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20 de marzo de 2020

El gobierno da vía libre a las apps de reparto a costa de la salud de los trabajadores

Miles de repartidores siguen en las calles sin elementos de seguridad, medidas sanitarias o protección alguna.
Por Mica Lp
Agrupación de Trabajadores de Reparto (ATR)

La disposición de la cuarentena obligatoria y las medidas anunciadas por el gobierno el pasado jueves 19, vuelven a colocar a los trabajadores de las apps de reparto en una peligrosa situación: el reparto de alimentos, y otros bienes indispensables, queda exento de la cuarentena. Estamos hablando del abastecimiento de suministros de las familias en aislamientos en cual pesará en gran medida sobre las espaldas de repartidores sin ningún tipo de protección laboral y sanitaria, en medio del desentendimientos de las patronales de las apps y el Estado.

Las empresas detrás de las plataformas de reparto (Pedidos Ya, Glovo, Rappi, Uber Eats) quieren obligar a los repartidores a salir a la calle, todos los días, exponiéndose al contagio al entrar en contacto con los locales y con las personas en aislamiento. Todo esto se agrava, si consideramos que las patronales no se hacen cargo de entregar los elementos necesarios para la prevención del contagio del COVID-19. No están cumpliendo ningún tipo de protocolo, y todas las circulares que les hacen llegar a los trabajadores no pasan de meras “recomendaciones” y donde se prioriza el cuidado de la mercadería y del cliente, nunca del rider. 


Ganancias para unos pocos

Para colmo, Pedidos Ya acaba de anunciar que durante el fin de semana largo brindara un servicio gratuito para “contribuir a que los argentinos se queden sus hogares”, lo cual agrava al extremos todas las condiciones de trabajo con una disparada de la demanda que ya se encuentra creciendo. La medida es de una insensibilidad atroz respecto a los repartidores, quienes están expuestos al contagio a falta de medidas sanitarias integrales y financiadas por las apps de reparto. Pedidos Ya hace proselitismo y propaganda con la salud de sus trabajadores y siquiera tiene el mérito de reconocerlos como tales.

Uno de los últimos comunicados emitidos por Pedidos Ya le pide a los trabajadores que “extremen las medidas preventivas y así cuidar tu integridad, la de nuestros clientes y la del personal gastronómico” también les exigen que “usen sanitizantes de manos antes y después de las entregas” que presten atención a las “instrucciones de entrega del cliente”. Es alarmante, pero no una novedad, como las empresas descarga toda la responsabilidad y gastos de desinfectantes e insumos sobre los repartidores. 

En una situación crítica como la pandemia que recorre el mundo las empresas de apps se preparan para una recaudación record, mientras los repartidores que cobran alrededor de 50 pesos base por entrega, más una propina que se ve afectada por las medidas para evitar el contacto y la caída de los ingresos de las familias.

Una crisis sanitaria

En la medida que los trabajadores de reparto estemos expuestos, también lo estarán todos los usuarios que frente a la situación de aislamiento se ven obligados a que les entreguen alimentos a domicilio. Esta situación de desamparo por parte de las patronales es posible ya que a los repartidores de apps no se les reconoce una relación de dependencia laboral, sino que se los encuadra bajo la forma encubierta de monotributistas. Las empresas se aprovechan de esto para no tener ningún costo laboral ni cargas sociales, o paritarias que afrontar; ni mucho menos un sindicato que reconocer. No proveen a los repartidores de ART, siendo que están expuesto a todo tipo de accidentes de tránsito; ni cobertura médica; tampoco ingreso básico, ya que se paga por entrega; no hay licencias pagas ni elementos de seguridad e higiene. Sin embargo, los propios riders, todos los meses, se tienen que cubrir el pago del monotributo para no estar en deuda con el Estado, que no hace nada por atender los tantos reclamos de este sector.

La penosa situación de los repartidores debe ser considerada parte de la emergencia sanitaria. El Estado no puede mirar hacia otro lado mientras miles de repartidores salen a las calles sin ninguna protección ni testeo de su salud y condiciones médicas. La presencia policial en las calles sirve para reforzar un esquema represivo, mientras los negocios de las apps de reparto tienen vía libre en la cuarentena. No importa el costo que se pague en la salud de los trabajadores.  


Más que nunca aparece la necesidad de hacerle frente a este mecanismo de superexplotación, que expone a los repartidores al contagio o al hambre. Es por esto que desde la Agrupación de Trabajadores de Reparto (ATR) exigimos urgentemente: inmediato cese de toda actividad de reparto con un ingreso de $30.000de soporte económico; que se exima del pago del monotributo; cobertura médica para todos los repartidores. Urgentemente deben suministrarse todos los insumos de seguridad e higiene para evitar el contagio y los controles médicos necesarios para cuidar a los trabajadores y familias, hasta que se logre el cese. Repliquemos estas demandas entre todos los raiders y organicemos una acción contundente para terminar con esta barbarie.

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