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20 de marzo de 2020

Santa Cruz: las mineras siguen operando a pesar de la pandemia

Un desprecio a la salud de los trabajadores y de todo el pueblo

Las empresas mineras son de las pocas beneficiarias de la actual crisis mundial. El oro ha subido a más de 1700 dólares la onza como reserva de valor. Las devaluaciones del peso por otra parte empujaron sus beneficios mientras el valor real de los salarios que pagan bajó. Sin embargo, el afán de lucro parece no tener fin y la reacción de las empresas ante la pandemia deja mucho que desear.

El primer incidente en este sentido se produjo en la noche del jueves 12 cuando un trabajador fue evacuado en primera instancia al hospital de San Julián, pero luego se lo llevó nuevamente al yacimiento donde pasó la noche y finalmente recién al otro día se lo llevó a su domicilio para que complete una cuarentena.

Luego, cuando se redoblaron los esfuerzos para que se frene la circulación del virus, el gobierno provincial y las mineras publicaban un protocolo para mantener la explotación minera. Esta actitud se mantuvo hasta el jueves 19, en que luego de la presión social en los pueblos y de una declaración de la dirigencia nacional de Aoma (sindicato minero), se resolvió bajar los turnos de producción y dejar guardias mínimas de mantenimiento. 

Pero la negligencia empresaria no terminó ahí. La empresa Triton, por ejemplo, le ofreció a los trabajadores que voluntariamente quisieran retomar tareas, pagarles en negro el equivalente a días de franco.  ¿Y la cuarentena?

Por su parte, Minera Santa Cruz entregaba certificados en blanco, firmados por la médica de la empresa, asegurando que los trabajadores estaban sanos, como para que cada uno llene el suyo con sus datos, cuando nunca fueron revisados.

El viernes 20,  autoridades comunales confirmaron que el turno que debía bajar por la mañana de Cerro Vanguardia no bajó (unos 150 mineros). Varios trabajadores de contratistas están en aislamiento preventivo en San Julián, ya que un obrero presentó síntomas. Nuevamente no se está difundiendo la información al respecto.

Newmont-Cerro Negro, por su parte, emitió un comunicado donde informa que nada menos que el 40% del personal sigue prestando funciones en esta emergencia, lo que parece muy excesivo para tratarse solo de las llamadas “guardias mínimas”.

Ante la negligencia de las empresas, reclamamos el control de los propios trabajadores en la emergencia sanitaria, delegados de salubridad en los lugares de trabajo que deban permanecer abiertos y un reconocimiento salarial especial a los trabajadores que deban realizar guardias corriendo un riesgo particular en la pandemia.

La conclusión es simple: las mineras se la llevan toda y desprecian la salud de la población.

La crisis demuestra que el camino menos doloroso es la nacionalización de las explotaciones mineras bajo control de sus trabajadores y técnicos.

 

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