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16 de marzo de 2020

Por la verdadera "recuperación" del Ministerio de Salud

Un programa socialista ante la crisis sanitaria.
Por Matías Neuro
Hospital Gutiérrez

Cuando Macri eliminó el Ministerio de Salud de la Nación la asamblea de residentes y concurrentes de CABA, PBA y Nación desarrolló un plan de lucha confluyendo con enfermería y otros sectores de trabajadores, construyendo una nutrida marcha blanca, incorporando al reclamo todo un pliego de reivindicaciones salariales, laborales y presupuestarias en defensa de la Salud Pública. Las direcciones sindicales kirchneristas no le dieron continuidad para desarmar al movimiento de lucha, orientando la resolución del conflicto hacia un recambio de autoridades por vía electoral. Con el nombramiento de Ginés González García el gobierno nacional anunció la "recuperación" del Ministerio de Salud de la Nación, revirtiendo la degradación precedente cuestionada por el activismo pero sin tomar ninguna medida de fondo para las demás reivindicaciones pendientes que acompañaron las movilizaciones, una prioridad muy distinta a la que tuvieron los bonistas y acreedores de la deuda externa en estos 3 meses.

La anunciada epidemia del dengue así como la expansión del coronavirus por Asia y Europa con mucho tiempo desaprovechado pusieron en evidencia las implicancias sociales detrás de las enfermedades así como también el desguace de la salud pública en sus niveles nacional, provinciales y municipales. Queda un aspecto decisivo para incorporar al debate: las implicancias del Ministerio en la Salud de la Nación en su conjunto, porque la Clínica "Los Arcos" de Swiss Medical y el Sanatorio Anchorena de UPCN-Accord, por ejemplo, están situados en territorio argentino. Desde el Partido Obrero nuestra estrategia sanitaria, tomando el programa de los socialistas, es un sistema único de salud público, universal y gratuito, con aportes patronales y bajo gestión de los trabajadores, en perspectiva de asumir el control del conjunto del Estado.

En primer lugar porque la salud devenida en mercancía nos presenta los estudios diagnósticos que los clientes piden "por las dudas" y tratamientos como cirugías estéticas equivalentes a cualquier producto comercial. La "medicina a la carta" favorece las consultas innecesarias a especialistas, a contramano de fortalecer la prevención y atención primaria con derivaciones realmente justificadas. Se promocionan lujosos servicios de hotelería que no se relacionan con las necesidades de una internación cómoda y segura sino con el marketing empresarial para atraer nuevos clientes. Entre las prepagas e incluso al interior de cada una de ellas se establece un orden de prioridades en la atención que depende exclusivamente del plan abonado. En la atención domiciliaria de OSDE un plan 410 es "código rojo" frente a un 210 sin importar el motivo de consulta. Es el mismo criterio que utilizan los seguros de salud en EE.UU. para decidir si conectan al paciente a un respirador. Si un millonario de 95 años con insuficiencia renal y cardíaca tiene coronavirus ingresaría a la asistencia respiratoria de una terapia intensiva, en cambio un homeless sin factores de riesgo mayores con su precario carné de indigente accedería con suerte a una mascarita de oxígeno hasta que se agoten sus pulmones.

Por otra parte, el personal que trabaja en las clínicas privadas es generalmente el mismo del sistema público pues van a completar sus salarios insuficientes, cumpliendo jornadas extenuantes típicas del pluriempleo, con agotamiento y burn out en la atención. Al finalizar las residencias y concurrencias ante la falta de cargos y nombramientos de planta en el sistema público, buena parte de les profesionales altamente calificades son precarizades en clínicas privadas.

Y no sólo se nutren del personal sino también del subsidio directo del Estado. Por ejemplo, a les niñes con trastornos del lenguaje que necesitan apenas de fonoaudiología y tienen prepaga les exigen para cubrirles las sesiones un CUD (Certificado Único de Discapacidad), para que luego el Estado les retribuya la prestación. Hay fundaciones que realizan estudios y tratamientos complejos para pacientes de la salud pública, a cambio de exenciones impositivas o subsidios. Hace años el Hospital Ferrer dejó de realizar trasplantes cardiopulmonares que derivan a la clínica Favaloro, lo mismo ocurre con neurología y la Fleni, entre muchos ejemplos.

