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16 de marzo de 2020

Balance de la gran huelga docente en Salta

Se suspendió el paro, la lucha continúa.
Por Carmen Venencia
Tribuna Docente Salta

Por 209 votos a 70 la asamblea provincial autoconvocada, decidió suspender el paro. Al mismo tiempo mantuvo en pie el rechazo de la oferta salarial y la exigencia al gobierno que reciba a sus delegados en una mesa de negociación.

Por otra parte le dejó una advertencia contra la amenaza de descuentos por los días de huelga y le reclamó la derogación de la ley 6821, que es completamente inconstitucional porque establece una sanción por el ejercicio de este derecho.

Se ha tomado la decisión de suspender la medida luego de que el gobierno mejorara la oferta e incorporara la decisión de hacer anual las titularizaciones, un viejo reclamo de la asamblea contra la precarización laboral. La oferta final fue un 30% mentiroso hasta julio, porque incluye una cuota nunca pagada de 3,7% de diciembre del año anterior. Es claro que, aun con esta mejora, la oferta apenas cubrirá la inflación del primer semestre y una cuota del 10% para el segundo, pero sin cláusula gatillo, de allí que se mantuvo el rechazo de la docencia. Pero no podemos dejar de ponderar el salto obtenido por esta gran lucha, desde el 8% inicial hasta lo arrancado.

La suspensión fue acompañada por el reclamo de un conjunto de medidas en relación a la pandemia de coronavirus, como la provisión de elementos de higiene, la designación de más de 1.000 ordenanzas y la garantía de provisión de agua potable, todas condiciones sin las cuales las clases no se pueden dictar ni concurrir a los establecimientos. Esto, votado el sábado anterior a la suspensión de clases, por supuesto.

A lo largo de dos semanas la asamblea fue venciendo cada una de las maniobras del gobierno. En primer lugar, los acuerdos firmados con la burocracia de todos los sindicatos, que carnereó el paro. En segundo lugar, los aprietes con la amenaza de descuentos y finalmente, una campaña divisionista impulsada por los medios pagados y por un ala de los delegados autoconvocados, que se hizo eco, atacando a la huelga porque habría sido una maniobra del Partido Obrero “ajena a los intereses de la docencia”. La asamblea condenó a este sector, liderado por Patricia Caliva y Carlos Murga, que encabezaron un intento de dividir la asamblea por cuenta del gobierno de Sáenz, que hasta les financió una solicitada a página completa en un diario local llamando a levantar la huelga sin mandato de asamblea.

En este conflicto, el gobierno tuvo de entrada dos objetivos: imponer un sueldo de miseria (la oferta firmada por los gremios era del 8 % al básico) y desbandar a la asamblea, única expresión de organización independiente y democrática de los estatales salteños y la que el último año le impuso a Urtubey importantes conquistas para la docencia, como la cláusula gatillo, que luego se trasladaron a todos los estatales. Es por ello que el gobierno mantuvo hasta el final la negativa a cerrar un acuerdo con los delegados autoconvocados.

Los obstáculos a vencer: el problema de la dirección

Suspender el paro para preservar la continuidad de la asamblea y evitar una disgregación de la medida, fue el espíritu de la votación de mayoría, que hemos impulsado, ante la evidencia que en capital y otros distritos se estaba imponiendo un desgranamiento de la medida, sobre todo por la orientación de todo un sector de los delegados que aunque se quedaron en la asamblea, actuaban a contrapelo de la decisión del activismo. En este cuadro, y ante estas dificultades del movimiento, la asamblea pasó en una semana de 1.000 personas a 300. Mientras la vanguardia buscó defender la lucha con medidas de cortes en varios puntos de la provincia, los delegados reproducían los planteos maccartistas del gobierno contra la actividad de las agrupaciones como Tribuna Docente, que es defensora y constructora de la asamblea desde hace 15 años. Preservar la asamblea para retomar la lucha en breve fue el espíritu de la mayoría. Reconocer la necesidad de construir una nueva dirección es la conclusión que surge de esta fase de la lucha.

El papel de los altamiristas 

El sector que se fue del Partido Obrero y de Tribuna, desde el inicio de la huelga estuvo usurpando el nombre y la representación de Tribuna Docente. Firmaba de este modo sus volantes. A la última asamblea se presentaron con un volante que promovía la continuidad de la huelga por tiempo indeterminado y hacía pronósticos aventureros sobre los niveles de acatamiento, sin ninguna relación con los debates que se desarrollaban en las escuelas. Trajeron esa moción desde la asamblea de Orán, cuya delegación sin embargo votó dividida o se abstuvo. En la asamblea de la capital, que aprobó la suspensión por más cien votos contra cuatro, la única de sus miembros presente, la jubilada Patricia Poblete, ni siquiera se animó a tomar la palabra para defender esa posición.

En el esfuerzo por encajar la realidad en sus esquemas, como buena secta, fueron a la asamblea con un planteo que hubiera llevado al desgranamiento individual y al desbande de la asamblea, que es lo que quería el gobierno. Esto ya lo vivimos en el 2014, y ese rol lo jugó el romerismo. De aquella derrota tardamos 5 años en levantarnos. Pero las sectas no aprenden de las experiencias de la clase obrera. Tampoco les interesa. Por eso las devora la lucha de clases.

Las perspectivas que abre esta lucha

Es claro que el problema central de cara a las próximas batallas es superar los límites de la dirección de una mayoría del cuerpo de delegados, que se adaptó a las presiones del gobierno. Resulta difícil en medio de la lucha renovar esta dirección de carácter federativo, que se elige por departamentos, y que incorpora toda serie de punteros de los PJ locales. Es un esquema que debería superarse por un comité de huelga electo y responsable ante la asamblea provincial, como lo hemos planteado en muchas oportunidades desde Tribuna Docente en estos 15 años.

Las conclusiones de este round nos preparan para las luchas que vendrán contra el ajuste fondomonetarista que baja en cascada desde el gobierno nacional hasta las provincias, con los gobiernos de todo signo. 
 

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