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13 de marzo de 2020

Mendoza: el ajuste en salud en tiempos de coronavirus

En las últimos días con el coronavirus en boca de todos los medios, se ha puesto de relieve una situación que en los hospitales viene de larga data que son la situación que viven los contratados y prestadores de la salud tanto de los principales hospitales de la provincia como de también los centros de salud y la Dinaf (Dirección de niñez, adolescencia y familia).

Es que la situación de precarización que viven los y las trabajadoras se hace insostenible: en el caso de los que prestan su servicio en los principales hospitales de la provincia cobran $20.000, mucho menos los que trabajan en hospitales más alejados a la Ciudad; todavía se vuelve peor para quienes trabajan en centros de salud y la Dinaf ya que perciben sueldos de 9 mil pesos por ocho (8) horas de trabajo diario.

Toda la presión precarizadora no termina en el salario ya que los contratos son mes a mes, y son los contratados los que deben hacerse cargo del pago del monotributo que viene aumentado de manera considerable.

Esta práctica del Gobierno es consciente en la línea de avanzar con ingresar de lleno la reforma laboral a la salud, recortando para disponer de mayores recursos para pagar la mentada deuda que en el caso de la provincia es explosiva. Es por este motivo que los contratados, que en casos son casi el 50% de los empleados del lugar, no figuran en las nominas públicas que hace el Gobierno sobre la cantidad de empleados en funciones, al tiempo que cuando se jubila un trabajador de la salud, el Ministerio de Hacienda toma las partidas del cargo y arma prestaciones lo que anula la carrera de los trabajadores de planta, pudiendo de esta manera disfrazar el ajuste en regla en el sector salud.

Cabe destacar que la gestión de Cornejo, como la de Suárez, no podría haber avanzado en esta línea si no fuera por la complicidad de la burocracia sindical de ATE y Ampros, que abandonaron el reclamo de pase a planta modificándolo por un ingreso por concurso que lógicamente no son llamados por parte de Cambiemos. Para graficar un poco más la situación la última vez que se consiguieron pase a planta fue en 2015, donde el pase a planta de contratados integraba la lista principal de reclamos además de los salariales, desde entonces las conducciones de Roberto Macho y Claudia Iturbe abandonaron esta lucha en pos de garantizar la tregua.

Las muertes de la precarización

A principios de año se conocía la lamentable noticia del suicidio al que fue empujado un trabajador del Hospital Lagomaggiore. La penosa decisión de dicho trabajador se dio en el marco de que las autoridades del nosocomio le negaron reiteradas veces el traslado, bajo el argumento de falta de personal y otras arbitrariedades. El triste final de este trabajador no ha cerrado el (des)manejo que ocurre en los hospitales sino que se mantienen las persecuciones y aprietes.

Los contratados comienzan a reagruparse para enfrentar al Gobierno

Esta situación despertó la indignación de todos los trabajadores de la salud a lo largo y ancho de la provincia, y también puso de relieve también la total falta de personal.

Con esta bronca los trabajadores, tanto contratados como prestadores, decidieron organizarse para enfrentar el ajuste participando activamente el pasado 12 de febrero en la movilización de reclamo de reapertura de paritarias, realizando sus acciones de concientización y protesta como fue la carpa que colocaron en el Hospital Central y asambleas en otras reparticiones del cual la Naranja de Tribuna Estatal ha estado participando activamente acompañando los reclamos del pase a planta permanente de todos los contratados, salarios igual al costo de la canasta familiar, contra los despidos, los aprietes y las persecuciones laborales.

El movimiento cobró aun más fuerza estos últimos días con la negativa por parte del gobierno a recibir documentación para facturar sueldos, lo que genera incertidumbre con respecto al cobro del próximo mes. Lo cual tuvo su réplica en una nueva jornada de visualización con una conferencia de prensa en la puerta del hospital central, de la que participaron más de 50 prestadores y referentes sindicales como Raquel Blas, dirigente de SITEA, entre otros, desde la que llamaron al conjunto de trabajadores y activistas a participar y organizarse en cada lugar de trabajo para que el ajuste lo paguen quienes los generaron y no los trabajadores de la salud con su sudor.

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