obra.
 

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