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18 de marzo de 2020

Córdoba: en medio de la pandemia, el Sindicato de Empleados Públicos firma la entrega del salario

El acuerdo firmado por la burocracia completa tres cuotas de 3% más una suma fija,y reduce aportes en línea con el ajuste jubilatorio.
Por Corresponsal
Tribuna de Salud

Sin que medien asambleas ni debate alguno de delegados, y en medio de una crisis sanitaria de gran envergadura en todo el país que afecta profundamente a los hospitales y trabajadores de Córdoba, el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) acaba de firmar el acuerdo salarial con el gobierno entregando el salario hasta agosto en módicas sumas. 

El acuerdo contempla tres cuotas de 3% al básico, en febrero, mayo y julio, más una suma fija variable según categoría y escalafón. Además, incluye la reducción de los aportes personales, un 5% en total, para dejar el ítem en el 11% que requiere la armonización del sistema previsional. Es decir que con la firma del acuerdo también se está rubricando la reforma jubilatoria que persiguen tanto el gobierno provincial como el nacional. Este acuerdo no solo no recupera lo perdido por la inflación del año pasado, cuando el gobierno dejó de pagar la cláusula gatillo, sino que sobre todo deja a la inmensa mayoría de los trabajadores de la salud y estatales por debajo de la línea de pobreza.

El acuerdo del SEP tiene particular relevancia ya que su Secretario General, José Pihén, es también el titular de la CGT Regional Córdoba y oficia de legislador oficialista. Con la firma de esta paritaria el gobierno pretende presionar a la baja las negociaciones con los docentes, cuando las escuelas han rechazado de forma masiva y contundente una propuesta idéntica a los educadores. El gobierno y la burocracia aprovechan la situación de cuarentena y aislamiento debido al crecimiento de la pandemia de COVID-19 en la provincia, para llevar adelante sus planes contra el salario y la jubilación de los trabajadores.

La perfidia de la firma de este acuerdo a la baja, sin el aval de una sola asamblea, se evidencia cuando se contrasta con la crítica situación sanitaria de la provincia. El Ministerio de Salud y el propio SEP han convocado entre 300 y 350 egresados de Enfermería para reforzar el sistema de salud ante la emergencia desatada por la pandemia de coronavirus. Contra esto, el propio sindicato firma un acuerdo ruinoso condenando a la pobreza y la precariedad al sector que se tiene que hacer cargo de atender esta emergencia. La infamia no podría ser mayor. El acuerdo no es solo contra los trabajadores estatales, contra su salario y su jubilación, sino que es la firma explícita contra el sistema de salud y por lo tanto contra la población de la provincia.

El acuerdo de Pihén con el gobierno es completamente espurio, no responde a las necesidades ni demandas de los trabajadores y debe ser rechazado en los hospitales y reparticiones. En base a este rechazo es necesario establecer un programa que defienda un salario mínimo que saque a los estatales de la pobreza, la cláusula gatillo para que el salario no pierda contra la inflación y la defensa de la caja y del 82% móvil para la jubilación. Este programa es el de la defensa incondicional de la salud pública y la exigencia de un aumento considerable del presupuesto para salud. En manos del gobierno y la burocracia sindical la salud es moneda de cambio del ajuste. Solo el programa de los trabajadores puede defender la salud de los trabajadores.

 

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