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21 de marzo de 2020

¿Alcanza la cuarentena para cuidar la salud de los trabajadores desocupados y precarizados?

Prensa Obrera estuvo en contacto con organizadores del Polo Obrero de barrios de distintos puntos del país

Las medidas del gobierno que han dispuesto el aislamiento como medida para disminuir el contagio del coronavirus suponen que permanecer cada uno en su domicilio es una garantía de condiciones sanitarias e higiene, dependiendo de que todos sigamos las recomendaciones oficiales. Sin embargo, en un país donde el déficit habitacional llega a 3,8 millones de hogares (Página/12, 1/3) una medida que no contemple cómo movilizar recursos para que las condiciones de cuidado sanitario las pueda cumplir la capa más postergada de los trabajadores, de hecho condena a millones a sufrir la cuarentena con miseria, hambre y riesgo sanitario. Más teniendo en cuenta que ésta deja sin trabajo a los albañiles, textiles, empleadas de limpieza eventuales y changarines que son mayoría en las barriadas populares. Los bonos a la asignación o los planes están lejos de cubrir el impacto de la inflación y el parate económico, ni tampoco llegan a todos. “Con esta epidemia estamos desesperados. Pagamos alquiler, pagamos luz y solo vivimos de changas. ¿Con esta cuarentena qué va a pasar con nosotros? Le pedimos al gobierno que dé una solución”, sintetiza Nina, de Villa Celina.

En un intercambio con militantes organizadores del Polo Obrero, que está inserto en barriadas trabajadoras de todas las provincias del país, pudimos establecer un diagnóstico recurrente.

Los artículos de limpieza, un bien preciado

El Ministerio de Desarrollo Nacional, que retomó con larga demora la entrega de alimentos para los comedores, sin reforzarlos ni mejorarlos por la crisis sanitaria, no ha hecho todavía entrega de elementos de limpieza e higiene. Esto genera un grave riesgo, ya que mientras los comedores populares se mantienen funcionando, como mínimo distribuyendo alimentos a granel, deben adquirir los encarecidos productos de limpieza por su cuenta para no transformarse en un foco infeccioso.

Tampoco han previsto entregas los gobiernos provinciales ni los municipios. A Darío, del Polo Obrero de Moreno, el municipio le dijo que no contaba con presupuesto para comprar artículos de limpieza. En La Matanza, la secretaría de Desarrollo Social municipal recibió camiones con estos artículos, pero Lili del Polo matancero nos cuenta que no han distribuido los implementos a ningún barrio e incluso hace semanas se niegan a pautar una reunión con nuestra organización.  El gobierno de la ciudad de Buenos Aires reparte kits de limpieza para algunos comedores populares, pero de manera arbitraria. Al Polo Obrero no le están haciendo entrega alguna.

Compañeros de distintos barrios de Matanza remarcaban que no hay asistencia alguna del Estado.  “Acá en La Matanza que yo sepa y haya visto del gobierno no apareció nadie. Estamos como aislados. Todos los vecinos de acá estamos en la misma. Es el primer día de cuarentena y lo único que tengo es un fondito de detergente y menos de media botella de lavandina”, nos plantea crudamente Cristian Rotela de Barrio Dorrego. Rosana de Barrio Primavera nos contó que “estamos pasando la cuarentena en La Matanza en el hambre y la miseria y no nos mandan lavandina ni alcohol en gel ¿qué están esperando? ¿Contagios entre los vecinos de La Matanza?”.

La “Colo” de la zona de calle Spiro en Laferrere nos decía, en tanto, que “yo quiero denunciar que no tenemos ayuda de nadie. ¿Dónde está la ayuda del presidente? Hoy no me pude comprar un alcohol en gel porque me querían cobrar 400 pesos. Es una vergüenza sabiendo que la gente necesita tener eso en la casa. Necesitamos lavandina, necesitamos el plato de comida. Mi marido tuvo que ir al mercado central a hacer una changuita y traer un poco de verdura de un volquete.”

Focos infecciosos

En muchísimos barrios, no se trata de la voluntad individual poder aislarse y desinfectar la zona. En el barrio Santa Clara, una villa pequeña pero muy poblada en Isidro Casanova, Lili nos cuenta cómo el agua que pasa por el pasillo donde juegan los nenes de todas las casillas, que no tienen lugar para que se mantengan jugando adentro todo el día, viene de un basural que hace muchos años le reclaman al municipio que elimine. Elizabeth, de Barrio San Cayetano en Laferrere nos muestra el descampado en el que termina su barrio: “está lleno de basura, que traen en carros de otros barrios y nadie controla y el pasto está super alto. En una década que vivo acá no se fumigó. Vivimos con la amenaza del dengue, de las ratas. Acá no hay recolección de basura”.

