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19 de marzo de 2020

Río Negro-Neuquén: trabajadorxs de la fruta ante la crisis sanitara

Las patronales y la burocracia anteponen los negocios a la salud de los y las obreras.

La realidad que atraviesa el sector de los trabajadores y trabajadoras enrolados en Soefryn (Sindicato de Obreros Empacadores de la Fruta de Río Negro y Neuquén) ha dado un salto en su gravedad a partir de la aparición del coronavirus en la región. La CAFI (Cámara Argentina de Fruticultores Integrados) y la burocracia, que han venido actuando durante décadas atropellando derechos adquiridos de una actividad masiva en ambas provincias. Desde la aparición del virus, no se ha garantizado el resguardo de la salud de las trabajadoras y trabajadores. Algunas trabajadoras han denunciado que los baños (bochornosos en cuanto a sus condiciones) no tienen ni siquiera jabón, mucho menos alcohol en gel y elementos de aseo.

Los y las trabajadoras saben que ante el avance de la pandemia está en juego sus propias vidas y las de sus familiares. La burocracia de Marcelo Bielma -continuidad del Barón de la fruta, violador, pedófilo, y ex legislador de Juntos Somos Río Negro, Rubén López- ha salido a afirmar que son los y las trabajadoras quienes deben exigir, en cada lugar de trabajo, las medidas mínimas de seguridad ante el coronavirus, y afirma no poder hacer nada en caso de que se decida levantar la temporada a partir del viernes 27 de marzo, medida que evalúan desde la cámara patronal.

La fruta está considerada como alimento primordial ante el actual escenario, sin embargo las patronales dirigen gran parte de la producción al negocio de la exportación y no a la satisfacción de la demanda interna ante el agravamiento de la crisis. Esto ha llevado a que se aumente la productividad en las plantas empacadoras pero que a la vez los empresarios desconozcan pagar los adicionales sujetos a la producción. La burocracia, por su parte, no hace nada al respecto. Se trata de un negocio redondo que tiene a las y los empacadores como rehenes de las patronales. También se siente el reclamo por el pago de la zona desfavorable, o con la flexibilización y explotación laboral que es tan conocida en la actividad.

La CAFI y las patronales deben garantizar las condiciones de trabajo en cada lugar, con el abastecimiento de alcohol en gel, jabón, guantes, protecciones; desinfección de las instalaciones y lugares de uso común; protocolo de emergencia; asistencia sanitaria; licenciamiento con goce de sueldo de todo el personal en estado de riesgo. La esencialidad de la producción de la fruta debe garantizarse bajo el estricto cuidado de las obreras y obreros, con jornadas reducidas y todos los cuidados necesarios. Ante la amenaza del fin de la temporada debe garantizarse un periodo de gracia, durante la duración de la crisis sanitaria, en el cual se mantenga el salario del personal y la cobertura de obra social. También establecer la correcta registración de todo el personal en negro y precarizado, medida para la cual los gobiernos provinciales y municipales deben actuar de forma urgente.

Debatamos en cada fábrica un plan de lucha que parta de cuidar la salud de los y las trabajadoras que trabajan en muchos casos hacinados. Por la creación de comités obreros de seguridad e higiene que actúe como contralor del cumplimiento de las medidas resueltas

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