fbnoscript
19 de marzo de 2020

Mendoza no está preparada para enfrentar el COVID 19

Alerta: Suárez le mienta a los mendocinos.

En pleno desarrollo de la pandemia por el Covid-19 Mendoza fue noticia nacional por el anuncio de su aislamiento dentro de las fronteras nacionales, al mismo tiempo que el gobierno provincial solicitó el cierre de las fronteras internacionales y aeropuertos. Tan rimbombante noticia no tiene otro objetivo que ocultar la dura realidad del sistema de salud provincial y las verdaderas condiciones de la provincia para hacer frente a la pandemia.

La noticia de aislamiento contrasta por el vértice con la realidad. Los turistas internacionales siguen paseando por la ciudad y bodegas, recién a mediados de semana comenzó a “restringirse” el acceso y egreso de la provincia. Absolutamente nadie controla que sean efectivas las cuarentenas de los mendocinos que regresan del exterior, el 0800 dispuesto por la provincia no funciona. El colmo del ridículo fue que la mediática Sabrina Rojas se despachó con una fiesta para casi 100 personas en la provincia.

El equipo de prensa de gobernación está obstinado en presentarle un “diario de Irigoyen” a la población pero la realidad es demasiado brutal como para esconderla.

El ya escueto presupuesto de salud es aún más recortado, por efecto de la inflación en la pauta de gastos para el año 2020. Apenas 4.400 camas y 200 respiradores para una población de casi 2 millones de personas y más de 300 mil mayores de 65 años.

Los hospitales son sostenidos mayoritariamente por personal profesional en condiciones de prestadores (monotributistas), residentes o concurrentes. Los trabajadores no profesionales se reparten entre el régimen 15 y una inmensa masa de contratados y tercerizados con contratos basura y salarios de miseria. Aproximadamente el 50% de la población no cuenta con obra social y mucho menos prepagas.

El sistema de salud lejos de ser una línea de contención para la pandemia es un colador y los hospitales pueden transformarse rápidamente en focos de irradiación de la pandemia.

La situación de la salud pública es el lastimoso resultado de la política de vaciamiento y privatización impulsada por los gobiernos del PJ y la UCR alternadamente al menos desde la época de Bordón, rechazada y resistida solo por los trabajadores con sus organizaciones gremiales. En los últimos cuatro años se profundizó fuertemente por Alfredo Cornejo, con la complicidad de la totalidad del arco sindical. La orientación de fondo fue trasformar a la salud en una fuente de acumulación privada, favoreciendo a las prepagas y los mercaderes de los medicamentos. 

Solo los trabajadores pueden enfrentar la pandemia

En lo inmediato se impone llevar tranquilidad a la “primera línea”, a quienes están en la “trinchera” contra la pandemia. Corresponde tomar medidas de emergencia como el inmediato pago de los salarios de los prestadores y contratados que tiene haberes adeudados, pase a planta de todos los tercerizados, contratos y prestadores de la salud, una recomposición salarial de al menos el 40% retroactivo a Enero, la indexación de los salarios efectiva por inflación y el pago de todas las horas extras al 100%.

En segundo término, suspender el pago de los intereses y capital vencido de la deuda provincial, así como la suspensión de todos los subsidios patronales del presupuesto 2020 para destinar esos recursos urgentes a la salud para la compra de insumos (¡todos los hospitales tienen faltante de barbijos!), poner en marcha el laboratorio provincial y realmente construir la ampliación de los hospitales o la construcción de nuevos si la previsión lo requiere.

Esto es justamente lo contrario de lo que ha establecido el gobernador Rodolfo Suárez, pues privilegia el negoció de un sector a costa la salud y la vida de la inmensa mayoría de la población. La suspensión de la paritaria es la confesión de que la provincia no piensa poner un peso en proteger al pueblo trabajador y los sectores más vulnerables. Esta medida equivale a desmoralizar “la primera línea” contra la pandemia. Incluso en grandes hospitales las deserciones ya se empiezan a insinuar, pues un salario de $12 mil pesos ¿justifica arriesgar la vida?

El gobierno está inhabilitada política y económicamente para dirigir la lucha contra la pandemia, por esto es clave que los trabajadores profesionales y auxiliares de la salud pongamos en pie comités de emergencia en cada unidad sanitaria y un comando único, integrando obras sociales y privadas, bajo la dirección de los trabajadores y profesionales de la salud.

La pandemia de Covid-19 no tardará en llegar, por más que no se hayan reconocido casos hasta el momento. Solo la acción de los trabajadores puede torcer el rumbo del duro invierno que se le aproxima a Mendoza.

 

En esta nota:

Compartir

Comentarios