fbnoscript
12 de marzo de 2020

Turingia-Alemania: del fallido pacto con los nazis al presupuesto de ajuste

Por Demian Molina Towers
Desde Alemania

Las elecciones en el estado alemán de Turingia fueron hace más de 30 días, pero el gobierno recién logró asumir el 5 de marzo. Tras un vendaval político, finalmente se formó se una coalición “roja roja verde”, entre Die Linke (Izquierda, que volvió a ganar las elecciones), la socialdemocracia y die Grüne. Como a dicha coalición le faltan 4 votos para tener una mayoría automática parlamentaria, llegó a un acuerdo de gobernabilidad con la democracia cristiana (CDU, el partido de la canciller Angela Merkel).

Recordemos que Turingia quedó en el ojo de la tormenta tras las elecciones, porque la CDU formó una alianza con los liberales (FDP) y los nazis de AfD (Alternativa por Alemania) para frenar un nuevo gobierno de Die Linke y la socialdemocracia. Esa coalición duró apenas 24 horas y abrió una enorme crisis en el principal partido del país, la CDU, toda vez que implicaba la ruptura del “cordón sanitario” por el que las formaciones “democráticas” se comprometían a no pactar con los nazis. La líder de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, la mejor candidata a reemplazar a Angela Merkel, renunció porque no pudo disciplinar a su partido. Lo que puso de relieve la crisis de Turingia es que un sector de la burguesía alemana empieza a mirar con otros ojos a los nazis, quienes cuadruplicaron su desempeño electoral en las elecciones federales y han logrado un resonante ascenso en el este, la región más empobrecida del país. La AfD capitaliza el malestar por la debacle económica y le añade un discurso que usa a los refugiados como chivo expiatorio de la crisis, llegando incluso a alentar la formación de bandas para la caza de migrantes.

Las negociaciones de la CDU con el partido nazi, así como las vinculaciones de éstos con los servicios secretos, más la política de cupos y restricciones contra los migrantes por parte de la coalición federal de gobierno (CDU-socialcristianos de Baviera-socialdemócratas), muestra que la xenofobia y la violencia derechista no es la obra de sectores marginales sino que tiene su amparo en el aparato estatal.

Dicho esto, la CDU pasó de intentar formar una alianza política con los liberales y nazis a un acuerdo de colaboración con la izquierda y los socialdemócratas. ¿Cómo se explica este giro?

En buena medida, tiene que ver con el programa de gobierno presentado por Die Linke, que es un programa de ajuste. Esta situación deja en evidencia cómo los estalinistas reciclados, Die Linke, no pueden ofrecer una salida para la clase obrera. De hecho, van en busca de pactos de gobernabilidad aunque eso implique tener que llevar adelante la aprobación de un presupuesto de ajustador.

Es necesario impulsar el frente único de las organizaciones de lucha para enfrentar a las bandas derechistas. Y desarrollar una salida de izquierda revolucionaria que oponga a la xenofobia y a la Unión Europea imperialista la perspectiva de la unidad socialista del continente.

 

 

En esta nota:

Compartir

Comentarios