El menemismo "desreguló" las obras sociales (O.S.) con el pretexto que los afiliados eran presos de prestaciones deficientes, una decadencia que ya por aquel entonces era evidente, permitiendo girar una parte de los aportes hacia otra cobertura. La causa principal de la crisis financiera de las O.S. es la reducción de los aportes patronales al igual que ocurre en Anses con las jubilaciones. Basta con mirar nuestros recibos de sueldo si tenemos el privilegio de trabajar en blanco. OSDE (Obra Social De Empresarios) es una O.S. beneficiada por el enorme flujo de aportes a partir de la desregulación menemista. Por otra parte, el Estado a través de la Superintendencia de Salud financia a las O.S. como contraprestación por estudios y tratamientos de epidemias, enfermedades crónicas y personas con discapacidad. Este fondo millonario es un instrumento de negociación y cooptación de los burócratas sindicales. Las causas judiciales (Pata Medina de la UOCRA) y la corrupción en las O.S. como la "mafia de los medicamentos" que llevaron a Zanola y su mujer directora del Policlínico Bancario a la cárcel profundizaron la integración estatal de la burocracia. Por este motivo nunca se revirtió la desregulación menemista con los sucesivos gobiernos y vemos a la cúpula de la CGT pasar de la foto con Macri a Alberto Fernández sin sonrojarse. Los burócratas sindicales no solamente son cómplices de las patronales al no exigir un aumento en sus miserables aportes a las O.S. sino que además sobrefacturan los costos a cambio de coimas con empresas prestadoras de estudios, terapias de rehabilitación, prótesis, audífonos, sillas de ruedas y medicamentos, estafando a los afiliados. Lo mismo vale para las empresas tercerizadas de limpieza, cocina, lavandería y seguridad que gestionan en el sistema público, con el modelo de Pedraza en la Unión Ferroviaria.

Queda por mencionar la calamitosa crisis del PAMI e Incluir Salud (exPROFE, cobertura para personas con discapacidad), así como el completo desfalco de las O.S. del Estado (IOMA, ObSBA), los sanatorios quebrados y absorbidos precariamente como el Francés y el Español, este último asignado como centro de derivación de coronavirus para PAMI. En el Español recientemente forzaron a renunciar y recontratar sin antigüedad a todo el personal. En el Hospital Francés fueron las patotas sindicales kirchneristas y la gendarmería quienes atacaron la resistencia de les trabajadores para darle vía libre a despidos y traslados del personal, bajo las órdenes de Carlos Rojo quien hoy posa de opositor en el sindicato de médicos municipales. El otro gran actor del saqueo a las O.S. y el PAMI son los pulpos farmacéuticos que el gobierno nacional no busca confrontar.

Necesitamos una verdadera "recuperación" del Ministerio de Salud. El Estado es responsable de las prepagas y O.S. No podemos tolerar que ocupen camas con cirugía estética en Los Arcos mientras colapsa el devastado Hospital de Clínicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires con menor capacidad por el desfinanciamiento sistemático. Alberto Fernández tiene que exigirle a las patronales como Siderar, Aluar, Petroleras, Coto, Frávega, Acindar un aporte extraordinario para las O.S. de sus trabajadores. Un reclamo elemental que no toma la burocracia sindical porque representan los intereses patronales en lugar de los de sus afiliados. En definitiva, se trata de quienes pagarán los costos de la crisis económica y sanitaria. Conformemos comisiones de seguridad de higiene en cada lugar de trabajo e impulsemos la gestión obrera independiente de las O.S., en perspectiva de una nueva dirección clasista en los sindicatos. La salud será realmente pública y universal cuando gobernemos les trabajadores, perdiendo su valor como mercancía, como levanta el histórico programa socialista para un derecho tan elemental de toda la humanidad.

 

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