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22 de marzo de 2020

En Quilmes las patronales rompen la cuarentena y las medidas de prevención

Cattorini, Antina, frigorifico El Federal, y otras tantas, ponen en riesgo la salud de los trabajadores.
Por Corresponsal

El decreto del gobierno de Alberto Fernández que dispone la cuarentena obligatoria dio lugar a que muchas patronales pasen por alto el aislamiento. La imprecisión sobre el carácter de los servicios esenciales estaría configurando una situación donde las empresas se valen de esto para hacer trabajar a sus operarios exponiéndolos al riesgo del contagio. Es evidente que la cuarentena no corre para todos por igual: las patronales siguen haciendo negocios a costas del pueblo trabajador.

En el caso de Antina, la venta e instalación de servicios en los hogares se incrementó con el aislamiento. Este sector de trabajadores en negro, se ve obligado a cumplir con estos servicios o quedar sin ningún ingreso. 

Cattorini (fábrica de botellas de vidrio) continúa produciendo envases de cerveza y whisky. Quienes no vayan a trabajar serán castigados con una reducción de un 40% de su salario, lo cual implica una extorsión sobre la base de liquidar los ingresos de los trabajadores en tiempos donde más se hace necesario adquirir los bienes esenciales para mantener la cuarentena en los hogares. 

Los trabajadores del frigorífico El Federal corren la misma suerte, un frigorífico dedicado, principalmente, a la exportación de carne para el mercado internacional. Allí deben ultimarse todos los cuidados para prevenir el contagio, otorgar las licencias pagas al personal que tenga bajo su cuidado a personas de riesgo y garantizarse la producción para el abastecimiento del mercado interno. A la patronal solo le interesa mantener el negocio.

La amenaza de despidos, conclusión de contratos, reducción de salarios, o aprietes para salir a trabajar, son las principales razones de que no se respete el asilamiento necesario para evitar una propagación mayor del virus COVID-19. No se trata de personas “carentes de solidaridad” que circulan por las calles, sino de las patronales negreras que obligan a trabajar a los sectores más castigados de la clase obrera.


Esta situación recorre a gran parte de la clase obrera. La burocracia sindical del vidrio, de la carne y de telecomunicaciones, dejan pasar este brutal ataque poniendo en riesgo la vida los obreros, y de familias enteras. Su eterna cuarentena contrasta con este padecimiento.
Más que nunca planteamos la prohibición de despidos y suspensiones; no al adelanto de vacaciones; no a la reducción de salarios ni otros mecanismos de presión sobre los trabajadores; regularización de todo el personal en negro o precarizado; subsidio de $30.000 para desocupados y monotributistas.
 

 

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