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13 de marzo de 2020

Coronavirus en Italia y Estados Unidos: los trabajadores intervienen

Hay huelgas y manifestaciones frente a la falta de protección y la destrucción del sistema de salud.

Este martes 11 hubo una jornada nacional de lucha del principal sindicato de enfermeras de Estados Unidos, el NNU, que denunció que “la semana pasada, National Nurses United celebró una conferencia de prensa para divulgar los resultados de su encuesta nacional sobre preparación hospitalaria, que mostró que la gran mayoría de los hospitales y centros de atención médica no están preparados ni equipados para manejar COVID-19. Ayer, NNU lideró varias acciones en todo el país pidiendo a los hospitales que escuchen sus demandas”. Con manifestaciones principalmente en California y Washington el personal de enfermería ha puesto de manifiesto la situación real del sistema de salud denunciando que el gobierno estadounidense sigue demorando la realización de análisis y que los propios trabajadores de la salud carecen de protección o protocolos para atender a aquellas personas que contrajeron el virus.

También señalan que los hospitales del país están muy mal preparados para manejar la pandemia, que faltan barbijos y otros elementos, que carecen de protección y protocolos adecuados para atender a las personas infectadas de manera segura. A su vez el gobierno, a través de los centros de control de enfermedades, flexibilizó los requisitos en equipos de seguridad y aislamiento de pacientes, y también de los cuidados para proteger a los trabajadores de la salud.

En Italia, la decisión de mantener abiertas las fábricas, bancos y supermercados llevó a que se declararan en huelga los trabajadores de varias y muy importantes empresas como Electrolux, Iveco, Tenaris, Beretta, Whirpool, Fincatiere y el Grupo Arcelor Mittal. A su vez se esperan huelgas en la apertura de las fábricas que solo han cerrado durante unos días: desde Ferrari en Maranello hasta muchas compañías en los sectores de caucho-plástico, químicos y afines. Las huelgas se extienden desde las zonas que son el epicentro de la epidemia en Italia, como es el norte, hacia el sur; hay huelgas en Milán, Mantua, Brescia, Terni, Marghera, Génova, así como también hubo cacerolazos y protestas en algunas ciudades (en Nápoles, por ejemplo).

Paralelamente en un país que está en aislamiento total se sigue adelante con las maniobras de la Otan llamadas “Defender Europa 2020”, de la que participan 30.000 soldados de los cuales 20.000 son estadounidenses.

En nuestro país la aparición de los primeros afectados llevó a que los trabajadores tuvieran que comenzar a intervenir, como es el caso del hospital Argerich, con reclamos similares a los de las enfermeras norteamericanas. Los trabajadores del Eva Perón de Lanús vienen denunciando y realizando asambleas por el derrumbe del hospital desde hace un tiempo, sin que encuentren respuesta hasta ahora, lo cual lo inhabilitaría parta hacer frente a la pandemia siendo un hospital de cabecera de la zona.

El capitalismo es responsable

La decisión del gobierno italiano y de la patronal de ese país es una expresión literal de la responsabilidad del capitalismo en la propagación de la enfermedad. Los trabajadores italianos que salieron a la huelga reaccionaron con indignación al conocer que las medidas “extremas” que tomaba el gobierno, y que fueron anunciadas por el primer ministro Conte, eran cerrar pequeñas tiendas, bares y restaurantes, dejando en su lugar fábricas, hipermercados, oficinas, bancos abiertos, así como muchos transportes. Los trabajadores han ido al paro, en general, a pesar de sus direcciones sindicales (que han apoyado la decisión de no cerrar las fábricas) y reclaman que se pare la producción para poder “higienizar, asegurar y reorganizar los lugares de trabajo”, como exigieron los sindicatos metalúrgicos. Pero el gobierno de Conte tomó la posición de las corporaciones patronales. El presidente de la Confindustria llegó a decir que las huelgas son “irresponsables”. A su vez los trabajadores denuncian que el sistema de salud se está derrumbando desde hace años por los recortes de miles de millones de euros (37 mil millones en la última década) y responsabilizan por ellos a todos los gobiernos, tanto de centroderecha como de centroizquierda.

La posibilidad de que los trabajadores sean puestos en aislamiento o cuarentena está cuestionada desde el vamos por la propia organización capitalista de la producción y de las relaciones sociales bajo esa organización. Si los trabajadores en relación de dependencia no pueden ser protegidos mucho menos lo serán los precarizados, monotributistas o los que están en negro. A esto se suma la mercantilización de la salud y la quita de fondos a la salud pública como parte de la reducción de los déficits fiscales.

Los trabajadores tienen que intervenir

La pandemia impone una intervención directa de los trabajadores para que se tomen las medidas necesarias para impedir que la enfermedad se siga extendiendo. Medidas elementales como volcar todos los recursos necesarios para afrontar el coronavirus o licencias pagas a los trabajadores en riesgo a cargo de las patronales tienen que ser impuestas con la lucha de los trabajadores. El control de la enfermedad tiene que estar en manos de comisiones electas de profesionales de la salud en todo el sistema sanitario –público, privado y de obras sociales– y de los trabajadores en los lugares de producción.

 

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