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19 de marzo de 2020

El hospital Mi Pueblo, de Florencio Varela, se derrumba en medio de la pandemia de coronavirus

Ningún medio lo publica, pero los pacientes que concurren a este hospital lo saben y lo han registrado en fotos y videos. Recorriendo sus instalaciones, puede observarse el estado de abandono y deterioro de este hospital provincial, al que concurren los habitantes del distrito y sus alrededores.

La descripción de los vecinos y pacientes da cuenta de que las paredes se caen a pedazos. Ocurre lo mismo con las puertas. La ausencia de pintura muestra un edificio abandonado, mientras que los techos se encuentran plagados de goteras de importantes dimensiones, que ocasionan charcos por todas las instalaciones. Todo ocurre en medio de la pandemia de coronavirus que está asolando al planeta y que ya ha invadido la superficie de Argentina y de la provincia de Buenos Aires. A lo que se le añaden el dengue y el sarampión.

El hospital Mi Pueblo es un botón de muestra del estado sanitario de la provincia de Buenos Aires, que es catastrófico. Muchos de los pacientes se ven obligados a concurrir a los hospitales ante la identificación de síntomas o cualquier tipo de malestar en su salud, algo contraindicado para esta enfermedad de fácil contagio, pero que se presenta como la única opción ante una emergencia sanitaria que ha hecho colapsar todos los canales.

El sistema sanitario bonaerense ofrece, según un informe reciente de la CICOP (gremio de los profesionales de la salud), 3,5 camas cada mil habitantes: la mitad de lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud. Esta organización gremial denuncia la ausencia total de insumos, entre ellos gasas, guantes, antibióticos y también hisopos, un insumo inexcusable a la hora de detectar el corona virus; en este caso “porque las ofertas de los laboratorios eran muy altas”. La organización sindical de los médicos enfatiza sobre el hecho de que la extensión de la pandemia del coronavirus demandaría un aumento exponencial de la cantidad de camas, en una situación de desplome del sistema sanitario bonaerense y nacional. Lo afirmado por la CICOP obedece a que “el principal problema será el de generar espacios de aislamiento en los hospitales”. La CICOP también ha denunciado la precarización de 2.500 trabajadores hospitalarios que se desempeñan como becarios, demandando su pase a planta permanente. En cualquier circunstancia, y más en ésta, la situación laboral y salarial de los trabajadores de la salud es un agravante que conspira contra la lucha contra la pandemia. Y añadió que es indispensable “tomar decisiones que garanticen a trabajadores de hospitales y centros de salud las mejores condiciones para desempeñar la tarea adecuadamente”, demandando un mayor presupuesto de salud”.

La denuncia sobre el estado del hospital Mi Pueblo, como se ve, expresa el hundimiento edilicio, el abandono en materia de insumos de los hospitales públicos, la precariedad en que se desarrolla la tarea de médicos y enfermeras, en definitiva, un presupuesto raquítico para épocas con ausencia de pandemias, que se agrava en las actuales circunstancias. Es en este contexto en que el gobierno de Kicillof ha pagado una deuda a los fondos de inversión la suma de más de 250 millones de dólares y se dispone a continuar haciéndolo con lo que resta, en completa contradicción con las acuciantes necesidades de las grandes masas. Todo un retrato del régimen capitalista y de su ineptitud.

Afrontar la calamidad que se avecina implica tomar medidas drásticas que atiendan la necesidad de enfrentar esta crisis sanitaria. Esto plantea desconocer la deuda externa provincial de 11.000 millones de dólares para destinar ese dinero a la emergencia sanitaria; imponer a las empresas fabricantes de insumos (alcohol en gel, hisopos, barbijos, etc.) partidas extraordinarias inmediatas de emergencia, para ser entregados en forma gratuita por el estado, bajo control de los trabajadores de la salud; el pase a planta permanente de los trabajadores de la salud. Corresponde a los trabajadores hacer cumplir este programa mediante su acción independiente.

 

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