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22 de marzo de 2020

Alimentación Córdoba: las patronales redoblan la explotación y exponen al contagio de coronavirus

surgen las primeras luchas de los trabajadores.

Las patronales de la alimentación, cuyas fabricas han quedado exceptuadas del aislamiento social obligatorio por ser consideradas servicios esenciales, aprovecharon este nuevo escenario para violentar más aun las normas de seguridad, convenios de trabajo y, lo que es peor, poner a las y los trabajadores y a la población en mayores riesgos de contagio de coronavirus.

El conjunto de las patronales, sean de fábricas esenciales o no, se encolumnó dentro de la excepción del decreto presidencial. En Córdoba, siguieron produciendo aquellas plantas que fabrican golosinas como Arcor chocolates, Georgalos, Alta rotación e Indual. Estas dos últimas producen los cucuruchos y salsas de Grido Helados, respectivamente) y están de paro desde el jueves para imponer la cuarentena de hecho.

A pesar de que el conjunto de los trabajadores, que trabajan en líneas de producción donde se producen alimentos que no son esenciales, como las golosinas, exige a las patronales y al sindicato que frenen la producción y respeten la cuarentena, la producción continúa en condiciones de riesgo. La mayoría de las fábricas no cumple las medidas de seguridad.

En Georgalos, en el sector de empaquetado a cargo de mujeres, el trabajo se hace con obreras amontonadas y se dejó de realizar el control de temperatura. Sumado a eso, la materia prima con la que trabajan, en su gran mayoría es importada y no se tiene conocimiento de las condiciones en las que se envasa y traslada y, lo que es peor, los trabajadores, en su mayoría, se movilizan de sus casas a las fábricas en transportes públicos ajenos a medidas de salubridad. Con esto, en lugar de promover el aislamiento, se fomentan las posibilidades de contaminación de las y los trabajadores obligados a trabajar y la del resto que está en cuarentena quienes consumirán esos productos.

Luego del decreto Nº 297 del 19 de marzo sobre abastecimiento de la industria alimenticia, en una resolución posterior (2020-219-APN-MT) se establecen facilidades para contratar sin horas extras, vía trabajos eventuales y reducción de aportes patronales. Por lo tanto, estas fábricas, lejos de proteger al personal, aprovecharon la oportunidad y empezaron a producir de forma masiva priorizando sus ganancias. El hecho de que la totalidad de las patronales no cubra las medidas de seguridad y aquellas que no producen servicios esenciales no cumpla la cuarentena, combinada con paritarias a la baja, provocó un descontento entre las y los trabajadores de la alimentación que en algunos sectores se hizo activo.

El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (Stia) de Córdoba actúa con una doble vara: donde hay presiones de los trabajadores, se logran imponer medidas de fuerza para garantizar la salubridad, como en Indual o Alta rotación; donde la regimentación es mayor, como en Georgalos, primero están las ganancias de las empresas, luego la salud de los trabajadores y la población. La falta de intervención del Stia en términos generales, facilita los abusos patronales contra las y los trabajadores.

Desde la Coordinadora Sindical Clasista y desde la bancada del Frente de Izquierda, hemos desarrollado una campaña para que las y los trabajadores puedan denunciar las irregularidades y los atropellos de las patronales. En las primeras horas, llovieron denuncias desde distintos lugares de la provincia, que darán lugar a toda una serie de denuncias y reclamos en el Ministerio de Trabajo y la Legislatura. Pero ello solo puede ser un refuerzo de la lucha que los trabajadores tenemos que dar. Es fundamental avanzar en formar comités electos por fábrica, para controlar que se cumplan cuestiones de salubridad e higiene fundamentales para quienes son convocados a trabajar y que se produzca lo verdaderamente necesario. 

 

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