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19 de marzo de 2020

Coronavirus: las autoridades y el sindicato exponen a los y las trabajadores no docentes de la UBA 

Por Alejandro Luján
no docente Rectorado UBA

La resolución 346/20 del rector Alberto Barbieri que licencia a los trabajadores de la UBA tiene una ambigüedad que está exponiendo a trabajadores no docentes a situaciones de riesgo. La misma no explicita qué se considera “trabajo esencial” y bajo qué criterio y tampoco lo han aclarado ante los sucesivos reclamos realizados a las autoridades universitarias y a la burocracia del sindicato Apuba. Esta falta de precisiones ha dado lugar a un amplio margen para arbitrariedades de todo tipo contra los y las trabajadores no docentes. 

El Laboratorio de Idiomas de Filosofía y Letras estuvo recibiendo inscripciones de estudiantes provenientes del extranjero sin ningún tipo de prevención sanitaria. Pese a que el Rector suspendió toda actividad en el ámbito de la UBA, al día de hoy las autoridades de Filosofía y Letras no lo han cerrado. En Exactas, la gestión del decano Juan Carlos Reboreda está obligando a concurrir a las y los trabajadores de la biblioteca y de los laboratorios. Exigen la presentación de notas individuales para evaluar si corresponde la licencia, demanda que ha tenido el beneplácito de la comisión interna de esta facultad. En Medicina, las autoridades fueron las primeras en anunciar suspensión de clases pero pretenden que sigan funcionando las oficinas y espacios públicos como la biblioteca. La Facultad de Ingeniería también sigue poniendo en riesgo al personal no docente. En el Colegio Carlos Pellegrini las autoridades y la comisión interna dejaron que cada oficina siga cumpliendo funciones. En dependencias del propio Rectorado la situación es similar, siguen funcionando oficinas con personal que se turna, bajo la presión de los distintos secretarios. Esto sucede cuando, en todos los casos, las clases han sido suspendidas y no hay alumnos ni docentes en las unidades académicas.

Esta situación va contra los resguardos de la salud de los y las trabajadores no docentes y también contra la salud pública en general. Considerar dentro de las “tareas esenciales” el funcionamiento del Laboratorio de Idiomas de Filosofía y Letras o las bibliotecas y oficinas de la Universidad está a contramano de las definiciones que se han tomado en general con lugares públicos y la evidencia internacional que hay que evitar la circulación social del virus para frenar la propagación. 

La dirección del sindicato no docente Apuba anunció la suspensión de su campeonato de fútbol por el coronavirus pero no plantea lo mismo para los lugares de trabajo. Las condiciones de hacinamiento del transporte público y la falta de elementos básicos de higiene en la mayoría de las dependencias de la universidad hacen insostenible asistir a los lugares de trabajo.

Por otra parte, la situación de los hospitales universitarios es calamitosa. Hace años que vienen siendo vaciados y desfinanciados. De hecho, alrededor del Hospital de Clínicas crecen como hongos los sanatorios privados, vinculados, a su vez, a la camarilla que dirige la Facultad de Medicina. En paralelo, la capacidad de las camas del Clínicas se ha achicado sensiblemente en los últimos años, reduciendo su posibilidad de recibir pacientes.

Los trabajadores del Instituto de Tisioneumonología, también dependiente de la Facultad de Medicina de la UBA, que podrían destinarse a la atención del CoVid 19, no pueden hacerlo por la alta tasa de tuberculosis que impide suspender los tratamientos o internar pacientes con coronavirus.

Las distintas comisiones internas que responden a la directiva de Apuba y a las autoridades de la UBA deben dictar un cese inmediato de actividades en facultades e institutos con goce íntegro de haberes para compañeros y compañeras de planta y con las distintas modalidades de contratación como resolvieron en la Facultad de Ciencias Sociales, donde la Comisión Interna rechazó el concepto de guardia mínima que es utilizado para socavar los derechos de las y los trabajadores ya que en la facultad no hay servicios esenciales y llamó a cese de actividades desde el lunes 16 de marzo. 


 

 

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