Darío considera que en el partido de Moreno, lleno de zonas carenciadas, la que más preocupa es el barrio La Ribera, sobre el Río Reconquista. “Hay por lo menos 15 personas por casilla. La cuarentena se cumple, pero los pibes se escapan a jugar en la basura que el municipio no recoge. La mayoría son cartoneros que no pueden salir y que vienen viviendo día a día de lo que juntan”. El tema preocupa porque en el distrito de Moreno ya se confirmó un caso de coronavirus.

En Capital hay muchas obras que quedaron a medio hacer y se transformaron en juntaderos de basura.  Jula, del Polo de la Ciudad, nos marca una en Chilavert y Corvalán, en la villa 20 de Lugano, donde se junta mucha agua estancada que genera el mosquito del dengue. En los alrededores ya hay muchos casos de esta enfermedad. A pesar de que hay un proceso de urbanización con ley votada hay muchas casas hacinadas, vive más de un núcleo familiar por casa. Como el resto de las villas de la ciudad, no tienen agua potable y dependen del camión cisterna que no está claro si pasará con la cuarentena.

La zona a la que pertenece la Villa 20 tiene un único hospital, el de Lugano, que es el fruto de años de reclamos, pero no tiene camas de internación. El legislador por la Ciudad del PO-FIT, Gabriel Solano, presentó un proyecto de ley en la legislatura porteña para que se equipen inmediatamente salas de internación allí para actuar frente a la pandemia, pero no hay acciones anunciadas en ese sentido.

Álvaro, de Caleta Olivia, nos cuenta que en la ciudad santacruceña “hay dos focos infecciosos. Los vecinos venimos reclamando que se declare emergencia sanitaria porque no hay obras pluviales y las redes cloacales están colapsadas. Son cañerías de no más de 3 pulgadas de diámetro, entonces hay agua servidas en muchas calles de la ciudad. La recolección de residuos es muy parcial. Hay mini basurales por todos lados. Los dos focos infecciosos reciben agua de lluvia y aguas servidas lo cual los convierte en pequeñas lagunas infectadas por todos lados”.

Claudio de Resistencia, Chaco, considera que “la situación en los barrios es crítica. Se llega a infectar una sola persona y la epidemia no para más. En los centros de salud no hay insumos. En el de Villa Libertad por ejemplo, los trabajadores hicieron campaña por las redes por la falta de insumos. En el Toba o don Santiago que son barrios Qom, la falta de vivienda y el hacinamiento es total. En Villa Gio siempre que llueve se inundan las casas porque están en la pendiente de un terraplén. El agua queda días o semanas”.

La atención de esta crisis sanitaria no se puede limitar a una obligación de cortar con los trabajos (salvo en los que un gran capitalista presione por la continuidad). Necesita una movilización de recursos, que sólo el Estado puede emprender, para atender situaciones que son verdaderas bombas de tiempo.

Por todo esto el Polo Obrero y el Partido Obrero proponemos conformar comisiones de vecinos y trabajadores para el control y distribución de las tareas de higiene y seguridad y reafirmamos nuestros reclamos:

• Provisión de agua potable en asentamientos y villas de emergencia.
• Fumigación y descacharramiento de basurales y descampados.
• Provisión de elementos de higiene para los comedores populares: barbijos, guantes, cofias, batas descartables, alcohol en gel, lavandina, desinfectante en aerosol y repelente.
• Provisión de kits de higiene a la población vulnerable en los barrios más pobres.
• Aumento de las partidas alimentarias para los comedores populares, para hacer frente al aumento de la demanda ante la desocupación y la caída de la actividad económica.
• Extensión de la tarjeta Alimentar a todos los desocupados con hijos de hasta 18 años de edad.
• Prohibición de despidos y suspensiones.
• Apertura de los programas sociales para todos los desocupados.
• Duplicación de los montos de los programas.
• Creación de un seguro al parado de $30.000, indexado por costo de vida
• No al pago de la deuda externa y que los recursos se utilicen para atender la emergencia.

 

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