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19 de marzo de 2020

Bolivia: la lucha contra el continuismo golpista

Entrega, represión, proscripción, fraude, ¿aplazamiento electoral?

La convocatoria a elecciones para el 3 de mayo fue una salida de crisis ante el impasse del golpe que destituyó a Evo Morales en noviembre pasado, enfrentado a fuertes movilizaciones de masas. 

Pretende armar una salida continuista que permita asumir el gobierno a una expresión derechista. En la derecha bolsonaro-trumpista el candidato preferido es la actual presidenta Jeanine Áñez. No es una simple figura de “transición” para la salida electoral. Viene ejecutando una serie de medidas directas de entrega y ajuste en favor del gran capital. No solo en el plano internacional donde se alinea por completo con Bolsonaro y Trump (incorporación al grupo Lima contra Venezuela, apoyo al gobierno sionista, etc.), sino también en Bolivia, aplicando medidas que benefician a la oligarquía agropecuaria (habilitación para seguir con la deforestación y entrega de tierras a los agropower, libre exportación de soja, etc.), avances en la explotación petrolera con fracking, curso de privatizaciones a sectores de empresas estatales (Entel, BOA, etc.). 

Para imponer este curso continuista el gobierno ha proscripto a Evo Morales y otros candidatos del MAS y tiene una política de persecuciones y asfixia de la libertad de prensa. Simultáneamente coopta dirigentes del MAS. La dirección de la Central Obrera (COB) se ha autoprorrogado por dos años sus mandatos vencidos (lo que fue apoyado por el gobierno). Uno de sus dirigentes es viceministro de Trabajo del gobierno golpista. 

Crisis de la derecha

El problema es que la derecha está dividida en 6 fórmulas diferentes. Y a pesar de toda la campaña mediática, penal y persecutoria –incluyendo las proscripciones- la lista del MAS va primera en las encuestas a distancia del pelotón derechista. En segundo lugar esta Mesa y tercera, a poca distancia, la presidenta de facto Áñez, aunque hay encuestas que ya la dan segunda.

La dispersión derechista les preocupa, porque puede llegar a darle el triunfo al MAS en primera vuelta. El golpe derechista no fue dado en noviembre último, para volver a entregar el poder a una formula del MAS, con o sin Evo, 5 meses después. Se acrecientan las maniobras que preanuncian un eventual fraude. El propio candidato derechista Mesa, segundo en las anuladas elecciones de octubre, salió a plantear que el gobierno prepara un fraude. 

La presidenta golpista acaba de destituir al comandante del ejército -nombrado después que el golpe destituyó al anterior comandante que fue clave para obligar a la “renuncia” de Evo Morales, pero se demoró en intervenir- acusado de tener contacto con Evo.

¿Se prepara un nuevo golpe si no se puede garantizar el desplazamiento electoral del MAS? 

No se debe descartar: las elecciones más que una salida a la crisis se están transformando en un agravamiento de la misma. En los últimos días el Tribunal Electoral (TSE) y Áñez lanzaron la versión de que debido al coronavirus las elecciones se podrían postergar hasta fin de octubre y la entrega del poder a febrero del 202l.

El MAS no está enfrentando el fraude y la proscripción 

Evo y la dirección del MAS tienen como eje la “pacificación”, es decir, la no movilización popular contra la proscripción y el fraude y por la plena vigencia de los derechos democráticos. Consideran que triunfarán en las urnas del 3 de mayo (dejan expectante la posible postergación electoral a la decisión del TSE). Se tragan todos los sapos represivos, proscriptivos y regimentadores. 

Pero en Bolivia hay presos políticos y centenares de procesados, no existe libertad de prensa para la oposición a la derecha. La militarización de las calles es evidente. La semana pasada ha sido reprimida una movilización de familiares de los asesinados durante el golpe en la represión de Senkata, cuando el Senado intentó funcionar en esa localidad. 

Esa fue la orientación llevada adelante por Lula y el PT en Brasil quienes fueron aceptando las proscripciones del gobierno derechista (encarcelamiento de Lula, etc.) sin movilizar a las masas y pavimentaron el camino al triunfo de Bolsonaro. 

Evo acata su proscripción y apela a los tribunales: un saludo a la bandera. Para enfrentar el fraude espera contar con veedores internacionales. No quiere aprender la lección. El 20 de octubre, frente a la asonada cívico militar, Evo confió en los veedores de la OEA, que sacó un fallo impreciso justificando el movimiento golpista. 

Para enfrentar las proscripciones y el fraude hay que organizar y movilizar a las masas obreras y campesinas. 

Contra la entrega y el fraude: ¡Fuera el gobierno golpista!

Es necesario enfrentar y derrotar las entregas que está llevando adelante Áñez. Una campaña en este sentido hará evolucionar incluso a sectores que apoyaron inicialmente el golpe confundidos con las banderas pseudodemocráticas que levantaba contra la “tiranía” de Evo Morales. Y, por supuesto, la lucha por la plena vigencia de las libertades democráticas: libertad a los presos, cese de los procesos y persecuciones, libertad de prensa, dando espacios obligatorios a los opositores de la derecha. La lucha por las libertades debe ser extendida a todos los planos, en particular contra la regimentación antidemocrática de los sindicatos y organizaciones de masas. Abajo la prórroga golpista del mandato de las burocracias de la COB. Impulsar la convocatoria de Congresos de Bases, con delegados elegidos en Asambleas para que fijen posición frente a la actual crisis nacional, voten un plan de lucha contra la entrega y la represión y garanticen todas las medidas para evitar el fraude y la continuidad golpista: fiscales; centros de votación sin bandas fascistas, ni Fuerzas armadas; libre derecho a actos y movilizaciones; centro de cómputos bajo control directo de las asambleas obrero-campesinas-vecinales que encararon la lucha contra el golpe.

 

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