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22 de marzo de 2020

La producción de alcohol de Porta Hnos. debe estar al servicio de los trabajadores y de la población

Por Soledad Díaz García Legisladora por el PO-FIT

La fábrica Cordobesa Porta Hnos. S.A. es una de las principales fabricantes del país de vinagres, acetos, fernet y de alcohol para uso medicinal, cosmético y alimenticio. Frente a la pandemia de coronavirus, esta fábrica se ha transformado en un pilar fundamental de la producción de alcohol para la prevención de la propagación del virus. 

Desde el directorio de la empresa afirmaron su disposición a los requerimientos del Ministerio de Industria y Comercio del Gobierno de Córdoba para atender a la demanda de un elemento central para la desinfección en hogares y centros de salud. Pero el alcohol sigue sin aparecer en hospitales y entre la población general.

Cabe señalar que la planta no ingresa a este escenario de emergencia sanitaria en buenas condiciones. A mediados del año 2019 la empresa entró en concurso preventivo de acreedores, y desde hace por lo menos dos años comenzó un raid de despidos hormiga, afectando gran porcentaje de mano de obra de la planta. Desde entonces los trabajadores vienen denunciando incumplimientos patronales, el ataque a su convenio colectivo de trabajo y a las categorías laborales, el no pago de horas extras, despidos persecutorios de trabajadores de planta y de contratados. En la actualidad la empresa, fundada hace 137 años, tiene plazo para presentar acuerdo preventivo de acreedores hasta el próximo 8 de abril.

Ahora, desde el directorio de la empresa afirman que la capacidad instalada y el aprovisionamiento de materias primas “son algunos de los condicionamientos que están superando gracias a la colaboración de proveedores y colaboradores” mientras aseguran que la planta está trabajando más allá de sus posibilidades. En efecto, la planta se encuentra produciendo en turnos completos las 24 horas del día, utilizando el 100% de su capacidad operativa, sin embargo aunque la demanda ha aumentando 10 veces en los últimos días, con pedidos que inclusive llegan desde el exterior, lejos de destinar toda la capacidad a la producción exclusiva de alcohol, la empresa sigue produciendo acetos, vinagres y fernet. 

Ni la patronal ni el gobierno provincial de Schiaretti mencionan una palabra respecto a que el aumento exponencial de la producción se lleva a cabo con una escasa planta de trabajadores mal remunerados, que cumplen jornadas extenuantes en condiciones laborales de hacinamiento y total inseguridad, aumentando los riesgos de accidentes para ellos y la población en general, todo sin ningún control estatal. Por el contrario, el decreto que excluye a la industria alimenticia y las que abastezcan dicha industria, del cumplimiento del aislamiento social y les otorga facilidades en la contratación de personal, en condiciones de precariedad, ha habilitado a estas industrias para la superexplotación de sus trabajadores funcional al incremento del lucro. Esta situación también está comenzando a denunciarse en otras fábricas de todo el país, entre ellas Felfort, Pepsico, Arcor y Georgalos. 

Aunque desde el directorio de la empresa y desde el gobierno se diga que la producción es destinada al consumo interno del país, la realidad lisa y llana es que el producto escasea en los hospitales y directamente no llega a la población general. El precio sugerido en el mercado es de $160 para el envase de 100 cc, pero, antes de llegar al consumidor final, atraviesa la especulación y el acaparamiento del mercado efectuado por las grandes cadenas y distribuidoras que encarecen el producto, haciéndolo de imposible acceso a los magros bolsillos de una población empobrecida. Los propios trabajadores han alertado que reciben más de un centenar de llamados por día, y que la gente se acerca a la planta a consultar y pedir que les vendan alcohol, o reclaman que el gobierno se encargue de hacer la distribución entre la población general. 

Capítulo aparte merece la problemática ambiental que los vecinos padecen desde 2012 como consecuencia del funcionamiento ilegal de la fábrica: su creciente expansión sin estudios de impacto ambiental que la habilitaran, la contaminación generada se intensifica a la par que se multiplican los ritmos de producción. No se puede combatir la pandemia enfermando a los vecinos.

Es larga la historia de violaciones a la normativa ambiental, sanitaria y contra los derechos laborales desarrollada por la patronal de Porta Hnos bajo el amparo del gobierno de Schiaretti. La crisis sanitaria y social que impone la pandemia de coronavirus no puede consagrar una fuente de negocios capitalistas para los que producen y para los que revenden, menos aun si esto se desarrolla sobre las necesidades de la población y la explotación inhumana de los trabajadores. 

Es necesario el control obrero de la producción de elementos indispensables como el alcohol en este caso, entre otros productos como los alimenticios. La producción de Porta Hnos. debe estar bajo control de los trabajadores, y también de vecinos y organizaciones ambientales, en función del cuidado de la salud de la población. El lucro privado base fundante del capitalismo, entra en colisión con la salud de los trabajadores y la población por eso es necesario el control obrero.

Para ello es fundamental empezar por garantizar las condiciones laborales, de seguridad y salubridad en la producción, bajo normativas no contaminantes y concentrar en manos del Estado el reparto gratuito del alcohol a la población más vulnerable. Desde el Partido Obrero llamamos a la población trabajadora a organizarse e intervenir en este sentido. 


 

 

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